Extraños
E l ariete no era necesario.
Una tarjeta, una radiografía, o incluso un golpe fuerte con un punzón sobre la cerradura, suelen bastar.
Pero es ni más ni menos que Aire al que el operativo esperaba (ilusos) encontrar en esa casa.
El gran genio organizador de la masacre más mediática de la historia presente y pasada de nuestro país.
Sin embargo, Aire no es un organizador. Es una organizadora, como bien dijo el menor de los Ortiz-Melgar.
Después del asalto a la vivienda de Matilde Maturana, los inspectores de la unidad de inspecciones oculares hacen un primer trabajo que, según ellos mismos, no nos aporta demasiado.
Era obvio que, después de la meticulosidad de todos los crímenes anteriores, no iba a dejar algo allí que nos sirviera de pista.
Mi amiga periodista, quizá de las mejores periodistas de investigación del país, ya nos lo advirtió: «Esto de Los papeles del Atlas va a dejar a muchos con el culo al “aire”».
Confieso que no percibí el retintín en la última palabra de la tan manida frase popular.
Frase muy apropiada después de la confesión de Hipólito Ortiz-Melgar.
Con Matilde había ido a la filmoteca decenas de veces.
Recuerdo un ciclo de Alfred Hitchcock, pero no recuerdo si vimos juntos Extraños en un tren .
Es posible. Ahora esa película cobra todo el sentido porque ella ha organizado, en teoría, la mayor matanza que yo recuerde, con esa película como telón de fondo e inspiración.
Se confirma la hipótesis (Olga dice que es mía), una teoría que es un descabello desde el punto de vista de la investigación policial, pero que, a toro pasado —como se suele decir— es más que acertada.
Lo que ocurre es que cometer unos crímenes así necesita una sincronización que ríete tú de la que necesita el Itunes para conectarse al Iphone y al Ipad.
El intercambio de asesinatos podría considerarse el crimen perfecto.
Claro, en una época sin cámaras, sin móviles y sin policía científica.
Matilde Maturana, gran cinéfila, lo entendió así.
En la película, dos personas que se conocen en un tren deciden intercambiarse asesinatos que los beneficiarían.
Tú me matas a mi mujer, yo te mato a la tuya.
Más o menos. De esta forma no hay móvil para cometer el crimen y hay coartada.
La película, a su vez, está basada en una novela de Patricia Highsmith, pero yo soy más de cine, y Hitchcock es mucho Hitchcock.
Matilde es una de las periodistas que participan en la investigación de los Papeles del Atlas. Ella tiene contactos, nunca mejor dicho, en la Unidad de Delitos Económicos. Conozco muchas de sus facetas, excepto su activismo contra el cambio climático.
Y su sadismo.
Hipólito lo contó todo.