Capítulo 24 #2
—Pero antes… —Se inclinó hacia mí, dándome de nuevo un beso en los labios, apoyando sus manos sobre mis muslos—. Ahora sí, ya podemos empezar.
Me dio una palmada en la pierna y salió de nuevo de su habitación.
—Coge mi bolsa de la ropa sucia, por favor.
Está dentro del armario —me indicó. Me levanté de la cama, abrí las puertas de su armario y, en el suelo, junto a una cajonera, vi una bolsa de color negro con forma de cilindro, con un par de calcetines asomando.
Esa debía de ser. Tiré de dos cuerdas para cerrarla y la saqué del armario.
Tras dejar la lavadora preparada para cuando llegara Debbie, Tom propuso ensayar la canción. Especialmente porque estábamos solos y no molestaríamos ni a Debbie ni a Emma.
Sacamos el teclado y lo subimos a su habitación. Para ambientarlo todo un poco más, Tom cerró las cortinas, apagó las luces y encendió un proyector redondo sobre su mesa, que dibujó una galaxia en toda la habitación. Era como estar en el espacio.
—¿Te gusta?
—Me encanta. Qué guay.
—Me lo regaló Debbie en mi último cumpleaños. Cuando quiero componer canciones o… o pensar, lo enciendo. Me relaja. —Su voz sonaba cada vez más y más suave.
—Normal. Es una pasada.
—Te encanta esa expresión —comentó mientras buscaba el enchufe para conectar el teclado.
—Es que sirve para mucho.
—Una pasada. La usaré…
—¿Necesitas ayuda? —le pregunté, al ver cómo se metía bajo la mesa y estaba a punto de darse con ella en la cabeza y tirar el proyector.
—No, no, tranqui. Todo controladísimo. ¡Ya está! ¿Prueba?
Me acerqué al teclado y presioné un par de teclas. Funcionaba perfectamente. Tom salió de debajo de la mesa y, junto a ella, había una caja negra de la que sacó un micrófono. Lo encendió y lo conectó a un altavoz para que tuviera un poco más de fuerza.
—¿Quieres probar con «Butterflies»? ¿Te sabes la letra?
—Más o menos.
—Sobre mi mesa. Hay varias hojas con la letra. Las usaba Iwan para aprender las notas para su bajo.
Cogí uno de los folios que me había dicho y ahí estaba impresa la partitura de «Butterflies». Pero espera, ¿para qué necesitaba la letra? ¿Es que quería que cantara?
—Claro que quiero que cantes. Tranquilo, es conmigo. Roy no va a mirarte con cara de odio. Esto es un espacio seguro. —Esbozó media sonrisa, sentándose sobre la cama y probando el micrófono.
—No te rías. Que yo lo de cantar… regular.
—¿Por qué me iba a reír? —me preguntó, sin entender muy bien por qué lo había dicho.
—A ver, pues porque canto mal y esas cosas. Bueno, da igual. Yo haré lo que pueda.
—Pero no lo hagas mejor que Roy, que entonces tendría que sustituirlo y no creo que le haga gracia —bromeó.
—Jamás se me ocurriría.
—Pongo la base musical de fondo. La grabamos hace tiempo, así que hay algunos cambios —Empezaron a sonar en el altavoz la guitarra de Roy y la batería de Vanessa. Pero lo interrumpí antes de que siguiera.
—¿Cómo se te ocurrió esta canción?
— I don’t know, I don’t remember… I just know I started writing it when I was in the hospital. —
Bajó la mirada, recorriendo con los dedos su muslo izquierdo —. I remember being so sad… It was… it was hard. I was on a lot of pills, I talked to my therapist a lot… I don’t know…
—
Me parece tan difícil componer —confesé.
—Para mí es como un diario. Hay gente que escribe en diarios. Yo escribo canciones. Y me sirven para lo mismo. Son mi vida entera —me confesó.
—Ojalá supiera hacerlo.
—Puedo ayudarte a intentarlo alguna vez —me dijo, sonriente—. ¿Preparado?
—Preparado.
Tom volvió a conectar el altavoz y la música instrumental de «Butterfly» llenó de nuevo toda la habitación. Segundos después, comenzó a cantar.
