CAPITULO 16
Acarició las piezas. Sentía la adrenalina correr por su cuerpo.
Nunca habría imaginado que matar provocaría esa sensación.
Era indescriptible, y aumentaba tras cada asesinato.
Ya llevaba tres, pero faltaba enviar la tercera pieza de ajedrez.
Hoy sin falta lo haría. Ya tenía elegida a su próxima víctima.
Tenía que planificarlo bien, pero podía asegurar que usaría de nuevo el veneno.
Tenía suficiente y debía continuar con su plan hasta el último movimiento. Hasta el movimiento perfecto.