El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) BLOQUE 2
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La búsqueda se amplió.

Martín dejó de perseguir la palabra renuncia y pasó a estudiar cualquier acto que pudiera producir un efecto equivalente.

Aparecieron acuerdos parciales.

Una cuestión sobre rentas.

Una partición limitada.

Una conformidad relativa a gastos realizados durante la minoría.

Nada cerraba la disputa completa.

Cada vez que surgía un documento que parecía reducir las pretensiones de Alfonso, aparecía una reserva.

En una concordia sobre rentas se leía:

“Y por esta concordia no se entienda hecha cesión ni renunciación de derecho mayor alguno.”

Clara volvió a leerla.

Aquello debilitaba la posibilidad de una renuncia implícita formada por acumulación de pequeños acuerdos.

El texto hacía exactamente lo contrario.

Separaba un arreglo concreto de cualquier abandono más amplio.

Podía existir un acto posterior.

Eso seguía abierto.

Pero ya resultaba mucho más difícil sostener que Alfonso hubiera ido perdiendo derechos en silencio mediante acuerdos parciales.

Además, la reserva no dependía exclusivamente de Gonzalo de Aranda.

Aquella escritura había sido autorizada por otro notario.

La posición jurídica de Alfonso había dejado huellas en más de un circuito profesional.

Poco después apareció una pieza relativa a Beatriz.

En una escritura vinculada con su dote se indicaba:

“sin que por razón de este recibo se tenga la dicha doña Beatriz por apartada de otra legítima o derecho que pudiera corresponderle.”

La fórmula era importante.

La dote no se presentaba como liquidación completa de cualquier derecho familiar.

Eso impedía convertir aquel acto en una renuncia general de Beatriz.

La línea de Fernando seguía abierta por más de una vía.

Alfonso mantenía reservas.

Beatriz tampoco quedaba excluida mediante su dote.

Y Leonor continuaba biológicamente la rama.

Elena Salcedo llegó cuando Martín empezaba a ordenar las nuevas referencias.

Víctor Aguirre también había buscado una renuncia.

Una de sus notas decía:

“Si no aparece renuncia de Fernando, Inés o Alfonso, determinar qué documento fue usado después como equivalente.”

Adrián quedó quieto.

Era exactamente la pregunta que ellos acababan de formular.

Otra línea añadía:

“Probable sustitución: determinación de gobierno utilizada como cierre sucesorio.”

Aguirre había llegado hasta allí siete meses antes.

Después había dado un paso distinto.

Su siguiente instrucción era:

“Buscar papeles conservados por Inés.”

La lógica era clara.

Si hubiera existido una renuncia otorgada durante la minoría o inmediatamente después, los papeles de Inés podían conservar una copia.

Y si no había existido, también podían contener la explicación.

Elena tenía una segunda referencia.

Seis meses antes, Aguirre había solicitado un inventario identificado como:

“Papeles de doña Inés de Castañeda relativos a tutela, administración y derechos de sus hijos.”

La denominación no aparecía así en el catálogo moderno.

Otra vez estaba utilizando una referencia antigua.

Había conseguido acceso solo a una relación de contenido.

Entre las entradas figuraban correspondencia y actuaciones relativas a los menores.

Y una descripción destacaba sobre las demás:

“Razones por que la señora no consintió apartamiento de los derechos de sus hijos.”

Clara levantó la vista.

Aquello no describía una renuncia perdida.

Describía una oposición.

Martín mantuvo la cautela.

Seguía siendo una referencia de inventario.

Necesitaban el documento.

Pero la dirección de la investigación acababa de cambiar.