Capítulo 22 · El pasadizo olvidado
Los misterios de Elena Vidal
El pasadizo olvidado
G iulio Ferretti, arquitecto responsable de la restauración del Porto Vecchio desde hacía treinta años, no tardó ni una hora en confirmar lo que Elena sospechaba.
Un tramo de pared con un mortero mucho más reciente que el resto confirmó que alguien había vuelto a abrirlo. Detrás, un pasillo estrecho y una sola fila de huellas recientes, de una misma persona, que entraban y salían por el mismo camino.
Doscientos metros más allá emergieron en otro almacén, sin haber pisado jamás el edificio custodiado.
—Por eso las cámaras nunca registraron su salida —dijo Rinaldi—. Entró por un almacén. Salió por otro.
Elena no podía apartar una idea de la cabeza.
Alessandro había encontrado aquel mismo pasadizo antes que ellos.
Y probablemente había visto algo que nunca debió ver.
—Llevamos días creyendo que perseguimos a un asesino —dijo Elena—. Pero quizá él también nos estaba buscando a nosotros.