Glosario
Albayalde: Del árabe al-bayûd , ‘blancura’, era un pigmento hecho con plomo que se utilizaba desde la Antigüedad para la pintura artística y, mezclado con agua y vinagre, se elaboraba la «cerusa veneciana», un cosmético para blanquear la piel y que se cree que era usado por las damas de la alta nobleza e incluso por la reina Isabel de Inglaterra, lo que le pudo causar la muerte por plumbosis; es decir, envenenamiento por plomo.
Arcediano (o archidiácono): En la Iglesia primitiva, era el servidor o mayordomo principal de una catedral o colegiata que ayudaba al obispo en la administración de la diócesis y en las obras de caridad, por lo que tenía acceso a las cuentas y, en definitiva, era una especie de contable o gerente.
Con el tiempo, en algunas zonas —especialmente las rurales o muy aisladas— se llegaron a emancipar de la diócesis constituyendo archidiaconados o arcedianatos que fueron suprimidos por el Concilio de Trento, si bien la Iglesia anglicana y la oriental los siguen manteniendo.
Arquiatra: Del griego antiguo ἀρχίατρος (de ἀρχ , ‘arco’, ‘cabeza’ y ἰατρὸς , ‘doctor’), era un antiguo título para el médico principal del emperador de Bizancio que fue adquirido por los papas desde tiempo inmemorial y que todavía usa hoy el médico personal del pontífice.
El último arquiatra fue el del papa Francisco, el doctor Roberto Bernabéi.
Actualmente, el papa León XIV aún no ha nombrado a su sustituto.
Borgo, el: El barrio rodeado por la muralla Leonina que abraza la colina vaticana y la basílica de San Pedro y donde, en el Renacimiento, se erigieron los palacios más lujosos de los cardenales y nobles.
Durante siglos fue una ciudad dentro de la ciudad y hoy en día comprende —a grandes rasgos— el XIV rione o barrio de Roma.
Bula: Del latín bulla era —y sigue siendo— un documento pontificio sobre cualquier asunto que requiere de la autoridad del pontífice.
Su nombre viene de la bolsa con amuletos que, en la antigua Roma, se colgaba del cuello de los niños para protegerlos de las enfermedades.
La Iglesia adoptó el nombre para definir cualquier objeto redondo y, en concreto, el sello de plomo con las armas papales con el que se autentificaba la resolución.
Todas las bulas papales se denominan por las dos o tres primeras palabras del tema que tratan, tras la salutación oficial del sumo pontífice.
De ahí que haya algunas más conocidas que otras como la Inter caetera (1493), por la que Alejandro VI otorgaba los territorios del Nuevo Mundo a la Corona de Castilla, o la Humanae salutis (1961) del papa Juan XXIII, con la que se convocó el Concilio Vaticano II.
Caña: Unidad de longitud que se usaba en los territorios de la Corona de Aragón, en el sur de Francia, así como en buena parte de Italia.
Variaba mucho de un lugar a otro (en Valencia equivalía a 1,60 metros; en Montpelier alcanzaba los 1,95; en Roma los 1,99, en Nápoles era de 2,05 y en Génova superaba los 2,40).
En la novela se ha optado por la caña valenciana tanto por el origen de Corella como porque su uso estaba bastante extendido por todo el Mediterráneo gracias al comercio de la seda y por su fácil conversión a otras unidades de medida, ya que, por ejemplo, era justo el doble de la vara castellana, de 80 centímetros, aproximadamente, que se usaba en el sector de la lana.
Cardenal camarlengo: Administrador de los bienes y tesoros del papa. Durante la sede vacante (periodo que transcurre entre la muerte de un papa y la elección del siguiente), asume el gobierno temporal de la Iglesia y es el prelado que certifica oficialmente la muerte del pontífice.
Cardenal diácono: En el Renacimiento, la mayor parte de los cardenales —y también los obispos, salvo en algunas diócesis como las suburbicarias de la ciudad de Roma— no eran sacerdotes, sino diáconos, la orden inmediatamente inferior.
Los cardenales, además, solían tener asignada una iglesia en la ciudad de Roma que dispusiera de ese privilegio.
El de mayor antigüedad de ellos, llamado «protodiácono», era —y sigue siendo— el encargado de anunciar la elección del nuevo pontífice con el famoso Habemus papam , que se utilizó por primera vez tras el cónclave de 1484 en el que resultó elegido Inocencio VIII.
Cardenal obispo: El prelado que, a su rango en la curia, añadía uno o más obispados en alguna parte del mundo.
Los más prestigiosos eran los titulares de las siete diócesis suburbicarias (Ostia, Albano, Frascatti, Palestrina, Porto, Sabina y Velletri) que formaban parte de la archidiócesis de Roma de la que era —y es— obispo el propio papa.
