El mundo entre nosotros Capítulo 30 #2
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Capítulo 30 #2

¿No novios? —insistió en español.

—No lo hemos hablado. We haven’t talked? We haven’t talked about it —

le expliqué. Debbie pareció dudar. Cogió el cepillo y me repasó el pelo, echándolo hacia atrás.

— And what do you think, Mateo? What do you feel… here?

—Se tocó el corazón, dándose golpecitos con la mano.

—¿En el corazón?

— Yes. Your heart. When you think about Tom… what do you feel? —

indagó, buscando la sinceridad en mis ojos. Yo… yo no sabía qué responder. Es decir, era su madre. Me daba un poco de vergüenza, pero, por otro lado, no era la primera vez que hablaba con ella de temas más intensos, ¿no?

—Well

… veamos… Siento…

— Close your eyes, love.

Obedecí y traté de centrarme en Tom, de pensar en lo que habíamos hecho juntos en las últimas semanas.

Y nos vi paseando hacia el colegio, desayunando en su cocina, durmiendo abrazados después de que discutiera con su padre, cantando juntos en su cuarto, comiendo gofres en el Northbloom, echándome crema por la espalda, besándonos en la fiesta de Lila…

—Siento… siento cosquillas… Like… butterflies

… —Joder, me ponía nervioso al repasar todo lo que habíamos vivido. Pero, sobre todo, se me cerraba el estómago cuando me daba cuenta de que en una semana ya no estaríamos juntos. ¿Debía decirle algo? ¿Preguntarle si realmente éramos novios o qué éramos en realidad?

— That’s love, sweetheart

—afirmó Debbie, sincera.

—¿Tú crees? You think? —

pregunté, indeciso.

— Let me tell you something. A word of advice.

Vida es corta. Y no poder… You

… eh…

— You can say it in English.

— Oh, God, thanks! Mateo, life’s too short, you know? Don’t go round regretting things. You’re young. Be brave, be bold. And… if you love someone, tell him, ok?

—

Pero es que no lo sé. No sé si lo quiero o no. Ni siquiera sé si somos novios. —Vi en el reflejo del espejo que Debbie no estaba entendiendo mucho de lo que le estaba diciendo—. I don’t know if I love him.

—Then you’ll have to find out, love. Look him in the eyes and let yourself feel it. Time’s ticking.

—Yes. I know.

—You know, Bruce Springsteen has something to say about it —

sonrió.

—¿Qué? —No supe a que se refería.

—« If a distant dream is calling you, then there’s just one thing you can do. Follow that dream, wherever it may lead. Come on, follow that dream to find the love you need

» —

canturreó mientras me miraba en el espejo. Feliz de poder darme consejos de madre. Feliz de tener a alguien que fuera importante para su hijo. Y la canción era preciosa—. You get it, right?

Yo asentí, convencido. Debbie me sonrió de vuelta.

—Now, we have to wash this hair. C’mon. —

Me indicó que me levantara.

Me acompañó hasta otra silla al fondo la peluquería, donde había un pequeño lavabo blanco. Puse la cabeza hacia atrás todo lo posible y Debbie pasó las manos sobre mi cara y mi pelo.

— How’s the water?

—Perfect. —

Debbie me lavó el pelo, masajeándome la cabeza con un champú que olía a menta y romero, y me relajé al instante. Desde que había entrado en la peluquería, no había pensado casi ni una vez en el concierto de por la tarde.

Después del mejor masaje que me habían dado en mi vida, volví frente al espejo y, tras repasarme el pelo un poco más, cogió un secador y me lo secó casi al completo, dejándolo un pelín mojado.

Me movió todo el pelo con las manos y me mostró el resultado final.

Me había cortado con maquinilla los laterales, sin raparlos del todo, y me había hecho la raya del pelo en el medio, dejándome un poco de flequillo que se abría en el centro, con el pelo largo y revuelto. Estaba… estaba…

—Estoy guapísimo.

— Like a true rockstar —

sonrió Debbie mientras me quitaba la bata y el cuello de papel.

Cuando salí de allí, me sentí más feliz que nunca.

No solo porque estaba encantado con mi nuevo corte de pelo, sino porque había decidido hablar con Tom sobre lo que sentíamos el uno por el otro.

Solo me quedaba una semana en Northwood y quería aprovecharla al máximo.

Y, para ello, sentía que necesitaba tener esa conversación.

Sin embargo, cuando llegué a casa, no esperaba para nada encontrarme sentada en el sofá a una mujer vestida de traje que me miraba con cara de pocos amigos.

—¿Hola? —pregunté, confuso. La mujer se levantó, limpiándose las manos en su falda, y se acercó para saludarme.

— Hi, I’m Keeley, from Children’s Services. And you are…?

— I’m Mateo. Mateo Luarte.

Lo siento, pero no sé si me estoy enterando bien…

— Sorry, I don’t speak Spanish

—se lamentó, y justo Tom salió de la cocina, con una bandeja con dos tazas de té. Al verme, estuvo a punto de dejarla caer al suelo.

—Mateo.

—¿Tom? —pregunté, confuso, porque no entendía lo que pasaba. ¿Qué coño hacía esa mujer en casa? ¿Cómo que Children’s Services

***

— This is Mateo…

—comenzó a decir, pero la mujer lo interrumpió.

—He already told me. Mateo Luarte. Is he your exchange student?

—Yes.

