CAPÍTULO 26 El recorrido del legajo sustraído
BLOQUE 1
El legajo había salido del archivo.
Eso ya no estaba en discusión.
La pregunta era cuánto había recorrido después.
Elena Salcedo decidió reconstruir su itinerario como si siguieran a una persona. No le interesaban todavía las hipótesis, sino únicamente los movimientos que podían sostenerse con registros, cámaras y testimonios.
La secuencia comprobada era breve.
El legajo había salido del depósito y pasado por la sala técnica. Desde allí había alcanzado el corredor de servicio y la salida lateral. Después había viajado en un vehículo de la empresa de conservación hasta su almacén.
A partir de ese punto, el recorrido se volvía incierto.
—Hasta ahí tenemos evidencia —dijo Elena.
Martín Arce observó la línea temporal.
—La caja llegó al almacén.
—Sí.
—Y allí apareció la etiqueta antigua.
—Sí.
Eso hacía muy sólida la conclusión de que el legajo completo había recorrido aquella ruta.
Clara Montalvo señaló el último punto.
—Entonces lo más probable es que allí separaran lo que buscaban.
Elena asintió.
Cada nuevo dato apuntaba en esa dirección.
Víctor Aguirre había estado en el almacén.
Samuel Orduña también.
Pero los registros mostraron además a un tercer visitante que no había aparecido en la primera reconstrucción.
Había entrado por una puerta utilizada por proveedores.
No dejó un nombre completo.
Solo proporcionó el de una empresa.
Cuando comprobaron la razón social, descubrieron que no existía.
La cámara lo mostraba de espaldas.
Chaqueta clara.
Una caja pequeña bajo el brazo.
Nada que permitiera identificarlo.
Había llegado ocho minutos después de Orduña.
Elena incorporó ese movimiento sin atribuirle todavía ninguna función.
También había solicitado datos técnicos sobre dispositivos detectados en las zonas relevantes.
Uno de ellos mostraba un desplazamiento compatible con el recorrido entre las inmediaciones del archivo y el almacén.
No podían vincularlo todavía con una persona concreta.
Después de abandonar el almacén, el dispositivo se desplazó hacia el oeste de Burgos.
La última señal procedía de un aparcamiento.
Después dejó de emitir.
Podía haberse apagado.
También podía haberse quedado sin batería o perder conexión por otra causa.
No había fundamento para elegir una explicación.
Las cámaras del aparcamiento ofrecieron algo más útil.
Un vehículo oscuro entró.
Poco después volvió a salir.
El conductor no podía identificarse con seguridad.
Pero una de las grabaciones mostraba el intercambio de una cartera rígida entre dos vehículos.
Adrián Valcárcel prestó atención.
La caja completa difícilmente cabría allí.
Una selección de documentos, en cambio, sí.
Quizá la carpeta de copias.
Aquello daba lógica a toda la operación.
Si alguien buscaba piezas determinadas, retirar el legajo entero podía haber sido solo una medida provisional.
Había que sacarlo con rapidez del archivo, abrirlo en un lugar donde no estuviera sometido al control documental habitual y separar aquello que interesaba.
El resto podía abandonarse después.
Eso significaba también que todavía había posibilidades de recuperarlo.