10. Estamos bien #2
Ahora sí, Tirso regresó a su rinconcito del sofá, postura relajada y gesto laxo mientras cogía el mando para poner la película desde el principio.
Todo un detalle por su parte, reverse una hora entera solo para que ella pudiera disfrutarla como Dios manda, pero también una muestra de lo fichadísima que la tenía.
De cuánto la conocía. De cuánto la… ¿quería?
En la pantalla, una rubia muy legal estaba completamente convencida de que su presunto novio perfecto iba a pedirle matrimonio esa noche.
[chat iniciado con #Player696969]
Qué crees que pasaría si Tirso descubriera que estamos investigándole?
Lo que quiero creer o lo que creo de verdad?
La verdad
Mmmmmmmm
Pues todo depende de si queda algo del Tirso que conocía o no
En cualquiera de los casos yo lo tendría más jodido que tú, así que espero que si eso solo te pille a ti
Por?
Hombre
Eres su novia
Sí, bueno
Por interés te quiero Andrés
***
Piensas que Tirso está contigo por interés???
Por qué si no?
Trabajo básicamente en un buffet libre de útiles para psychokillers
Siempre seré la coartada perfecta
Jajajjjaaj Julia!!!
Qué
Estamos hablando de un tío al que se la peló cortar 20 años de amistad en cuanto dejó de hacerle gracia
Tampoco sabes si fue por eso
Una novia es mucho más difícil de mantener, no le compensa
Tirso no conserva nada que no quiera a su lado
Estamos diciendo lo mismo Manu
A mí me conserva porque le vengo bien
Le viene bien tener una fachada de tío normal con novia normal viviendo una vida normal
En cuanto deje de serle útil, me tirará a la basura como a ti
Ouch
Perdón
Nada
Pero ahora en serio, no ves que para Tirso sería infinitamente más fácil vivir solo, sin nadie que pueda pillarle guardando cadáveres en el coche?
Pesan más las apariencias
Lo raro sería que con esa edad esa cara y ese sueldo estuviera soltero
Julia
Somos INFORMÁTICOS
La gente siempre se imagina a un incel feo y sucio encerrado en su casa tecleando
Y, sinceramente, tampoco van muy desencaminados
Conoces bien tu gremio, eh?
Por desgracia
Mis condolencias
Se agradecen
Entonces crees que no me mataría si descubre que lo sé?
A qué viene esa pregunta?
Julia no le digas nada eh
Julia
Tía
La verdad es que la sorprendió que Manu la llamara apenas tres minutos después, siendo que estaban en pleno horario laboral.
Julia se quedó mirando la pantalla, a la notificación de «plátano entrante» procedente de la dichosa app que hacía vibrar su móvil tanto como para que se deslizara cual poseído por la mesa.
Desde su lado del mostrador, Yolina la observaba con una ceja arqueada.
—¿No lo coges? —preguntó, más extrañada que curiosa.
—Estoy trabajando.
Su compa echó una elocuente ojeada al vestíbulo desierto. Julia suspiró y escogió el mal menor: descolgar.
—¿Qué quieres?
—JULIA —ladró Manu, audiblemente alterado—. ¿¡Tú de qué coño vas!?
—¿Perdón?
—No, ¡perdón tú! ¿Qué has hecho? ¿Qué le has dicho?
Julia boqueó, pillada de improviso. No entendía qué tripa se le había roto ahora a Manu, pero aquel no era un tema que pudiera permitirse discutir a gritos en su puesto de trabajo, así que rotó la silla para darle la espalda a Yolina y bajó la voz al mínimo más mínimo:
—¿Qué voy a haberle dicho yo? Pues nada. No soy imbécil.
—Entonces ¿para qué me preguntas qué pasaría si tal? ¿Ha hecho algo raro, ha dicho algo raro? ¿Has visto tú algo raro?
Silencio. Debería contárselo, ¿verdad? Lo de que Tirso le había dicho que sabía que algo le rondaba la cabeza, que algo le estaba ocultando.
Se mordisqueó el labio, debatiéndose entre conservar el rayito de boba esperanza que le calentaba el estómago desde anoche o sacarlo a la luz para que Manu lo desmontara por piezas como a uno de sus ordenadores.
—Al revés, supongo —confesó al final—: Me ha visto rara él a mí. Yo soy consciente de que mis dotes de interpretación no son nada del otro mundo, pero pensaba que estaba colando.
—¿Y no?
Chasqueó la lengua, casi abochornada.
—Me dijo que podía confiarle cualquier cosa. Y luego me preguntó si estábamos bien.
Al otro lado de la línea resonó un largo, larguísimo suspiro. Julia podía visualizar a Manu a la perfección, sentadito en su sillón de piel, masajeándose las sienes con los ojos cerrados y los hombros hundidos mientras se preguntaba cómo podía ser tan inepta.
—A ver —respondió tras toda una eternidad—.
Dentro de lo malo… Mejor que piense que te estás replanteando la relación a que le dé por pincharte el móvil.
Pero no puedes relajarte, ¿vale? Todo esto depende de que tú aguantes el tipo.
Porque si empieza a sospechar, no, si empieza a buscar, Julia, me va a encontrar.
Y no quieres tener que explicarle por qué mis huellas llevan a ti.
—Otro hondo suspiro—. En fin. Estoy siguiendo un par de pistas bastante turbias que espero sean para despistar, así que te agradecería que pongas especial empeño en tu papel hasta nuevo aviso.
—Oki. Lo intentaré. —Julia dudó antes de añadir—: ¿Cuánto de turbias?
Por los segundos de silencio posteriores, él también había dudado antes de decir:
—¿Sabes lo que es la deep web ?
—No nací ayer, Manu.
—¿Eso es un sí?
—Eso es un «me suena a que es el monstruo del Coco de internet».
Su risa fue ligera y breve, sorprendida.
—Yo lo definiría más bien como una leyenda urbana virtual. Todo lo que se cuenta de ella tiene su base de verdad, pero la inmensa mayoría es puro morbo. O caricatura.
Julia respiró hondo.
—Y le has seguido el rastro hasta ahí.
—Mmm, piensa que eso tampoco significa mucho. La intranet para empleados del Obramat también cuenta como deep web ; y Telegram. Es simplemente una parte de internet con mayor facilidad para ser anónimo. Y querer un poquito de anonimato no te convierte en criminal.
No supo qué contestar. La única vez que había necesitado (y con urgencia) ocultar su identidad en internet había sido para cotillearle el LinkedIn a Tirso, así que ni le veía utilidad al anonimato salvo para fechorías ni, gracias al Cielo, vivía en un país en el que lo necesitara por seguridad.
—¿Julia?
—Sí, sí, perdona. Esperemos que no sea nada.
—Esperemos.
—Y ten cuidado, ¿vale? Si te pasa algo, será culpa mía.
Manu soltó una risilla infantil, casi divertida.
—¡Dios me libre de importunarte con mi cadáver!
Eso le arrancó un grito ahogado: