Capítulo 14 #2
una buena paliza! To those idiots from Blackhill!
—vociferó Antonia, elevando los puños y fingiendo que pegaba a Vanessa—. Boom! Boom! Right in the face!
¿Verdad, Vanessa?
—Escuchamos que fue una gran pelea. ¿Es verdad? —preguntó esta última con los ojos brillando con ganas de saber más.
—Fue una buena pelea, sí —recordé, y Vanessa sonrió con ganas.
—La próxima pelea voy yo. Tengo… how do you say it?
Cuentas pendientes con dos chicas de Blackhill.
—¿Quiénes? —preguntó Antonia, descolocada.
— You don’t know them.
—Alexander y Sam dicen que empezaste tú la pelea —intervino Roy, que, hasta ese momento, se había mantenido al margen, casi mimetizado con la sombra del árbol en el que estaba apoyado.
Aunque llevaba el uniforme del colegio y no podía ir de negro, sí que llevaba los ojos pintados, además de su actitud de perdonavidas, que era algo habitual en él. Al menos desde que lo había conocido.
—¿Quiénes son Alexander y Sam? —pregunté.
—¿La empezaste tú?
—Sí —afirmé. No entendía por qué podía molestarle eso.
—¿Por qué?
—¿Por qué qué? —repregunté.
—¿Por qué empezaste la pelea?
— Roy, will you leave him alone? God, you’re such a…
—Such a what, Vanessa?
—la enfrentó Roy—. I just wanna know.
—Porque se metieron conmigo y con Tom —aclaré, queriendo calmar los ánimos.
—¿Desde cuándo Tom necesita a alguien que lo defienda? —refunfuñó, carraspeando un poco, como si lo dijera con asco. No por Tom, sino por mí defendiéndolo.
— Where’s Iwan? Late again?
—intervino Tom, tratando de reconducir la conversación.
—¿No es ese que viene corriendo? —señalé, y todos se giraron para ver a Iwan, con todo lo alto que era, corriendo hacia nosotros, haciéndose hueco entre el resto de los estudiantes y luchando por no caerse. Era muy cómico verlo correr, desde luego.
— Iwan!
—chilló Antonia.
Este levantó el brazo saludándonos efusivamente y, tras chocarse con un grupo de chicas que empezaron a increparlo, consiguió llegar hasta nosotros. Eso sí, sin aire. Agotado.
— What’s the rush? Why are you running? Catch your breath!
—dijo Vanessa, extrañada. Iwan se dobló sobre sí mismo para recuperar el aire. Llevaba algo en la mano. Una especie de panfleto o algo similar.
—¿Estás bien? —le pregunté yo. Iwan estiró el brazo y se apoyó sobre mí, tratando de recobrar la compostura—. ¿Qué le pasa?
Tom me miró y se encogió de hombros. Antonia también vio lo que llevaba en la mano y, adelantándose, lo cogió para examinarlo más de cerca.
—Tu nivel físico es lamentable, Iwan —bromeó Vanessa.
— Thanks
—respondió él. No sabía si en plan irónico o porque realmente no había entendido lo que le había dicho su amiga.
— The festival? I completely forgot about it!
—leyó Antonia con tono de sorpresa mientras repasaba el folleto que tenía entre las manos.
— Yes! Big news everyone!
—anunció Iwan, imitando a algún personaje, o a alguien, que no fui capaz de reconocer.
—Pero… ¿ya? It’s always been in June
—añadió Tom, cogiendo el papel que le ofrecía Antonia—. En junio —dijo, mirándome.
— It’s the same old shit every year
—refunfuñó Roy desde su árbol.
—¿Hay un festival? —pregunté un poco perdido—. ¿De música o qué?
—Cada año Northwood organiza una competición a nivel local con grupos de música del pueblo.
Y siempre participa nuestro colegio. También Blackhill.
¡Incluso una de las iglesias! Tenías que haber visto el vídeo que hicieron el año pasado —relató Tom—.
Nos apuntamos los dos últimos años, but we didn’t make it.
