Tensa espera
E spero con Olga en el camuflado.
En la retaguardia, como de costumbre. Por más veces que le he dicho que se vaya a la vanguardia, justo detrás de los policías de los Grupos Especiales, no me escucha.
Morcillo no nos acompaña. En cambio, el comisario sí.
Está encantado con que realicemos la primera detención, fundamentada, del caso, porque la de Berto la considera un fiasco.
En las imágenes que vimos en Gibraltar, lo descubrimos discutiendo con el ladrón de las cajas de seguridad (disfrazado de Lukas Pulido). Y ya lo habíamos entrevistado antes.
La casa no tiene una aproximación fácil, por lo que la operación se ha montado de madrugada, para ser más exactos, a las seis de la mañana, y así no perturbar demasiado a la familia que acompaña a la persona sospechosa.
Justo cuando se cumplen las seis en punto, el inspector Piña, del GOES, da la orden por radio para actuar.
Desde nuestra posición escuchamos el golpe del ariete en la puerta, algún grito de los agentes especiales y, lo que más perturba: ningún grito de las personas que deberían estar en la casa.
La intervención dura menos de un minuto.
Poco después, el inspector Piña se dirige al camuflado, donde está el comisario, y le habla al oído.
Alamillos sale con una cara que lo dice todo: algo no ha ido bien.
Piña se dirige a nuestro coche y justo detrás van Toribio e Insausti. Olga baja la ventanilla.
—Del Olmo, tienes que entrar a ver esto.