Lo prometido es deuda
¿Que su inspector al cargo le pide que consiga evidencias?
Pues la señorita se infiltra una semana en todas las organizaciones ecologistas posibles y reúne datos, testimonios y nombres.
Lo malo es que, en un principio, de esos nombres no sacamos nada en claro.
—Llevamos dos semanas picando números y cero —protesta Solís haciendo el círculo con los dedos—.
No hay ni uno que haya estado en los lugares de los crímenes.
Y ahora otra semana con estos otros números que tú nos traes.
Olga: yo y el resto de los compis te compramos tu teoría, pero es que estamos buscando el Santo Grial.
—Las cruzadas duraron siglos, Amaya —replica la subinspectora.
Yo acabo de hablar con ella en mi despacho minutos antes.
—Vamos a hacer la enésima recopilación antes de que Olga os cuente un asunto —expongo.
Me dirijo al panel con un puntero láser rojo. Señalo primero a Armando Porta.
—Armando Porta. Elemento agua. Muerte por hiperhidratación.
El informe forense, además de esto, solo indica lo del jabón.
Ni inspecciones oculares ni el resto de los «científicos» aportan indicios relevantes.
No hay más información sobre el perro que mató a uno de sus escoltas, aunque todavía tengo una reunión pendiente con la unidad canina. ¿Sospechosos? —digo mirando a Toribio.
—Los Ortiz-Melgar y Suchowolski. Líneas pinchadas a todos. Coartadas firmes. Imposible rascar algo en lo del jabón. Tampoco hay nada relevante de las entrevistas, excepto la situación personal de Florentino. Ni en cámaras, ni en su puta madre…
—Fortunato Pereira. —Marco su foto con el puntero sin mirar a nadie—.
Elemento fuego. Muerte por quemaduras. Poco más del forense.
No hemos podido averiguar dónde se compraron los pellets que ardieron ni el líquido que le protegió la cara.
Media huella de bota que creen está entre el 41 y el 43. ¿Investigados a tener en cuenta?
—El hermano, Atilio Pereira —dice Pleite—.
Línea pinchada sin incidencias. Coartada firme.
La mujer del finado también está investigada por ser amante de Atilio.
Coartada, y tampoco hemos escuchado nada a reseñar en la línea pinchada.
La UFAM nos ha pasado el informe del interrogatorio a las hijas: solo han conseguido llantos.
—Leopoldo Roger. Elemento tierra. Muerte por asfixia por ingesta, valga la redundancia, de tierra.
Del forense, aparte de esto, que le dieron una buena paliza para meterle en el agujero.
De Científica: que la pala usada para la paliza era propia de Roger pero no hay huellas ni ADN ni nada.
Varias pisadas de hombre de un tamaño entre el cuarenta o cuarenta y dos, sin poder averiguar nada más del tipo de calzado.
No hay sospechosos. Aunque estamos investigando en la empresa de seguridad y en la de mantenimiento. ¿Toribio?
—Las imágenes del gimnasio al que acudió antes de llegar a su casa no revelan nada. Solo se ve su coche en la cámara de la salida del parking. Si alguien iba dentro, es imposible saberlo. He preguntado en el gym, y nadie vio nada extraño .
Olga se sitúa en el centro del panel y señala la pelota vacía, o llena de…
—Aire. Así vamos a llamar al responsable de todo esto. Pelota de plástico azulado semitransparente que simboliza la tierra o el cuarto elemento que falta. Es la firma del asesino y todavía no sabemos cómo lo puede haber grabado en el cuerpo de las víctimas.
—¿Aire? ¿Como la canción de Mecano? —pregunta Toribio.
Olga me interroga con sus ojos y tengo que sonreír. Si es que Lucas y yo somos muy viejos, como diría Amaya.
—Sí, es una canción antigua que pocos de aquí conoceréis. Luego os la paso. Por si a alguien le da por investigar esa línea…
—Como bien decís —prosigue Olga, que pasa de la canción—, hemos confirmado las coartadas de los investigados para cada uno de los tres homicidios.
Parecen firmes; al menos los teléfonos oficiales de cada uno de ellos así lo dicen.
También hay personas, familiares y demás que corroboran las coartadas.
—Estamos pendientes de que la policía gibraltareña nos facilite las imágenes que solicitamos. Y del informe de su aduana y del puerto —digo con poco ánimo.
—Luis, te toca —dice Olga.
—Hemos rastreado un montón de números, pero sin obtener resultados hasta ahora. Bien lo sabéis vosotros que habéis estado picando conmigo. —Se dirige a Insausti y Amaya —. Nos faltan los datos de la operadora del culebra de Roger. Porta también tenía uno, ¿no?
—Con todo el jaleo de Gibraltar se nos ha olvidado pasarnos a por él a su oficina —digo—, pero la subinspectora te pasó el número, ¿no?
—No —dice Listín .
Olga no levanta la cabeza del móvil y sigue apuntando cosas.
—¿Subinspectora?
Sospecho que a Olga se le ha olvidado pasarle el teléfono a Listín. Lo confirma un «Se lo acabo de mandar».
Percibo el desánimo en los integrantes del equipo.
Algunos suspiran. Si la propia Saavedra ha cometido un fallo, un olvido, es que la cosa pinta mal.
Ellos se han hartado de comprobar teléfonos y las correspondientes personas que hay detrás para ver quiénes son, y ahora resulta que hay un número importante que no se ha tenido en cuenta.
—Luis, investigas ese teléfono de Porta —le pido.
Olga sigue enfrascada en su móvil, y yo prosigo.
—Volviendo al tema de grabaciones de cámaras de seguridad, en las que hemos podido visionar tampoco hay indicios. —Los compañeros que han estado mirando las horas y horas de grabación de imágenes afirman cansados—. En la UDEF están verificando toda la información de los famosos Papeles del Atlas.
—También les hemos pedido a ver si pueden encontrar algo de Lukas Pulido y su sociedad Lupul, para relacionar sin ninguna duda el robo en Gibraltar con nuestro caso —dice Olga.
—Nos toca mirar nosotros a fondo esos negocios turbios de esta gente por si hubiera algún damnificado, como en su día fueron los Ortiz-Melgar —explico—. Y ahora escuchamos atentamente a la subinspectora Saavedra, que tiene algo importante que contarnos.