We didn’t even get past the first round.
—Hasta ahora, que tenemos uno que toca el teclado —dijo Roy con su ironía habitual.
—Pues… no es mala idea apuntarse una vez más, ¿verdad? —subrayó Tom. A Antonia se le encendió el rostro de emoción. Iwan, que ya había recobrado el aliento, asintió con ganas— . I know…
Sé que dijimos que este año no, pero no contábamos con Mateo. —Me cogió, arrastrándome hacia él y agarrándome de la cintura. «No hagas eso, Tom, por favor, que me muero».
— But…
pero tenemos que grabar un vídeo —expuso Vanessa, cogiendo el papel y examinándolo de cerca—. Who’s gonna record it?
—Andrew —respondió Tom casi sin pensar—. Andrew sabe grabar bien.
— That’s totally why. Sure
—dijo Vanessa, poniendo morritos, y Tom se puso rojo de la vergüenza al momento, asintiendo con la cabeza.
— It’s true.
Es verdad. He’s amazing
… grabando vídeos. Super creative.
—
Yo también puedo ayudar —intervine. Por fin iba a poder aportar algo.
Si algo se me daba bien, era grabar vídeos.
Ya me lo había dicho muchas veces mi padre, que debía dedicarme al mundo del cine.
Y puede que lo hiciera… cuando tuviera que decidir qué hacer con mi vida y qué estudiar, aunque aún quedaba mucho para eso.
—¿En qué vas a ayudar exactamente? —preguntó Roy, curioso… y con cierto halo de duda.
—En Madrid he grabado bastantes cosas con mis amigos y… no sé, se me da bien —argumenté, encogiéndome de hombros, quitándole importancia.
— Let’s see it then
—No dejaba pasar ni una oportunidad para intentar dejarme mal—. Show us your talent.
— So… are we doing it?
—se entusiasmó Iwan, deseando que todos le dijeran que sí, e ignorando los comentarios tan puñeteros de Roy.
—Let’s take a vote
—añadió Vanessa.
—Creo que todos estamos de acuerdo, ¿no? Nos apuntamos este año again.
¡Y contamos con el mejor tecladista del mundo! —exclamó Tom, apretándome aún más contra su cuerpo. Y, pese a que seguía poniéndome nervioso que un chico me tocara así… Dios, sentaba tan bien.
—Yo no diría tanto.
—But we need a name for the band, right?
—señaló Vanessa, leyendo el folleto—. And we still haven’t got one.
—
¿Cómo os llamasteis el año pasado?
— Team X
—contestó Iwan—. Don’t ask.
—Señaló a Roy con la mirada, que me sonrió sibilinamente.
—¿Y el anterior?
—Se nos olvidó poner un nombre y por eso no nos seleccionaron —me explicó Tom.
—Pues este año hay que elegir uno bueno —sentencié, y a todos les pareció genial mi determinación.
— Antonia and her dog
—propuso Antonia. Parecía que de broma, pero lo había dicho en serio.
— Not happenning. Eh! Wait! That’s a good name! Not happening. Do you like it? —
añadió Vanessa, pero tampoco gustó mucho su idea.
—¿The Turlips? —dije yo, casi sin pensar. Vanessa me miró, como tomándose un tiempo para pensar si mi idea tenía algo de sentido o les estaba vacilando.
—The Turlips… —repitió Antonia en alto—. I like it.
—
The Turlips. Suena genial —sonrió Tom—. Roy? Iwan?
—Yeah. It’s good
—dijo Iwan.
— Yeah, whatever
—masculló Roy.
— THE TURLIPS!
—gritó Tom—. Buena idea, Mateo. Muy buena idea.
—De vez en cuando tengo buenas ideas, la verdad —dije con una sonrisa de suficiencia.
En ese momento sonó el timbre que indicaba que tocaba entrar en clase. Todos cogimos nuestras mochilas del suelo y echamos a correr hacia la entrada. Todos menos Roy, que siempre iba a su ritmo. «Qué chico más raro, de verdad».