10 #2
no cuadra. —Puedo poner la mano en el fuego, de que ella no se autolesiono.
—¿Crees que ha podido ser capaz? —Se rompe en el momento en que entiende a que me estoy refiriendo.
—Lleva siete años atormentando a mujeres, a niñas más bien. ¿Crees que no intentaría borrar sus pruebas?
—Entonces eso significa que él también sabe lo de la grabación.
Asiento, me giro despacio para quedar frente a ella y la agarra de las manos, la cosa se acaba de complicar, o puede que esté mejorando…
No sé muy bien como tomarlo, solo sé que debemos hacer que Andrea denuncie, no solo por la violación, sino por las pruebas que tiene y lo que le intentaron hacer para silenciarla.
Beso en la frente a Coral y salimos del lavabo, respiro hondo y me acerco a presentarme como es debido.
—Soy Luca, siento lo de antes. —Me siento cohibido después de haber salido corriendo.
—Hola. —Me sorprende la fuerza con la que habla, esperaba a una chica con miedo, incluso cohibida, pero la mujer que tengo delante de mí parece demasiado segura de sí misma, me gusta. —Tranquilo, a todos nos puede pasar.
No sé siquiera qué decir, su actitud me ha descolocado por completo. Así que es ella la que coge las riendas de la conversación enseguida.
—Coral, necesito saber una cosa, antes de nada. —Mi chica asiente, totalmente atenta a lo que tenga que decir. —Hablé con Ava y Charlotte hace un rato, me han comentado lo de la asociación, pero necesito saber si es verdad lo que me han dicho.
Parece que Coral sí entiende a lo que se está refiriendo, yo no lo hago, pero sí veo los ojos llorosos de la chica a la que tanto quiero proteger. La mujer que asiente despacio sin poder mirar hacia Andrea.
–—Sí, es verdad lo que dicen, hace siete años intentó abusar de mí.
—¿No lo consiguió? —Su voz está llena de esperanza y yo me veo obligado acerrar los ojos. He escuchado muchas veces esta historia, incluso la he vivido en primera persona, pero aún no soy capaz de escuchar cómo Coral se rompe al explicarlo.
—Tuve la gran suerte de que me salvaran a tiempo. —Sé que me está mirando, puedo sentir sus ojos en mí, así que los abro, respiro lentamente y le sonrió.
—No fue a tiempo, pero siempre serás mi prioridad, cariño, pienso cuidarte toda mi vida.
Coral se acerca para besarme y por un segundo me olvido de que Andrea sigue con nosotros, nos separamos y puedo ver cómo se ha emocionado.
—Desde el momento en que te conocí en tu despacho —se dirige a Coral —,tuve claro que mereces tener un amor real, porque eres de las personas más bonitas que he conocido, Coral.
—Puedo asegurarte de que ese amor lleva en mi vida mucho tiempo, solo que no estábamos preparados para afrontarlo, ahora todo es muy diferente.
—Nuestras manos se entrelazan, no soy una persona sentimental, pero me he emocionado.
Siempre he querido que Coral se sintiera querida y elegida y saber que no solo ella lo nota, sino también nuestro alrededor…
Me hace entender que, por una vez en la vida, lo estoy haciendo bien.
—Pero necesito que hablemos de lo que te ha traído aquí.
—Lo diré rápido antes de arrepentirme. Sí, tengo la prueba que me ibas a pedir. —Joder, una exhalación sale de mí en cuanto la escucho, existe una jodida prueba. —Ni siquiera sé qué pensé cuando lo hacía, pero conseguí grabar la conversación mientras abusaba de mí.
Sus ojos se llenan de lágrimas al recordarlo, Coral se acerca a abrazarla y la acuna en sus brazos, mientras que yo solo puedo pensar en la valentía de esta mujer.
—Andrea, cuando le dijiste a Coral que te habías intentado autolesionar…
—Necesito saberlo, mi corazón necesita entender que ella no quería hacerse daño ni tampoco al bebe.
Puedo ver cómo le toma por sorpresa lo que le comento, incluso su respiración se acelera, pero a su lado se encuentra la mejor persona del mundo, la chica a la que tanto quiero y es capaz de calmar a cualquiera. —¿Sabías que estabas embarazada?
Su cara se vuelve blanca, desde luego no esperaba que me diera cuenta de esa pequeña información.
Soy consciente de que estoy siendo un cabrón muy grande al hablarle de esta manera e incluso por meterme donde no me corresponde.
Pero es que no puedo soportar el hecho de que alguien se quiera autolesionar, menos si esa persona está embarazada y puede hacerle daño a la personita que no tiene culpa de nada.
—Andrea, necesito que digas la verdad. —Coral interviene al ver que ella ni siquiera es capaz de aguantar las lágrimas.
—¡¡¡No me autolesioné!!! —Esperábamos muchas cosas, pero desde luego, su grito y su confesión no era una de ellas. Coral brinca del sofá por el susto y yo solo cierro los ojos, sé lo que viene, no soy adivino, pero tal y como están las cosas en este pueblo… imagino cuál puede ser la verdad.
—Necesito que te calmes. Queremos escucharte, Andrea. —No cree mis palabras, lo entiendo, con todo lo que ha sufrido es algo complicado confiar en alguien.
—Confía en nosotros, por favor. —La súplica de Coral hace que la mire con todo el amor del mundo, la valentía que tiene mi chica es totalmente increíble. Está dejando su pasado atrás para centrarse en el de estas chicas.
Es un ejemplo a seguir, siempre lo ha sido, pero ahora más.