El Meridiano CAPÍTULO 23 #2
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CAPÍTULO 23 #2

—Las funciones pueden validar mediante reflejos condicionados antes de que los ocupantes recuperen memoria autobiográfica completa.

—Los hacen decidir antes de recordar quiénes son —dijo Mara.

—Sí.

León miró las siete cápsulas.

—Envíe una objeción.

—¿Cuál?

—La autoridad del comité depende de la integración que intenta autorizar.

Amalia escribió:

CONFLICTO DE LEGITIMIDAD: LAS FUNCIONES DE TRANSICIÓN OBTIENEN AUTORIDAD DEL ÍNDICE CUYA ACTIVACIÓN DEBEN VALIDAR.

El sistema respondió:

SUCESIÓN DE EMERGENCIA PERMITE AUTORIZACIÓN CIRCULAR.

—Lo contemplaron —dijo Amalia.

—¿Quién firmó esa regla?

Apareció una designación.

STEIN.

No un ocupante. La función.

—Responsable humano —dijo Mara.

El sistema buscó. Gregor Hahn había suspendido la función. Conrad Stein ya no era una identidad activa. Elise Moreau estaba en conflicto con Elena Marchand. La respuesta tardó.

RESPONSABLE ORIGINAL NO DISPONIBLE.

REGLA HEREDADA POR COMITÉ DE TRANSICIÓN.

—El comité hereda la regla que lo autoriza a existir —dijo Amalia.

—Una máquina perfecta —respondió León—. No necesita ninguna persona hasta que llega el momento de culpar a alguien.

Mara observó las lecturas.

—¿Podemos bloquear las cápsulas desde Eco?

—No. El enlace es de clasificación, no de control físico.

—Mi madre está abajo.

—Sí.

—También Keller.

León miró el registro de presencia. Una identidad múltiple había entrado utilizando la función Keller.

—Leclerc llegó primero.

—¿Para qué?

—La Custodia preparó una purga.

Mara lo miró.

—Va a matarlos.

—Todavía no.

—¿Cómo puede saberlo?

—Si hubiera obedecido, los signos vitales estarían desapareciendo, no despertando.

—Puede estar esperando a que mi madre entre.

—También.

•  •  •

Mara abrió el canal analógico.

—Mamá.

No hubo respuesta.

—Mamá, salí de ahí.

Ruido. Después, la voz de Isabel.

—No puedo.

—La puerta se abrió.

—La del quinto nivel.

—¿Dónde estás?

—Abajo.

Mara cerró los ojos.

—Por supuesto.

—No hay tiempo.

—¿Quién está con vos?

—La persona que salió de Rotterdam.

—Leclerc.

—Por ahora.

León se acercó.

—¿Tiene la purga?

—Sí.

—¿Cuánto tarda?

Leclerc respondió desde el fondo:

—Cuarenta segundos desde la activación.

—¿Puede detener el despertar sin matar al resto?

—No con el protocolo central.

—¿Y localmente?

—Cada cápsula tiene soporte independiente.

—Entonces desconecte las siete.

—El sistema interpretará intervención hostil y despertará las siguientes.

—¿Cuántas?

—Todas.

Mara miró las ciento cuarenta y dos lecturas.

—¿Qué ocurre si las abre físicamente?

Isabel respondió:

—Los sedantes continúan circulando. Necesitamos cancelar cada administración.

—¿Puede hacerlo manualmente?

—Sí. Dos minutos por cápsula.

—No alcanza.

—No.

León observó los nombres humanos debajo de las funciones.

—No detenga el despertar.

Mara giró.

—¿Qué?

—Despierte primero a las personas.

—Eso está intentando impedir mi madre.

—No. Intenta impedir que las funciones decidan antes.

Amalia comprendió.

—Podemos enviar estímulos autobiográficos.

—Las cápsulas deben contener archivos de identidad para condicionarlos.

—Sí.

—Invierta el orden.

—El sistema de Córdoba no acepta comandos externos.

—Eco posee la matriz.

—Clasificación, no tratamiento.

