El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) CAPÍTULO 6 Bajo la tinta de una copia posterior
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CAPÍTULO 6 Bajo la tinta de una copia posterior

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La primera imagen no demostraba nada.

Eso fue lo primero que dijo Clara Montalvo después de observar durante varios minutos la reproducción digital.

Adrián Valcárcel esperaba una respuesta diferente.

—Hay algo debajo.

—Eso sí.

Clara amplió la zona.

—Pero que exista una huella inferior no significa que sepamos todavía qué fue escrito.

La genealogía ocupaba casi toda la pantalla. Era posterior a las versiones que habían estudiado durante los días anteriores, aunque todavía pertenecía al período en que la memoria familiar de los Valderrama estaba reorganizándose.

Fernando seguía allí.

Su nombre no había desaparecido.

El problema comenzaba inmediatamente debajo.

Donde una línea descendente debería haber continuado hacia sus hijos, el papel mostraba una densidad distinta. Había presión residual y trazos interrumpidos que no parecían corresponder a una simple mancha ni a una variación normal de la tinta.

Sobre aquella zona se leía:

“sin sucesión”

La expresión podía aparecer legítimamente en una genealogía.

En aquella, sin embargo, contradecía fuentes independientes.

Alfonso y Beatriz estaban documentados mediante cuentas, contratos y comparecencias. Sus nombres aparecían también en pleitos y en documentos de terceros que no tenían ninguna razón para inventar su filiación.

Adrián señaló la frase.

—Sabemos que eso no coincide con los hechos.

Clara corrigió la formulación.

—Sabemos que es incompatible con la documentación que tenemos.

—Y quienes vivían entonces podían saberlo también.

—Eso es lo que tendremos que demostrar.

La diferencia seguía siendo importante.

La frase sin sucesión presentaba además una tinta ligeramente distinta del entorno.

Podía responder a una recarga de pluma.

También a una corrección contemporánea o a una intervención posterior.

La reproducción no permitía establecer la secuencia.

Necesitaban el original.

Se conservaba en Valladolid, dentro de un archivo privado que posteriormente había sido incorporado a una colección institucional.

El acceso estaba restringido, aunque era posible.

Clara cerró la imagen.

—Con esto solo puedo formular hipótesis. Para saber si hubo dos momentos de escritura necesito estudiar el soporte.

Elena Salcedo no quiso que viajaran sin informarle.

Adrián protestó.

No se trataba de una actuación policial ni estaban siguiendo a una persona concreta.

Elena escuchó hasta que terminó.

—Alguien más está solicitando exactamente los documentos que ustedes buscan.

Eso bastó.

El patrón de identidades reales utilizadas sin autorización convertía cualquier desplazamiento relacionado con aquellos fondos en información relevante.

Elena pidió la dirección y una hora aproximada.

Adrián terminó aceptando.

Antes de despedirse, ella añadió:

—Pablo Mena también empezó siguiendo documentos.

No fue necesario decir más.

El original estaba mejor conservado de lo que Clara esperaba.

El soporte seguía firme y las deformaciones eran menores. La mayor parte de la tinta se mantenía estable.

Comenzó con procedimientos no invasivos.

Utilizó iluminación rasante y fotografía de alta resolución, modificando el ángulo para registrar las irregularidades del papel sin intervenir físicamente sobre él.

La frase permanecía visible:

sin sucesión

Después cambió la dirección de la luz.

Apareció una curva.

Más abajo, un trazo vertical.

Y luego otro.

La presión de una escritura anterior seguía marcada en el soporte.

En algunos sectores parecía haberse retirado superficialmente parte de la tinta antes de escribir encima.

No era una raspadura profunda.

La intervención había sido contenida.

Suficiente para dificultar la lectura anterior, pero no para borrar por completo su huella.

Clara permaneció un momento en silencio.

—Esto sí es una corrección material.

Adrián se acercó.

—¿Posterior a la escritura original?

—Posterior, como mínimo, a lo que ocupaba esta zona.

No podía determinar con aquella observación cuánto tiempo había transcurrido.

Sí podía afirmar que la hoja no había sido escrita de una sola vez en ese sector.

Antes había existido otro contenido.

Después alguien intervino sobre él.

La distribución anterior ocupaba más espacio que la fórmula actual.

Debajo de sin quedaban restos de una entrada breve.

Bajo sucesión, la presión era más extensa.

Adrián pensó inmediatamente en dos nombres.

Clara no permitió que la expectativa sustituyera la lectura.

Todavía no podían decir Alfonso y Beatriz.

Lo único seguro era ya suficientemente importante:

donde ahora la genealogía afirmaba que Fernando no había dejado sucesión, antes había existido otra escritura.