El niño tras la puerta PRIETO
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PRIETO

—Tranquilícese. Ahora mismo vamos para el piso y lo solucionamos todo.

Le habla con cierta condescendencia: quiere quitársela de en medio y resolver el tema del dichoso niño cuanto antes.

—¡Tiene solo diez años! No deje que le pase nada malo.

—En cuanto sepamos algo la llamo.

Rebeca abraza a su hermana que rompe a llorar en su regazo. Prieto aprovecha para echar un vistazo al escote de Rebeca. Se muestra más amable con ella.

—Será solo un malentendido. La vecina se lo habrá llevado a casa de sus padres o de una amiga. No se preocupe.

Leiva acaba de colgar el móvil y se acerca a Prieto.

— ¿ Tienes un momento? —le pregunta discretamente.

Los dos policías se alejan unos pasos mientras Rebeca consuela a su hermana. Prieto no le quita ojo.

—Está buena la tía del niño, ¿eh?

Leiva no reacciona. Parece preocupado. Prieto se da cuenta.

—¿Qué pasa? ¿Has identificado a la vecina del quinto?

—Sí, tengo hasta su móvil. Apagado.

—Bueno, pues vamos al piso a ver si ha dejado una nota en el buzón o…

—Espera, hay algo más.

Prieto se para ante su compañero. Por el tono sabe que algo grave ocurre. Este no va a ser un servicio fácil como se esperaba.