—Entonces clasifique la memoria autobiográfica como requisito previo de autoridad.

Amalia escribió:

NINGUNA FUNCIÓN PUEDE EJERCER AUTORIDAD ANTES DE QUE SU OCUPANTE RECONOZCA UNA IDENTIDAD HUMANA PROPIA.

El sistema rechazó:

AUTORIDAD DE TRANSICIÓN PRECEDE A IDENTIDAD PERSONAL EN EMERGENCIA.

Mara apretó los labios.

—Otra vez.

León observó a Gregor Hahn. Había recuperado su nombre y, al hacerlo, perdido la función. El precedente existía.

—Adjunte el caso Stein.

Amalia incorporó el registro. La función había sido suspendida cuando el ocupante recuperó una identidad humana incompatible. La matriz procesó.

PRECEDENTE NO VINCULANTE.

—¿Quién decide si es vinculante? —preguntó León.

COMITÉ DE TRANSICIÓN.

—Que todavía no despertó.

El sistema quedó en una contradicción mínima. No se detuvo. Pero retrasó el ciclo.

Tiempo añadido: cincuenta y tres segundos.

—No alcanza —dijo Mara.

—Alcanza para preguntarles.

—Todavía están inconscientes.

—No a todos.

•  •  •

La primera cápsula mostró actividad ocular. Función: continuidad sanitaria. Identidad humana:

DRA. SOFÍA NERI.

Declarada muerta en un terremoto en Italia doce años atrás.

Mara abrió comunicación directa con el sistema de audio de la cápsula.

—Sofía.

No hubo respuesta.

—Sofía Neri.

La frecuencia cardíaca aumentó.

—¿Me escucha?

La mujer abrió los ojos. No enfocó. Sus labios se movieron. La primera frase salió en italiano.

Amalia tradujo:

—Pregunta dónde está su hijo.

El sistema de condicionamiento intervino. Una voz le informó:

—Se ha producido una crisis de continuidad. Usted ha sido designada directora sanitaria de transición.

Sofía parpadeó.

—Mi hijo —repitió.

La máquina ignoró la pregunta.

—Confirme disponibilidad operativa.

La mano derecha de la mujer comenzó a moverse hacia un lector. Reflejo entrenado.

León habló:

—Sofía, ¿cómo se llama su hijo?

La mano se detuvo. La mujer respiró.

—Matteo.

—¿Cuántos años tiene?

—Seis.

El expediente mostraba que Matteo tendría dieciocho. La memoria de Sofía terminaba doce años atrás.

—¿Quiere tomar una decisión sobre hospitales antes de saber qué le ocurrió?

La máquina respondió por ella:

—La función sanitaria posee autoridad prioritaria.

Sofía miró hacia el altavoz.

—¿Quién habla?

—León Varda.

—No lo conozco.

—Eso es bueno.

—¿Dónde está Matteo?

—No lo sé.

La verdad atravesó el condicionamiento mejor que cualquier orden. Sofía retiró la mano del lector.

—Entonces no confirmo nada.

La cápsula registró:

FUNCIÓN SANITARIA: AUTORIDAD NO ACEPTADA.

El quorum necesitaba cuatro de siete. Ahora solo quedaban seis posibles.

•  •  •

En Córdoba, Isabel abrió manualmente la cubierta de Sofía. El aire frío salió en forma de vapor. La mujer intentó incorporarse. No podía controlar las piernas.

—No se mueva —dijo Isabel.

—¿Matteo?

—No sé dónde está.

—¿Qué año es?

Isabel se lo dijo. Sofía cerró los ojos. Doce años desaparecieron dentro de una respiración. No gritó. La expresión fue peor. Una persona intentando comprender que su hijo había crecido en un mundo donde ella estaba muerta.

—¿Quién es usted? —preguntó.

Isabel observó sus cinco nombres en la pantalla.

—La mujer que está abriendo su cápsula.

Leclerc se acercó.

—Las otras seis avanzan.

La segunda correspondía a energía. RAFAEL MONTOYA. Ingeniero chileno, muerto oficialmente durante un accidente minero.

