Andrés
Siempre le habían gustado las películas de misterio, esas en las que el protagonista debía descubrir quién había matado a alguien, o quién había robado algo.
Le encantaba, por ejemplo, Misterioso asesinato en Manhattan , una comedia de misterio en la que un matrimonio aburrido interpretado por Woody Allen y Diane Keaton sospechaba de la muerte de una vecina y se lanzaba a investigar a su viudo de forma totalmente amateur.
«Como me pillen, verás qué ridículo» pensaba mientras buscaba la puerta de alguna estancia en la que pudieran haber escondido el astrolabio.
Abrió una puerta al azar y se topó con una especie de despensa llena de comida y de trastos. No parecía el mejor lugar para esconder un astrolabio, puesto que todo estaba apretado pero bien organizado y a la vista. Un objeto como el que buscaban hubiera llamado terriblemente la atención.
Cerró la puerta y se quedó de pie en el pasillo, dudando si entrar en el baño o seguir abriendo puertas, como en el Un, dos, tres .
«Hemos venido aquí a jugar» se dijo Andrés intentando animarse.
Siguiendo un impulso se dirigió a las escaleras que llevaban a la segunda planta y las subió de tres en tres, consciente de que no tenía demasiado tiempo.
Probó en la primera habitación que encontró y sin perder el tiempo empezó a abrir todos los cajones y armarios de lo que probablemente era una habitación de invitados. Al no encontrar nada parecido a un astrolabio salió de allí y corrió hasta la que, ahora sí, parecía la habitación principal.
La estancia estaba dominada por una enorme cama con dosel que contaba con un cabecero de madera con varias mariposas talladas ―Andrés apostaría una mano a que eran mariposas drago―, y por un precioso escritorio secreter de madera oscura que contaba con varios cajones de dimensiones suficientes para albergar un astrolabio como el que Andrés estaba buscando.
Así que, sin más dilación, se lanzó a abrir los cajones uno por uno.
No encontró nada interesante hasta que, entre un montón de documentos, algo llamó su atención.
Alteraciones de los términos municipales
Se trataba de un impreso oficial del Ministerio de Administración Territorial en el que se detallaba el «Reglamento de Población y Demarcación Territorial de las Entidades Locales».
En un apartado titulado Alteraciones de los términos municipales alguien había subrayado con un fosforito amarillo los fragmentos «Los términos municipales podrán ser alterados» y «por segregación de parte del territorio de uno o varios municipios para constituir otro independiente.
» Más adelante había subrayadas más partes del texto que hablaban de los requisitos y las circunstancias para posibilitar o denegar la segregación de una parte del territorio de un municipio.
Andrés no tuvo más tiempo de examinar el documento ya que creyó escuchar un sonido procedente del pasillo de la segunda planta.
Dejó el documento donde lo había encontrado, cerró el cajón y se dirigió rápidamente hacia la puerta del dormitorio. En ese momento la aparición de una figura en el umbral hizo que se sobresaltara.
―¿Qué está haciendo aquí? ―le recriminó Muriel Bahamontes con el rostro desencajado.