El murmullo del árbol (Del Olmo y Saavedra 1) Foto y lente
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Foto y lente

—¿P ero cuánto estaba pagando este hombre a la empresa de seguridad? —Me llevo las manos a la cabeza.

—Pues supongo que no mucho, jefe. La empresa es de las normalitas —dice Solís.

Olga explica la artimaña de poner una foto delante de la cámara con una lente para simular profundidad y para que quien revise la grabación no se dé cuenta de lo que allí ocurre.

Los de inspecciones oculares de la Policía Científica encontraron el dispositivo en una de las cámaras de videovigilancia del chalé, la que apuntaba hacia la piscina.

—O son unos genios o unos chapuzas —comenta Toribio.

—Chapuzas no creo, Toribio —dice Olga.

Él la mira, resignado y aporta su mejor valor: el trabajo.

—Jefe, si te parece, me acerco al restaurante a hablar de nuevo con el metre y me fijo en las cámaras que haya por allí.

—Perfecto, Lucas, gracias. —Le levanto el pulgar en señal de victoria—. Hablando de cámaras, la casa de Roger no está en una urbanización cerrada, con lo cual se puede acceder a la vivienda desde la calle. Insausti, ¿viste alguna cercana?

—Había una en un cajero a quinientos metros de la vivienda; ya he contactado con la empresa. No es una sucursal bancaria, tan solo un cajero empotrado en un local, en un negocio que pone que se traspasa.

—¿Nada más cerca?

—No es que la casa esté en un área muy transitada, inspector —alega Insausti.

Muevo la cabeza arriba y abajo. Callo durante unos segundos.

—Amaya, ¿no te han dado explicación de por qué no saltó la alarma ?

Ella niega con la cabeza, y pide auxilio con la mirada a Olga.

— El agresor pudiera estar esperándolo dentro —interviene la subinspectora.

—¿Dentro? —pregunta Solís—, ¿y cuándo entró?

—Hay que interrogar al personal de limpieza, jardinería o mantenimiento.

Afirmo, y le encargo el trabajo a la propia Solís.

—También es posible que se hubiera escondido en el coche y entrara con él —dice de nuevo Olga.

Todos la miran sorprendidos. Yo sonrío por dentro.

—Luis, averigua dónde estuvo este hombre antes de llegar a casa y a ver si hubiera una cámara de vigilancia cerca. Insausti y Pleite, dadles caña a las empresas esas de telefonía extranjera.

—Jefe, pero entonces, ¿quién va a mirar los números? —protesta Luis.

Siento el colapso acecharme. Me doy cuenta de que estoy realizando la labor típica de una investigación de homicidio, pero tengo la sensación de que debería buscar a la cuarta víctima para protegerla. La que representará al cuarto elemento que falta: el Aire.