— I just told Tom that we had a referral

—me explicó brevemente, y luego volvió a mirar a Tom, que le ofreció la taza de té—. Oh, thank you. And I really need to speak to your mother.

—But she’s not here. She’s at work.

—

Yo acabo de estar con ella —apunté, por si servía de algo. La mujer me miró a mí y después a Tom, esperando una traducción.

— He said he’s just been with her.

—Y si esto tiene que ver con el cabrón del padre de Tom, me gustaría decir un par de cosas, si puede ser que…

— Mateo, can you come to the kitchen with me for a second, please?

—me pidió Tom, sin dejar de sonreír, tratando de fingir que todo estaba bien.

—

¿Ahora qué he dicho?

— If you’ll excuse us… —

se disculpó este educadamente, y me indicó de nuevo que fuera con él. La mujer asintió y dio un sorbo a su taza de té mientras se sentaba en el sofá.

Entramos en la cocina y ahí me di cuenta de lo nervioso y tenso que estaba Tom. Más bien, asustado. Nunca lo había visto igual.

—¿Qué está pasando, Tom? ¿Quién es esa mujer?

—Es de Children’s Services

. Mi padre ha debido de denunciar a Debbie. That stupid video…

—

¿Puede hacer eso?

—Claro que puede. Somos dos niños, menores de edad, y mi madre tiene problemas con el alcohol. No es muy bonito, la verdad —afirmó, preocupado.

—Pero habrá algo que se pueda hacer. Es decir, Debbie nunca os ha desatendido. Ahora mismo está trabajando. ¿No se le puede explicar a la mujer esa que…?

—No sé bien cómo funciona. But she wants…

Ella quiere hablar con Debbie.

—¿La has llamado?

—Sí, pero no me ha cogido el teléfono —admitió, apesadumbrado—. Le he hecho té. No sabía qué más hacer. Estaba nervioso. Estoy nervioso. No pueden… They can’t split us up. They can’t take us from Debbie.

Estaba nervioso, así que lo cogí de las manos, buscando calmarlo todo lo posible.

—Eso no va a pasar. Debbie es una buena madre. Lo verán. Lo saben.

— I don’t know.

Mi padre tiene… No sabe perder. You know what I mean?

—Creo que sí.

— He loves me. I know he does. But his ways…

No son las formas.

—¡Claro que no! Y lo siento por decir esto, pero lo que vi no es amor. Para nada. No pegas a la gente a la que quieres, y menos a tu hijo. —Tom calló, derrotado—. Voy a salir ahí a hablar con esa

tal Keeley. No puede quedar así todo esto. Le voy a contar lo que vi el otro día con el bruto ese.

—Mateo, no hace falta —me dijo, pero yo ya estaba decidido y, cuando algo se me metía en la cabeza, era difícil sacármelo. Así que salí a la cocina y la mujer se puso en pie de nuevo para recibirme.

— Hello

—comencé, nervioso como el que más—. Debbie is a great mother. You have to know that. —

dije totalmente acelerado.

— I know.

—And you have to…

Espera. ¿Cómo que lo sabes? I mean… You do?

—Yes. Of course I do. I’m not a monster. But when we have a referral like this, we have to come and talk to the parent, and with you, Tom —

añadió, y me giré para ver que Tom también había salido de la cocina.

— Look. His father… he’s the worst. He hit…? Slapped…? He hit Tom. In front of me!

La expresión de la asistente social cambió por completo al escuchar mis palabras.

— Is that true, Tom? Is your father a violent person?

—Not always —

susurró este, que no parecía querer decir nada que pudiera ir en contra de su padre.

—Well… please let Debbie know I’ve been here. She needs to contact us, and I will come back and talk with you and your little sister. Is that ok? —

le indicó todo con paciencia, tratando de no asustarlo demasiado.

—Yes —

asintió Tom.

— Debbie’s a great mum. He is the asshole here. His father!

—exploté, y la mujer sonrió levemente, aunque hizo lo imposible por disimularlo.

— Thanks for your… honesty, Mateo. I’m noting that down. —

Tras coger su maletín y su chaqueta, caminó hacia la puerta de entrada de la casa.

—Más le vale. —Por suerte, no entendía ni una palabra de lo que le decía en español.

— Thanks for the tea, Tom. And good luck tonight at the festival.

—Thanks. I’ll talk to my mum.

Keeley asintió una vez más al tiempo que Tom le abría la puerta y la despedíamos los dos desde el umbral. Hasta que no subió al coche no volvimos dentro. Cuando por fin cerramos la puerta, Tom respiró aliviado.

— Fuck. Fuuuuuck! —

exclamó, totalmente sobrepasado, llevándose las manos a la cara, desesperado—. It’s always something, isn’t it? I can’t take this anymore. I… I just can’t.

—Seguro que al final no pasa nada. Ya lo ha dicho la tal Keeley. Saben que Debbie es una buena madre. —No sabía cómo calmarlo, porque además entendía perfectamente que estuviera harto. Todo eran malas noticias. Siempre. Solo esperaba que tocar esa tarde en el festival lo animara un poco.

— I really hope you’re right

—me dijo, tratando de recomponerse. Estaba cansado. Se lo notaba en la voz—. Thanks for the help, Mateo.

—Your welcome —

respondí—. ¿Y Emma? ¿Dónde está?

—En su cuarto con Terrible. No quería que estuviera aquí.

—Mejor. Que Emma es impredecible. Y más aún ese gato —gruñí.