El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) BLOQUE 3
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Elena regresó a la agresión.

Cuatro minutos antes del ataque se había abierto un acceso lateral mediante una tarjeta perteneciente a un trabajador de mantenimiento.

El titular estaba en otra planta.

La tarjeta no había desaparecido.

Había que determinar si el registro había sido duplicado o si existía otra explicación técnica.

El patrón recordaba al del robo.

Elena se negó a convertir esa semejanza en identidad de autor.

El empleado que días antes había creído reconocer a Sergio Lamas fue entrevistado de nuevo.

Esta vez dudó.

Recordaba al hombre con barba y algo más corpulento.

Ya no podía afirmar que fuera Lamas.

Elena descartó sostener una identificación que perdía fuerza cuando el propio testigo revisaba su recuerdo.

Antes de que trasladaran a Lamas al hospital, pidió hablar otra vez.

Recordaba un detalle del hombre que lo había abordado en la sala.

Llevaba una carpeta azul.

Tenía una etiqueta de la que solo pudo leer dos letras:

FV.

Adrián pensó inmediatamente en FV-17.

Lamas no podía asegurar si había un número ni si se trataba de aquel proyecto.

Pero las letras parecían claras.

Eso relacionaba al desconocido, al menos en apariencia, con documentación derivada del antiguo trabajo de procedencia.

El círculo de personas que podía conservar copias físicas seguía siendo amplio.

La pista reducía el campo.

No identificaba a nadie.

La carpeta de Lamas apareció al anochecer.

No estaba dentro del archivo.

La encontraron en un contenedor a dos calles.

Estaba vacía.

La etiqueta exterior había sido arrancada.

Alguien había retirado el contenido y descartado el soporte.

Una hoja pequeña había quedado adherida en el interior.

Martín reconoció el formato.

Era una fotocopia antigua de un índice de procedencia.

Solo se conservaban cuatro líneas:

“copia íntegra de determinación.”

“relación de bienes.”

“papeles de descendientes.”

“véase propiedad de Castilla.”

La expresión volvía a aparecer.

Propiedad de Castilla.

Todavía era demasiado imprecisa.

Pero ya no podían tratarla como una mención aislada.

Martín comparó márgenes, numeración y diseño con documentación conservada de FV-17.

Coincidían.

La página pertenecía a un informe interno del proyecto.

Elena llamó a Lamas desde el hospital.

Él explicó que había recibido aquella hoja dos días antes.

Se la había entregado Víctor Aguirre.

Aguirre quería que comparara una signatura.

No trabajaban juntos.

Según Lamas, Aguirre sabía que alguien había utilizado su identidad y quería demostrarle que la búsqueda del protocolo era anterior a aquella suplantación.

Aguirre confirmó la entrega.

No intentó ocultarlo.

La hoja procedía de copias conservadas de un antiguo encargo relacionado con FV-17.

No tenía el informe completo.

La fundación debía conservar una copia.

Julián Velasco podía disponer de otra.

No sabía si Orduña la tenía.

Llorca sí había tenido acceso.

Eso establecía una transferencia de información.

No una conexión con la agresión.

La documentación de FV-17 había circulado entre varias personas durante años.

Llorca, además, estaba detenido y no podía ser autor material de un ataque reciente.

Sus papeles podían haber seguido circulando.

Cuando Elena terminó la llamada, resumió lo que realmente podían sostener.

Lamas seguía una pista auténtica.

Alguien parecía saber qué documentación llevaba.

Había sido conducido hacia una zona sin vigilancia directa y agredido.

Su carpeta desapareció.

Y dentro había material relacionado con FV-17 y con el recorrido del protocolo.

Eso permitía investigar la agresión y el robo dentro de un mismo circuito documental.

No demostraba todavía que tuvieran el mismo autor.

Adrián volvió a la expresión:

“Propiedad de Castilla.”

No sabía si designaba un inmueble, un derecho patrimonial o una clasificación documental.

Pero aparecía junto a la relación de bienes de Fernando.

Y alguien había golpeado a Lamas después de que su búsqueda llegara hasta esa pista.

Martín observó la hoja.

El protocolo podía explicar la sucesión.

La relación de bienes podía explicar qué había estado realmente en juego.

Aquello abría una posibilidad nueva.

Quizá el interés por el protocolo no fuera solamente jurídico.

Si conseguían identificar qué significaba Propiedad de Castilla, podrían reconstruir otra parte del recorrido de los papeles.

Elena guardó la evidencia.

Antes de abrir una nueva investigación histórica necesitaban recuperar el legajo y determinar qué había sucedido con el documento robado.

Porque ahora ya no existía únicamente una sustracción.

Había también una agresión dirigida contra alguien que seguía la misma ruta.

Si ambos hechos pertenecían a una sola operación, alguien había empezado a actuar con una urgencia que no había existido durante los años anteriores.

La búsqueda había dejado de ser una competencia silenciosa.

Alguien quería llegar primero.

Y estaba dispuesto a impedir que otros siguieran avanzando.