El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) BLOQUE 2
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El resto apareció al día siguiente.

Un operario municipal encontró una caja archivística dentro de un contenedor de reciclaje industrial.

Conservaba fragmentos de una etiqueta.

Elena se desplazó hasta el lugar y ordenó documentar la posición y el estado de la caja antes de abrirla.

La confirmación llegó poco después.

Era el legajo.

O, al menos, lo que quedaba de él.

Martín comenzó a revisar el contenido en una mesa controlada.

Los folios dieciocho, diecinueve, veinte y veintiuno seguían allí.

También se conservaban los que comenzaban en el veintitrés y continuaban hasta el veintisiete.

El folio veintidós seguía ausente.

Pero esa ausencia era anterior al robo.

Adrián respiró con alivio.

La serie principal parecía no haber sufrido nuevas pérdidas.

Entonces Martín encontró la diferencia.

La carpeta de copias ya no estaba.

El índice describía su contenido:

“Pieza suelta correspondiente a reserva de derechos.”

“Copia parcial de determinación.”

“Relación de bienes vinculada.”

Adrián levantó la vista.

Aquellas eran precisamente las piezas que habían estado siguiendo.

El objetivo empezaba a quedar definido.

Nadie había querido conservar durante horas una caja histórica pesada.

Habían querido acceder a la carpeta que reunía la posible reserva, una copia de la determinación y la relación de bienes.

Elena reconstruyó entonces el recorrido más probable.

El legajo había salido entero del archivo.

Llegó al almacén.

Allí fue abierto.

La carpeta gris se separó del resto.

Después continuó el viaje dentro de una cartera rígida.

La caja volvió a cerrarse y terminó abandonada.

El estado material era compatible con esa secuencia.

Además, el contenedor recuperado había sido cerrado después de salir del archivo mediante una cinta igual a la utilizada por la empresa de conservación.

Eso indicaba que, como mínimo, se había empleado material procedente del almacén.

La conexión era significativa.

No identificaba al responsable.

Samuel Orduña fue citado nuevamente.

Cuando Elena le mostró una fotografía de la caja, reconoció haberla visto en el almacén.

También admitió que estaba abierta.

Dentro había papeles y una carpeta gris.

No la había tocado.

Recordaba además a otra persona.

Un hombre de alrededor de cincuenta años, cabello oscuro, gafas y chaqueta clara.

La descripción coincidía parcialmente con el visitante registrado bajo el nombre de una empresa inexistente.

Seguía sin ser suficiente para identificarlo.

En una posterior rueda de imágenes, Orduña descartó a Aguirre y a Velasco.

También rechazó que se tratara de Sergio Lamas.

No reconoció a nadie con seguridad.

La antigua sospecha alrededor de Lamas seguía debilitándose.

Aguirre aportó entonces un dato nuevo.

También había visto la carpeta gris dentro de la caja.

Conocía su importancia porque había leído el índice.

Admitió que quería examinarla.

Negó haberla tomado.

Cuando Elena preguntó quién lo había hecho, Aguirre tardó unos segundos.

—Vi a alguien llevársela.

Era el mismo hombre de chaqueta clara.

Aguirre no lo conocía personalmente.

Pero sí lo había visto antes.

En una reunión de FV-17.

Aquello cambió el alcance de la búsqueda.