El manuscrito Capítulo 12
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Capítulo 12

Media hora más tarde, el dúo V la epidermis habría sido atacada más en profundidad y de forma irregular.

En este caso, es sutil, muy suave. ¿Tendrá relación con un oficio en que se usen esos dos dedos en concreto?

Tal vez era costurera y estaba en contacto constante con las telas o algo así.

Espero que estas observaciones puedan orientaros un poco.

Vadim hizo un gesto con la mano, como diciendo: «Más o menos».

—Algo es algo, pero tampoco consideraría esto una buena noticia. Prefiero no saber cuál es la mala.

Ferrigno hizo que las puntas de los guantes chasqueasen al quitárselos.

—Ahora vamos con eso. He recibido el informe toxicológico de las dos víctimas.

La que tiene el cráneo fracturado no presenta nada relevante en sangre, salvo deficiencias de hierro, sales minerales y ese tipo de cosas, compatibles con una detención prolongada.

En el informe doy más detalles. Pero… la propietaria de estas manos…

es un asunto completamente distinto. Los análisis revelaron altas cantidades de carvedilol en sangre.

Vic inclinó la cabeza.

—Un betabloqueador que disminuye la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

—Correcto. Cabe destacar que este medicamento hace que la sangre se aleje de las extremidades.

Los pacientes que están bajo este tratamiento suelen tener los pies y las manos frías.

Asimismo, se han hallado rastros de buflomedil, un vasodilatador también utilizado para disminuir la presión arterial.

—¿Quizá la víctima estuviera bajo tratamiento?

—No con esas dosis. Y el análisis de la queratina de las uñas no muestra ningún rastro antiguo de esos medicamentos.

Pero eso no es todo: también he detectado morfina en niveles muy elevados.

Creo que no hace falta que os haga un croquis, pero es un analgésico de nivel tres que se utiliza para tratar dolores fuertes, incluso insoportables.

—Como después de una amputación…

—Exacto. Pero, si he encontrado su presencia en estas manos, eso significa que la víctima ya tenía morfina en el cuerpo antes de la amputación.

Vadim parecía tan perdido como un pulpo en un garaje.

—No nos estarás diciendo que estaba viva cuando le cortó las manos, ¿no?

—Eso mismo estoy diciendo. Me da la sensación de que el hombre que buscáis ha hecho todo por atenuar el dolor y el sangrado. Dicho de otro modo, no me sorprendería que la propietaria de estas manos siga viva ahora mismo, mientras os cuento todo esto.