Estos siete obispos debían ser sacerdotes.
Por ello, durante el Renacimiento, la mayor parte de ellos eran ordenados justo antes de tomar posesión de estos obispados, como fue el caso de Rodrigo Borgia.
Cardenal presbítero: O «cardenal de título», pues son titulares de una iglesia de la diócesis de Roma de la que toman el nombre como Santa Susana, San Pietro in Vincoli, San Nicola in Carcere, etc.
Aunque hoy en día es un cargo totalmente honorífico (y además, sus titulares tienen prohibido inmiscuirse en la vida ordinaria de estas iglesias), en tiempos de la novela implicaba, además del prestigio, el cobro de las rentas de cada templo —que podían ser muy sustanciosos si la iglesia en cuestión tenía reliquias que atrajeran a los peregrinos— y el absoluto control de las posesiones que tuviera cada templo.
Catedral: En italiano duomo de domus (‘casa’, en latín), es el nombre que se da en italiano a la iglesia principal de algunas ciudades.
Aunque casi siempre se refiere a la catedral —la sede de la diócesis o archidiócesis— no siempre es así, ya que también puede referirse a un antiguo templo episcopal, una concatedral o a una iglesia importante por el motivo que sea.
Cinquedea : Era una espada cuya hoja corta (de entre treinta y cinco y sesenta centímetros de longitud) contrastaba con el ancho de su base en la empuñadura, que, como mínimo, tenía cinco dedos, de ahí su nombre.
Presentaba unas acanaladuras en ambas caras de la hoja y una guarnición arqueada hacia la punta.
Los mejores maestros artesanos de estas espadas eran de la Emilia-Romaña, y su posesión, con el tiempo, quedó reservada a la alta nobleza.
Una de las más famosas espadas de esta clase fue, por su exquisita decoración, la de César Borgia.
Coazzone : También llamada trenza española o trenza catalana, era un peinado femenino muy popular entre las nobles en Italia y España durante el Renacimiento.
En realidad era una cola que caía por la nuca y se envolvía en una tela ligera llamada trenzale amarrada con hilo de seda o ristras de perlas.
Casi siempre se completaba con un gorro colocado en la parte posterior de la cabeza y sujeto por una fina cinta a la frente.
Fue Juana de Trastámara (la hermana pequeña de Fernando el Católico) quien introdujo en Italia el peinado cuando se casó, en 1477, con su primo Ferrante (rey de Nápoles entre 1458 y 1494).
El coazzone puede verse en cuadros famosos como La dama del armiño , de Leonardo da Vinci, o en el retrato de Beatriz de Este, duquesa de Milán, de la Pala Sforzesca .
Condotta : Literalmente, ‘contrato’ en italiano, pero que se aplicaba a los servicios que prestaban las compagnie de ventura de mercenarios durante el final de la Edad Media y el Renacimiento que estaban bajo las órdenes de un jefe —normalmente un noble— que, por ello, recibía el nombre de condottiero .
Esas compañías al principio eran extranjeras —alemanas, suizas e incluso inglesas o francesas—, pero pronto fueron encabezadas por clanes italianos como los Sforza, los Bagilioni o los Montefeltro.
Debido a su falta de lealtad, pues llegaban a cambiar de bando en medio de las batallas, tenían una pésima reputación, pese a que protagonizaron todas las guerras italianas de los siglos XIV y XV y parte del XVI .
Consejo de los doce sabios: el Consiglio dei Dodici Savi de Ferrara era la máxima magistratura del ducado durante la dominación de los De Este y estuvo activo entre 1393 y 1567.
Su función era deliberativa y consultiva, y tenía competencias sobre obras públicas, impuestos, gestión de recursos y orden público.
Estaba presidida por el giudicedei Savi , ‘el juez de los sabios’, el único que tenía funciones ejecutivas bajo supervisión del duque.
Conservatori : Magistrados civiles de la ciudad de Roma, encargados de la administración municipal y de representar, ante el papa, a los ciudadanos libres. Aunque poderosos durante la Edad Media, durante el Renacimiento fueron perdiendo influencia en detrimento del pontífice y los cardenales.
Consistorio: Reunión del Colegio Cardenalicio, convocada por el papa, para ayudarle en el gobierno de la Iglesia.
Los había de dos tipos: el secreto (que reunía al papa con sus cardenales a puerta cerrada) y el público (en el que se permitía la presencia de embajadores, mandatarios extranjeros y otras autoridades).
Aunque varió mucho con los siglos, mantuvo la función de ser el foro donde el papa anunciaba decisiones importantes y se nombraban ( creaban , en el argot vaticano) nuevos cardenales.
En todo caso, no era un órgano legislativo o ejecutivo que el papa necesitara para tomar decisiones o hacer nombramientos, sino de consulta y asesoramiento.