5. Justos por pecadores #2
—¿¡Yo qué sé cuál era tu idea!? ¡No te conozco de nada!
—¿Y entonces?
—Pues que no quiero que una loca del true crime acabe jodiéndole la vida a un amigo.
«Amigo», quiso devolverle el golpe ella, pero calló porque Manuel tenía los labios retorcidos en una mueca aprensiva que Julia reconocía de vérsela en el espejo una y mil veces desde San Valentín.
—¿Qué pasa?
—Que ojalá estés loca, de verdad. No por Tirso, a él que le den por culo. Por sus padres. —Chasqueó la lengua—. Siempre pagan justos por pecadores.
Ahí Julia también calló.
No tenía ánimos para hablarle de esos otros dos muertos.
[chat iniciado con #Player696969]
Prueba prueba probando
Te llegan?
Sí
Vale pues
Como te dije, vas a tener que ir mirando la app de vez en cuando porque no van a salirte notificaciones de mis mensajes
A ti de los míos tampoco?
Nono, a mí sí me avisa, tranquila
También puedes llamarme pulsando el icono del melón
Lo pillas? Jaj
Digamelón??
OK
Las llamadas no quedan registradas en ningún sitio
Aunque tirso te mirara el móvil, solo vería un inocente jueguito de recolectar fruta
Y si se mete en el chat?
Mira, salte
De la app?
Del chat
[chat iniciado con #Player696969]
Ah
Voilà! Se borra todo cada vez que cierras
No te lo dejes abierto cuando esté tirso en casa y punto
Btw yo sí conservo la conver entera
Por seguridad
Dudas?
Y si reconoce la app?
Y si sabe que no es solo un jueguito?
Imposible
El truco de esta app es que DE VERDAD es un jueguito
Cómo va a tener 5M de descargas solo de pseudo testigos protegidos???
Julia?
[chat iniciado con #Player696969]
Por qué hay anuncios entre nivel y nivel
Hombre de alguna manera hay que costearlo
Estás jugando??
Siguiendo indicaciones del propio Manuel, Julia no volvió a abrirle chat hasta el viernes por la tarde, ya sentadita en el metro de camino a casa.
Festivo o no, el día había sido bastante mundano, sin nada remarcable salvo el e-mail de su encargada despreciando el justificante médico de Julia.
«¿Para qué quiero yo esto? Es la primera vez que faltas al trabajo en tres años —decía—.
A la próxima, quiera Dios que no haya, mándame un wa y no salgas de la cama».
Yolina, que sí había faltado más de una y dos y tres veces al trabajo, se había quejado de favoritismos, pero luego había dedicado la jornada entera a pregonar que su pobre Julia había caído enferma por LOS HOMbrES.
Su hermana mayor, jefa de pediatría en un hospital privado de las afueras de Madrid, ni siquiera le había preguntado si de verdad estaba enferma.
Había cumplido y punto. Y tampoco se lo comentó a su madre, aunque solían ponerse al día entre ellas con mucha más frecuencia que Julia con cualquiera de las dos, lo cual fue un alivio.
Reducía el riesgo de que su madre sacara el tema delante de Tirso en un 100%.
Por su parte, Tirso le avisó como siempre de que había llegado a Navarra sin contratiempos y a mediodía le había enviado algunas fotos del perrito de la finca, también como siempre.
Es decir, que su plan de reunirse en secreto con Manuel M. Montaraz, alias «el Moli», había salido a la perfección. Nadie, literalmente nadie, sabía que aquel encuentro había tenido lugar.
Le daba un poco de vértigo pensarlo, en el buen y en el mal sentido. En el bueno porque se enorgullecía de haber sabido mover adecuadamente sus piezas. En el malo porque le acongojaba lo fácil que había sido mentir a todo su círculo sin levantar sospechas.
No podía evitar preguntarse si ella se lo había puesto así de fácil a Tirso.
O si a Tirso le apenaba tener que mentirle.
O si para él Julia no era más que su propio justificante médico; algo con lo que respaldar el engaño.
Suspiró, mirando sin ver el botón de abrir chat.
A lo largo del día había aprovechado para conectar con otros jugadores para llenar su bandeja de entrada, cosa que el mismo juego promovía premiando cada saludo diario con la ingente cantidad de quinientos güitos (la divisa interna).
Era una excusa ingeniosa para enmascarar conversaciones comprometidas, lo admitía, aunque le daba risa imaginarse a un agente de la secreta repartiendo güitos para chatear sin riesgos con su informante.
Si es que de verdad lo usaban organismos «serios»…
Manuel había jurado y perjurado que sí, pero hablaba tan rimbombante que a Julia le costaba creerle.
Suponía que ya siempre iba a costarle creer a cualquiera, por defecto.
Al menos el jueguecito estaba entretenido.
El trayecto de metro mañanero se le había pasado volando entre plantar platanitos, recolectar cocos e intercambiar semillas de sandía por dos regaderas con un tal RubenBlanco92.
Cada parcela de huerto requería resolver un minipuzle distinto para poder sembrarla, y lo mismo para desbloquear las diferentes frutas.
Conseguía dejarle la mente en blanco, concentrada únicamente en reunir los güitos que costaba adiestrar a un adorabilísimo gato cazador de ratones (esos que roían su valiosa cosecha tropical).
Joé, ni veinticuatro horas jugando y ya era medio ludópata.
[chat iniciado con #Player696969]
Podrías ponerme el premium en mi cuenta?
No. Gánatelo
Es tu app!
Por eso mismo
Cuál decías que era el botón del pánico?
El del perro, pero no lo pulses porque manda tu ubicación al 091
Y si lo pulsa un jugador normal?
Ellos no tienen ese botón
Me complace que lo estés disfrutando, recuerda ver anuncios de vez en cuando para darme dinero
Ya tengo todo lo que necesito para mirar eso que dijimos, quedamos mañana por la tarde?
Julia lo consideró. Podría hacerle un hueco, pero…
Mañana estoy liada
??? Qué hay más importante que averiguar si tu novio es o no un asesino?
Tengo pijamada con mis amigas y siempre la hacemos en mi piso
Si la cancelo, sospechará
Uy siempre he querido saber qué hacéis las chicas en las pijamadas