El Mapa del Apóstol (El Código del Camino de Santiago 10) CAPÍTULO 20 — Encuentro con Roig
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CAPÍTULO 20 — Encuentro con Roig

BLOQUE 1

Con la propia reunión decisiva con el Vaticano ya resuelta favorablemente, Gabriel dedicó una tarde tranquila a visitar nuevamente a Roig, todavía detenido mientras se resolvía formalmente su propia situación legal, buscando cerrar, de manera considerablemente más personal,

la propia historia pendiente entre ambos desde hacía diez años enteros.

---Vine a contarte cómo terminó todo ---dijo Gabriel, sentándose frente a Roig en la misma sala de visitas austera de semanas atrás---.

Tu fragmento resultó ser exactamente la pieza que necesitábamos.

Sin él, probablemente hubiéramos tardado considerablemente más tiempo, quizás años enteros adicionales, en completar esta investigación.

Roig, escuchando aquella confirmación con una emoción evidente que contrastaba completamente con la propia frialdad calculadora de su primer encuentro con Gabriel, diez años atrás, ofreció una respuesta considerablemente vulnerable.

BLOQUE 2

---Después de todo el daño que causé, saber que finalmente hice algo genuinamente útil significa, para mí, considerablemente más de lo que puedo expresar con palabras ---dijo---.

Diez años preguntándome si mi propia vida entera se reduciría, simplemente, al hombre que secuestró a tu padre y traficó con patrimonio robado.

Ahora, al menos, puedo agregar algo distinto a esa historia.

Gabriel, procesando aquella confesión con una complejidad emocional considerable, ofreció una reflexión que buscaba, sobre todo, ofrecer algo de paz genuina a aquel hombre que había cargado, evidentemente, con un peso considerable durante toda una década entera.

---No voy a decir que todo está perdonado completamente, Roig ---dijo, con una honestidad considerable---.

El daño que causaste fue real, y las consecuencias legales que todavía enfrentás son apropiadas.

Pero sí puedo decirte que reconozco, genuinamente, el cambio que demostraste durante estos últimos diez años.

BLOQUE 3

Roig, escuchando aquella respuesta con un alivio evidente, ofreció una última reflexión sobre sus propios planes futuros, una vez resuelta formalmente su propia situación legal pendiente.

---La fiscal Mera mencionó que, dada mi colaboración completa, probablemente enfrente una condena considerablemente reducida, con posibilidad de libertad condicional después de algunos años ---dijo---.

Cuando eso ocurra, me gustaría continuar exactamente el mismo trabajo que hice en Portugal durante todos estos años: restaurar, en lugar de destruir, el mismo tipo de patrimonio que antes traficaba.

Gabriel, considerando aquella determinación con un respeto considerable, ofreció una última reflexión antes de despedirse de aquel encuentro tan significativo.

---Cuando llegue ese momento, si necesitás alguna referencia o algún tipo de colaboración con nuestro propio equipo, contame ---dijo---. Después de todo lo que aportaste finalmente a esta investigación, me parece justo ofrecerte esa oportunidad.

Roig, procesando aquella oferta inesperada con una emoción considerable, ofreció una última palabra de gratitud genuina.

---Gracias, Gabriel ---dijo, simplemente---. Por escuchar, por darme la oportunidad de explicarme, y por no cerrarte completamente a la posibilidad de que las personas, después de todo, pueden cambiar genuinamente.

Gabriel, despidiéndose finalmente de aquel encuentro decisivo, sintió que representaba, con precisión notable, el propio cierre completo de una historia que había definido, en cierto modo, el propio inicio de toda aquella larga saga compartida diez años atrás.