La tercera, justicia. AMINA EL-HADI. Jueza tunecina desaparecida después de investigar una red financiera.

La cuarta, seguridad. VIKTOR SOKOLOV. Exoficial ruso declarado muerto en una prisión.

La quinta, alimentos. MERCEDES LAGO. Agrónoma uruguaya.

La sexta, finanzas. JONAS KLEIN. Economista alemán.

La séptima, comunicaciones. FARAH NADIM. Periodista libanesa asesinada en un atentado.

Siete personas escogidas entre muertos útiles. Algunas quizá habían aceptado. Otras no.

—No podemos preguntarles a todos antes de la validación —dijo Leclerc.

—Entonces no les pregunte por la función.

—¿Qué?

—Pregúnteles qué recuerdan.

—Eso no detiene el quorum.

—Detuvo a Sofía.

—Porque su hijo atravesó el condicionamiento.

—Todos tienen algo anterior a la función.

Leclerc observó los expedientes.

—No sabemos qué.

Isabel miró las pantallas. La Custodia había estudiado cada vida para construir sustituciones. Los archivos contendrían los puntos que el condicionamiento había intentado enterrar.

—Keller sí.

El hombre endureció el rostro.

—No soy la función.

—Entonces demuéstrelo usando aquello para lo que la prepararon.

Leclerc conectó su consola. Buscó en los perfiles de condicionamiento. No recuerdos completos. Anclas. Aquello que debía ser bloqueado porque podía interferir con la obediencia.

Para Rafael Montoya: el sonido de una flauta de madera.

Para Amina El-Hadi: una receta escrita por su hermana.

Para Viktor Sokolov: el nombre de un perro.

Para Mercedes Lago: una tormenta sobre un campo de girasoles.

Para Jonas Klein: una canción infantil en yidis.

Para Farah Nadim: una fotografía que nunca fue publicada.

—Todos tienen una contradicción preparada —dijo.

—No —respondió Isabel—. Todos tienen una vida que la función consideró un obstáculo.

Las cápsulas comenzaron a abrir los ojos.

•  •  •

Moreau observaba desde Ginebra. Cada rechazo aparecía sobre su pantalla. Sofía Neri había negado la función sanitaria. La matriz recalculó: el quorum todavía podía formarse con cuatro de las seis restantes.

Moreau abrió el canal de condicionamiento.

—Acelere validación operativa.

La orden pidió un responsable humano. Introdujo:

ELISE MOREAU.

IDENTIDAD EN CONFLICTO.

Probó:

ELENA MARCHAND.

AUTONOMÍA NO VERIFICADA.

La función le impedía intervenir precisamente porque el protocolo provisional había expuesto su propia preparación.

Moreau buscó otra autoridad. El sistema ofreció una solución:

ACTIVAR REPRESENTANTE FINANCIERO JONAS KLEIN COMO COORDINADOR TEMPORAL.

La cápsula de Jonas estaba despertando. Podía validar el resto apenas abriera los ojos.

Moreau observó su expediente. Había muerto oficialmente a los treinta y nueve años. Tenía cincuenta y uno. Doce años de preparación. Idiomas implantados. Recuerdos financieros transferidos. Obediencia evaluada. Una nota destacada:

ALTA TOLERANCIA A DECISIONES DE SACRIFICIO.

Moreau autorizó el aceleramiento. El sistema volvió a pedir un responsable. Esta vez aceptó la firma de la propia función que estaba siendo despertada.

JONAS KLEIN.

El hombre todavía no estaba consciente. Su identidad funcional acababa de autorizar que despertara más rápido.

León vio la orden dentro de Eco.

—La función financiera se está validando a sí misma.

Amalia intentó bloquearla.

—No puedo.

—Nombre la consecuencia.

—Aceleración puede provocar daño neurológico, pérdida de memoria autobiográfica y consolidación permanente del condicionamiento.

—Envíela al lector de Jonas.

—Está inconsciente.

—Entonces no puede aceptarla.

La matriz respondió: