El murmullo del árbol (Del Olmo y Saavedra 1) La UDEF
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M adrugo mucho. Es un día importante.

El subinspector ha investigado y ha encontrado el lugar desde el que tiraron el cuerpo de Porta al Manzanares, una zona de trasvase fluvial con una pasarela a la que se puede acercar un coche y ponerlo prácticamente sobre el río.

Con lo grande que era Porta, es casi seguro que se haya necesitado más de una persona para tirarlo.

Toribio me señala una foto en la que aparece una barandilla dañada.

Me informa que es probable que alguien haya acercado un vehículo hasta esa barandilla y haya tirado, desde ahí, el cuerpo al agua.

También me informa que no hay huellas de neumáticos, que están borradas.

—Así que quien lo hizo tiene conciencia forense. Genial.

—¿Y las cámaras de seguridad, Lucas?

—La más cercana es de una cámara de las vías del tren y solo muestra parte del camino de acceso al río. Se ven varios coches en las horas que dice el forense que pudieron tirar el cuerpo, pero no se distingue a ninguno.

Advierto que Olga está preocupada.

—Una cosa importante y que no sé si hemos tenido en cuenta —apunto—: ¿alguien ha entrevistado a los guardaespaldas que encontraron los cuerpos de sus compañeros fallecidos en la Casa de Campo?

—Pues claro, Del Olmo, ¿por quién me tomas? —protesta Olga.

—¿Y cuándo? —pregunto.

Ella sonríe.

—Mira en tu correo electrónico, anda. Un fichero llamado «Escoltas».

Le hago caso y encuentro el fichero que dice mi compañera. Lo abro y es una toma de declaración que les hizo la sección de secuestros y extorsiones.

—No me des por saco, Olga. ¿Solo tenemos esto? A esos tíos hay que entrevistarlos.

—¿No confías en Ávila?

—Pues claro que confío; lo sabes de sobra. —Cecilio Ávila es un as de las entrevistas e interrogatorios; tanto que no paro de pedirle que se pase a nuestra sección y deje la suya. No me hace caso nunca, a pesar de todos mis intentos de ficharlo. Quizá porque hemos tenido alguna que otra tensión.

—Lee el informe, haz el favor —insiste Olga.

Obedezco como un buen alumno y, tras haberlo leído durante unos minutos, me resigno.

Ávila deja bastante claros los datos sobre los escoltas que esperaban en el coche: «Más de seis años trabajando para Porta y fichados por recomendación de José “la Araña”».

Ese dato, y la entrevista realizada por el propio Ávila, deja cristalino que los dos tipos solo pueden ser culpables de negligencia en el desempeño de su trabajo.

«Al señor Porta no le gustaba ir con más de dos escoltas en sus paseos matutinos, y siempre eran José y Juan».

—¿Y si investigáramos las vidas de estos dos? —pregunto.

—¿De los dos guardaespaldas muertos? —Se sorprende Olga.

—Puede que filtraran cierta información sobre Porta, y  que alguien se aprovechara.

Olga sonríe, pero es una sonrisa que lleva dibujada la palabra «cinismo» .

—Joder, Del Olmo, al final me voy a creer eso de que estás viejo. Mira, me he empapado el informe de Ávila, y eso también está contemplado y descartado.

Suspiro.

—Aunque es difícil que Ávila falle, esa línea de investigación no la vamos a descartar. Pónmela en la pizarra, Lucas, por favor, apartadita a la izquierda en la sección de «improbables» —me resigno—. Una cosa… ¿las cámaras de seguridad de la zona del rapto?

Olga suspira.

—¿No te cansas, Del Olmo? Dos helicópteros. Dos. ¿Tú te crees que con la cantidad de recursos que destinaron a buscarlo no se peinó todo?

—Jefe, por lo visto la cámara de una subestación eléctrica próxima a la zona del secuestro llevaba averiada más de un mes sin que nadie pusiera mucho empeño en arreglarla. Allí no hay ni cobre para robar.

—¿Y no puede ser que el que se llevó a Porta la manipulara conscientemente?

Olga y Toribio callan.

—Me pones esa línea de investigación en el panel y me llamas a la compañía eléctrica.

Le haces una visita en cuanto te dejen y te llevas a alguien de inspecciones oculares.

—Toribio asiente y se dispone a cumplir la tarea que le encargo.

Abro el otro documento que me indica. Es un informe de la UDEF: se trata de una lista de personas relacionadas con Porta en negocios que no resultaron en un win-win, como se dice ahora.

(Es decir, negocios en los que el que más ganaba era siempre Porta).

Esto convierte a esas personas en sospechosas, que tendrían un móvil de peso para matarlo—.

¿Pero tú has filtrado esto, hijodemivida ? —pregunto a Toribio.

—¿Yo? Los udefos lo han despiojado como una mona vieja a sus crías.

El comentario me arranca una sonrisa. Udefo es su particular forma de llamar a los integrantes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal.

El informe es importante.