BLOQUE 2
La agresión había ocurrido en un punto sin cámara directa.
Eso, por sí solo, no demostraba planificación.
Elena necesitaba saber por qué Lamas había terminado allí.
Él explicó que buscaba a un empleado cuyo nombre desconocía.
Un hombre en la sala de consulta le había dicho que podía encontrarlo cerca del depósito auxiliar.
Parecía investigador.
Llevaba acreditación.
Lamas no recordaba el nombre.
La descripción física era demasiado genérica para ser útil.
Elena preguntó si aquel hombre sabía qué estaba buscando.
Lamas guardó silencio antes de responder.
Sí.
Le había preguntado si había encontrado la referencia de Landa.
Adrián quedó inmóvil.
Aquello era demasiado específico para una conversación casual.
Lamas había contestado que sí.
La referencia era la de la carpeta de copias separadas.
El desconocido le indicó entonces que un empleado podía ayudarlo en el sector auxiliar.
Cuando Lamas llegó al lugar, no encontró a nadie.
Escuchó pasos detrás.
Al volverse apenas alcanzó a ver al atacante.
No podía asegurar que fuese el mismo hombre.
Recordaba una frase:
“Deje de buscar.”
Después recibió el empujón.
Golpeó contra la pared.
Hubo un segundo impacto cuya naturaleza no podía precisar.
Elena dejó de exigir detalles.
Con una posible conmoción, insistir podía terminar deformando el recuerdo.
El teléfono de Lamas seguía en su bolsillo.
También conservaba la cartera, el dinero y la documentación personal.
Solo faltaba la carpeta.
Eso hacía poco plausible un robo común.
El objetivo parecía ser su material de investigación.
Martín observó después la distribución del lugar sin tocar nada.
Desde la sala de consulta hasta aquel sector había dos rutas.
Una quedaba cubierta por cámaras.
La otra no.
Quien hubiese enviado a Lamas hasta allí podía haber conocido esa diferencia.
Era el mismo tipo de familiaridad espacial que había aparecido durante la sustracción del legajo.
Eso no demostraba que ambos hechos tuvieran el mismo autor.
Sí justificaba investigarlos dentro de un mismo entorno.
Los registros mostraron que Lamas había entrado legalmente con su propia identidad y consultado inventarios autorizados.
Durante parte de ese tiempo había estado en la sala otro investigador acreditado:
Samuel Orduña.
Había salido doce minutos antes de la agresión.
Elena mostró una fotografía a Lamas.
Él no creyó que Orduña fuera el hombre que le había hablado.
Tampoco podía asegurarlo.
La presencia de Orduña seguía siendo una coincidencia temporal que debía comprobarse.
Nada más.
La primera evidencia realmente útil llegó de una fotocopiadora.
Lamas había reproducido varias páginas durante su consulta.
El sistema conservaba el registro.
Entre ellas figuraba un inventario que Adrián no había visto antes.
Era una relación de movimientos del siglo XIX.
Describía cómo distintas piezas separadas del protocolo de Aranda habían sido reunidas temporalmente durante una reorganización.
Una línea decía:
“Se juntaron para examen las copias de sucesión y una relación de bienes de la rama de Fernando.”
Adrián levantó la vista.
La relación de bienes volvía a aparecer.
La anotación continuaba:
“Devueltas a procedencias distintas.”
Las piezas no habían permanecido juntas.
La parte inferior de la copia estaba cortada.
Martín miró el registro de la máquina.
Podía existir una página siguiente.
Y podía haber acabado dentro de la carpeta sustraída a Lamas.
La carpeta ya no contenía solamente notas de trabajo.
Podía haber llevado el rastro material de aquella relación de bienes.
Elena pidió revisar la cola de impresión.
Había una página más.
No se había retirado.
Había quedado atascada en la bandeja.
El técnico la extrajo.
En la parte superior se leía:
“Destino de las piezas separadas.”
Una copia había regresado al archivo principal.
Otra había vuelto a la rama familiar.
La relación de bienes aparecía bajo una abreviatura:
“M.S.B.”
Debajo figuraba:
“Remitida con papeles de propiedad de Castilla.”
La expresión era nueva.
No sabían qué significaba.
Podía referirse a una finca o a documentación patrimonial.
También podía ser una denominación interna de archivo.
Todavía no permitía concluir nada.
Pero abría una ruta distinta.