El murmullo del árbol (Del Olmo y Saavedra 1) Una nueva pista
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Una nueva pista

P leite, Listín y yo nos quedamos en la Brigada mientras Insausti y Olga se marchan a la cita con el ecologista, supuesto radical.

Después de que ellos abandonen la Brigada, mando a Amaya y a Toribio para que se acerquen a los alrededores del bar donde se reunirán.

Los quiero cerca por seguridad. No se lo hago saber a la subinspectora y al oficial para que no sientan presión.

Es una tontería, pero no me hace gracia que Olga se vaya con Insausti a solas. ¿Celos? No lo sé; lo que sé es que me ha provocado un ligero desasosiego. Por fortuna, Listín ha investigado en tiempo récord y tiene noticias jugosas.

—Jefe, dos cosas: el teléfono de Porta pertenece a la misma compañía rumana que el de Roger.

—¡Hostia! ¿Hay que esperar mucho a que nos faciliten datos?

—Un poco, jefe. Pero escucha: tengo dos teléfonos que han estado en la órbita de Roger.

—Cuando dices «órbita», quieres decir que han estado en lugares comunes antes de sus muertes.

—En algunos lugares comunes, sí, pero no el mismo día de las muertes.

—Explícate, y dime quiénes son.

—Uno de los números está a nombre de una empresa maderera: Maderas del Sol. Malagueños. Roger murió el día 24 de marzo, ¿verdad?

— Lo raptaron el 24, pero el forense opina que lo mataron el 25 .

Listín me enseña el número en la pantalla y consigue captar mi interés. Ese teléfono tiene tantas coincidencias de repetidores con el móvil de Roger que queda claro que estuvieron juntos los días 15, 16 y 17 de marzo. Una semana antes de su asesinato.

—En teoría, Roger volvió a Madrid el mismo día 17, y lo mataron una semana después —digo apesadumbrado.

—Podríamos hacerle unas preguntas al titular de esa empresa, ¿no, jefe? —propone Pleite.

—Pues, ya que lo dices, llamando que es gerundio, subinspector. A ver qué te cuenta.

Pleite apunta el número, y se marcha a su puesto de trabajo.

—Este otro teléfono es de un particular. Su nombre es Gervasio Lacroix. He estado investigando y es doctorado en Ciencias del mar y también estuvo con Roger en fechas parecidas al anterior, varios días antes de encontrarlo asesinado.

Me quedo callado. Hay que seguir estas pistas.

—Gracias, Luis, la verdad es que es un gran trabajo. Sube el informe al sistema y me pongo a repasarlo.

Listín vuelve a aporrear las teclas de su ordenador.

Yo me marcho a mi despacho a mirar el móvil por si Saavedra e Insausti tienen algo que contarnos.