El murmullo del árbol (Del Olmo y Saavedra 1) El Aire
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El Aire

Apuntes, teorías y suposiciones no oficiales de Del Olmo y Saavedra sobre el asesinato de Armando Porta, Atilio Pereira y Leopoldo R oger caso de Los cuatro elementos.

M atilde Maturana conduce un coche híbrido alquilado con identidad falsa.

En la radio se escucha, en bucle, la canción de John Paul Young: Love is in the air .

Las lágrimas recorren sus mejillas y se las tiene que limpiar para no estamparse contra la mediana. Conduce prudente. Una multa o un control policial pondrían en jaque sus aspiraciones de huida.

¿Quizá siente remordimientos?

Es posible. No por los asesinatos, sino por la traición a un amigo.

Una de las cosas que más le duelen es haberle mentido a la cara con la filtración de la noticia  de los crímenes a su propio diario.

Tenía que hacerlo para desestabilizar su investigación y para apartarla a ella misma de cualquier duda.

Si lo hacía en ese momento, justo cuando los policías se lo contaron, era más que probable que no sospecharan de ella.

No podía permitir que se acercaran demasiado a la verdad.

No tenía claro si quería que la UDEV central se encargara del caso.

Pero era una de las posibilidades, y decidió ir con todo.

¿Por qué?

Para hacerlo más mediático. Se imagina el titular:

«Periodista amiga del inspector del caso es la máxima responsable de los asesinatos de Los cuatro elementos » .

O algo mejor redactado. Le da rabia no poder escribir ella ese titular.

¿Ha merecido la pena?

Sí.

Dicen que el fin no justifica los medios, excepto en casos tan extremos con este.  Eso debe pensar. No por el dinero, que le vendrá bien en su fuga y en su nueva vida, sino por la advertencia que supondrá su plan.

Está convencida de que, cuando todo el mundo se entere de los motivos por los que Porta, Pereira y Roger han sido asesinados, gente de su calaña se lo pensará dos veces antes de cometer atrocidades contra el planeta.

Si no lo difunden los medios tradicionales, ya se encargará ella de filtrarlo por otros medios. Y, en tiempos de Twitter, Wikileaks, y demás portales de internet, todo sale a la luz.

Toma una bocanada de aire, y suspira.

No sabe cuánto oxígeno le quedará a la Tierra y piensa aprovecharlo a cada momento.

Aunque el recuerdo de su amigo la atormente, deberá aprender a convivir con ello. Eso cree.

Y él también.