—« I used to think everything was possible…
» .
Siéntate aquí cerca, que, si no, no te llega el micrófono.
—Voy.
Doblé las patas del teclado y me senté en la cama junto a él, poniéndome el teclado sobre las piernas.
Era un poco incómodo, pero era la única forma.
Ver cantar a Tom era algo diferente. Me quedaba totalmente embobado y hacía que me gustara aún más.
Solo podía mirar sus labios, fantaseando con callarlo con un beso.
Joder…, me excitaba de solo pensarlo. Menos mal que tenía el teclado encima de mí porque, si no, me habría dado una vergüenza enorme.
I don
’ t feel right
I don
’ t feel free
Everyone says that
’ s how it
’ s meant to be
But if I fall
don
’ t let me die
…
I
’ m not a butterfly
I
’ m still learning how to fly
Y ahí llegaba mi momento. Solo esperaba que Tom no se riera por mi voz de ratón ahogado.
—« I used to think everybody hated me…
» .
—You sound so good, Mateo! —
se sorprendió. No sabía si lo decía en serio o solo para animarme.
El caso es que funcionó y me vine arriba.
Y de ahí hasta el final. Fue mágico cantar los dos juntos.
Era la primera vez que lo hacíamos y, desde luego, no sería la única.
Y si ya pensaba que teníamos una conexión especial, cantar «Butterfly» con él lo confirmó por completo.
Cuando terminamos, Tom estaba llorando y se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.
—¿Estás llorando? ¿Pasa algo?
—No, no. Solo… me ha gustado mucho. Ha sido… thrilling —
me explicó entre sollozos—. Can I… can I kiss you again?
—
Claro. —Aparté el teclado para que pudiera acercarse, pero se puso a toser.
— Sorry —
se disculpó mientras carraspeaba un poco y seguía tosiendo. Cada vez más fuerte. Tanto que tuvo que llevarse la mano al pecho.
—¿Estás bien, Tom? ¿Te encuentras bien?
Le puse la mano en la espalda, tratando de calmarlo.
—Te traigo un vaso de agua…
— No, no. It… happens sometimes. Wait —
dijo, agarrándome de la mano para que no me fuera.
—Pero algo podré hacer, no sé.
— Wait, please
—insistió.
Escuché la puerta de la entrada cerrarse. Tenía que ser Debbie, ella sabría que hacer.
—Esa debe de ser tu madre. Voy a buscarla.
— Mateo… wait…
De repente Dejó de toser y le fallaron las fuerzas. Puso los ojos en blanco y perdió la estabilidad, pese a estar sentado. Casi parecía que estuviera hecho de papel y una brisa de viento lo hubiera derribado. Respiraba entrecortadamente y estaba muy pálido.
—¿Tom? ¿Tom? ¡Eh! ¡Despierta! —lo llamé, cogiéndolo de los hombros y agitándolo—.
¡Debbie! ¡DEBBIE! —grité, desesperado. Escuché cómo subía las escaleras a toda velocidad y en pocos segundos estaba entrando por la puerta del cuarto.
Yo lo sujetaba entre mis brazos, sin saber muy bien qué hacer.
Seguía sin recobrar la consciencia, y su respiración era cada vez más débil—. Se puso a toser y-y… se ha desmayado.
— Thomas! Love! —
bramó, y se lanzó a la cama, colocando sus manos sobre la cara de su hijo. Primero buscando su pulso en el cuello, luego comprobando su temperatura corporal con el dorso de su mano derecha—. What happened?
—I-I-I… I don’t know. We were here, singing, and then… —
Mi cabeza no funcionaba bien y era incapaz de hablar en inglés como me gustaría. Debbie movió a su hijo, tratando de que, con el movimiento, se despertara. Pero nada.
— Call an ambulance!
—me ordenó. Saqué el móvil del bolsillo, aunque no sabía qué teléfono marcar, así que lo desbloqueé y se lo tendí a Debbie, que, en pocos segundos, ya estaba hablando con una ambulancia.
Cuando colgó, nos quedamos los tres en silencio.
Yo sentado en la cama, sin mover un músculo, mientras que Debbie le sujetaba las manos a su hijo, esperando que su mero contacto lo hiciera despertar.