BLOQUE 3
El inventario apareció esa misma tarde.
No conservaban todavía los papeles completos.
Era una relación antigua de lo que había contenido una caja identificada expresamente con Inés.
El encabezado decía:
“Papeles que guardó doña Inés de Castañeda después de la muerte de su marido.”
Adrián sintió cómo la figura de Inés cambiaba otra vez.
Hasta entonces había aparecido como viuda, madre y representante de sus hijos.
También como custodio de algunas copias.
Ahora tenían un conjunto documental completo asociado con ella.
Martín empezó a leer.
Había una copia de la genealogía y actuaciones relativas a la minoría, además de cuentas vinculadas con Alfonso y Beatriz. También figuraban una copia de la determinación y varias peticiones.
Después apareció:
“Memoria de las razones por que no se otorgó apartamiento de los derechos de los menores.”
Clara dejó de moverse.
La entrada no decía que la renuncia se hubiera perdido.
Decía que existían razones por las cuales no se había otorgado.
Eso alteraba la naturaleza de la ausencia.
La falta de renuncia podía tener detrás un proceso documentado.
La pieza había salido del conjunto de Inés.
La marca de traslado decía:
“Pasó con los papeles de Alfonso.”
Eso significaba que Alfonso pudo haber tenido acceso a esa memoria.
Y quizá ayudaba a explicar la seguridad con que, años después, afirmaba que nunca había renunciado.
Otra entrada reforzaba la misma línea:
“Carta de la señora sobre no consentir que el gobierno de Diego perjudique a sus hijos.”
La fórmula coincidía con la cláusula extensa de la determinación.
Administración sin perjuicio de derechos.
Inés podía haber intervenido directamente en la defensa de esas reservas.
Todavía no podían atribuirle su redacción.
Sí podían decir que su documentación mostraba una oposición consciente a que el gobierno de Diego perjudicara jurídicamente a sus hijos.
Una tercera entrada mencionaba:
“Copia de carta enviada al escribano para que no se dé por concluido lo que quedó pendiente hasta la mayor edad de Alfonso.”
El destinatario era:
Gonzalo de Aranda.
El nombre volvía a aparecer.
Pero su papel seguía siendo documental.
Aranda estaba situado donde se formulaban, copiaban y conservaban las reservas.
Si aquella carta sobrevivía, podía explicar por qué las versiones vinculadas con él mantenían la condición de minoridad que después desaparecía en la relación breve.
Clara observó la secuencia.
La copia extensa podía no ser una variante aislada.
Podía reflejar precisamente las reservas que Inés había exigido mantener.
Necesitaban encontrar la carta.
Antes de que cerraran, Elena recibió una comunicación del archivo.
Existía una consulta moderna sobre aquella misma caja.
No pertenecía a Aguirre.
Había sido realizada mediante la identidad de una persona real utilizada sin autorización.
La solicitud pedía:
“Memoria sobre ausencia de renuncia y correspondencia de doña Inés con Gonzalo de Aranda.”
La fecha era de cuatro meses atrás.
Posterior a las búsquedas conocidas de Aguirre.
La formulación era demasiado específica para proceder de una exploración casual.
Alguien estaba siguiendo exactamente la misma secuencia documental.
Cláusula.
Ausencia de renuncia.
Papeles de Inés.
Correspondencia con Aranda.
La solicitud compartía parcialmente infraestructura con una de las empresas ya vinculadas a trabajos de procedencia.
También había prestado servicios al entorno Velasco.
Eso no permitía atribuir la petición a Julián ni a una persona concreta.
El problema era otro.
La caja ya no se encontraba donde indicaba el inventario antiguo.
Una ficha registraba:
“Entregada con papeles de la línea para nueva ordenación.”
No aparecía el destino.
Solo una remisión:
“Véase papeles de doña Inés.”
Clara soltó aire.
Parecía que regresaban al mismo punto.
Martín negó.
Ahora sabían qué conjunto debían reconstruir.
La renuncia seguía sin aparecer.
Pero ya no era una ausencia simple.
Habían encontrado una búsqueda antigua que no había localizado instrumento de apartamiento.
Acuerdos que preservaban expresamente derechos mayores.
Una dote que rechazaba cualquier interpretación de renuncia general.
Y un inventario de Inés que hablaba de las razones por las cuales no se había otorgado apartamiento de los derechos de los menores.
Todavía podía existir una resolución desconocida.
Una sentencia.
Un acuerdo posterior.
Seguían obligados a buscar.
Pero la hipótesis de una renuncia limpia y definitiva era cada vez menos compatible con las piezas disponibles.
Clara volvió a la sala cuando los demás empezaban a recoger.
Adrián seguía mirando el encabezado:
“Papeles que guardó doña Inés de Castañeda después de la muerte de su marido.”
—¿En qué piensas?
Adrián tardó un instante.
—Llevamos días preguntándonos qué documento cerró la línea de Fernando.
—Sí.
—Quizá tengamos que buscar qué documentos impidieron que pudiera cerrarse.
Clara volvió al inventario.
No dijo nada.
La respuesta empezaba a adquirir una forma concreta.
Y un nombre.
Inés de Castañeda.