9
Es ella.
Bella está sana y salva.
Ha vuelto a Coralina.
No ha podido ver que estoy casi a su lado, pero eso no me impide tirarme sobre ella para abrazarla. Luca nos tiene que sujetar a las dos en el momento en que hago que nos desestabilicemos y estemos a punto de caer al suelo.
—Has vuelto. —Está llorando, ninguno es capaz de verlo, pero encontrándome tan cerca de ella, lo puedo ver enseguida. Las lágrimas se resbalan por sus mejillas y le cuesta enfocar la vista en mí, pero en cuanto me alejo un poco, enseguida sabe que soy yo.
—Prometí que volvería.
Lo hizo. Ella fue la primera en tener esperanza para volver a Coralina. No nos ha fallado, nunca lo ha hecho.
Bella Bay de Mariner por fin se encuentra en su lugar y nos trae el mayor regalo de todos.
—No vengo sola, traigo un nuevo hombrecito a este pueblo.
Ahí está, la razón por la que Isla estaba chillando como una loca hace unos minutos, ha tenido razón en todo momento, un nuevo hermanito está a punto de llegar.
Me siento tan feliz, que abrazo rápidamente a mi hermano y a mi cuñada, Luca se une a nosotros automáticamente; supongo que hay una verdad muy grande en la vida: Después de la tormenta sale el sol y siempre que sientas que no hay nada bonito en la vida, mira a tu alrededor.
Todos ellos son los que me dan la fuerza para querer conseguir la ayuda a todas las mujeres, pero también quienes me hacen sentir valentía para enfrentarme a los mayores fantasmas del pasado.
—Aunque estoy segura de que no somos los únicos que tienen algo que contar, ¿verdad? — Las cejas de mi cuñada van arriba y abajo, mientras nos mira, está claro que habla de nosotros, pero es que no sé muy bien qué debo decir.
—Somos felices, no hay gran cosa que decir, quiero que formemos una familia.
¿Una qué? ¿Acabo de escuchar bien? Me atraganto con mi propia saliva en cuanto lo escucho, tanto que mi hermano tiene que darme golpes en la espalda para que deje de toser.
—Respira tata, te va a dar algo. —La burla en su voz es más que patente y mi respuesta es darle un codazo en las costillas. —Au, eres una bruta.
Ruedo los ojos, me separo de él dirigiéndome a Luca, no sé cómo le ha podido sentar mi reacción, no quiero que se moleste. Solo no me esperaba que alguien tuviera tan claro que me quiere en su vida.
—Lo siento Solecito, no quiero que te lo tomes a mal.
—Ey, tranquila amor, sé que estas cosas te cuestan. ––Sus labios se posan en mi frente, brindándome toda la paz que necesito.
Mirarlo es ver todo aquello que siempre soñé, alguien que me quisiera y me deseara por cómo soy. Es la primera vez en mi vida que estoy segura de que alguien me quiere a su lado, ni siquiera me lo tiene que decir miles de veces por culpa de mi temor a la insuficiencia.
Donde el amor nace de verdad, se siente.
—Eres lo mejor que me ha dado la vida.
—Tú lo eres, siempre tendré que dar gracias a las personas que se hacen llamar tus padres, porque por culpa de su mierda de decisión tú te quedaste aquí.
Lista para crecer y que yo me pudiera enamorar de ti.
—Hace demasiado tiempo que no lloro tanto como estas últimas semanas.
Pero son solo las nueve de la mañana y ya me han mencionado dos veces a mis progenitores.
—El abuelo Alonso me lo ha explicado, no sé qué va a suceder, pero sí que no estás sola.
—Mi vida sin ti no sería la misma. No puedo negar que tengo miedo, la intensidad y el amor que desprendemos en tan poco tiempo me abruma y me da temor. —Luca sonríe y consigue tranquilizarme.
—En realidad fue mucho antes, amor, solo que no estábamos listos para asimilarlo. —Hace una pausa y en cuanto los ojos de los presentes ya no se encuentran en nosotros, cambia el tema de conversación. —Ahora dime, ¿qué quieres que hagamos hoy?
—Quiero que nuestra máxima prioridad sea la asociación, Andrea vendrá mañana a casa para poder hablar con ella y hoy quiero que nos dediquemos a hablar con las otras chicas, a repartir los carteles y organizarnos.
Luca solamente asiente mientras me abraza con calidez.
Llevamos toda la mañana metidos en la cafetería, Bella y Kai nos han pedido que les dediquemos tiempo para poder ponernos al día y, como hermanos pequeños que somos los dos, no hemos podido objetar nada.
He estado a punto de explicarle todo el tema de la asociación a Bella, pero sé a ciencia cierta que se va a querer involucrar.
Nada me haría más feliz, pero no puedo permitirlo, ella debe centrarse en
su recuperación. Todavía está bastante débil y el peligro de perder a nuestro sobrino sigue ahí, no le pienso poner más estrés encima.
Aunque teniendo a Isla como hija, es algo difícil.
Es un terremoto, no ha parado quieta ni un solo segundo, doy gracias a que mis abuelos pueden seguirle el ritmo, porque sería capaz de agotar a cualquier persona.
—Isla cariño, ven con el tío Luca. —Sí, se ha dado cuenta de la intensidad de su sobrina igual que yo y mi abuelo, desde la distancia se lo agradece con una media sonrisa.
—Estaba jugando con los bisa.
—Lo sé, pero yo también quiero estar con mi niña un rato. —No necesita más palabras de su tío para agarrarse a él, no va a soltarlo en un buen rato.
—Pequeña, ¿cuándo es el recital de otoño?
En cuanto su padre le pregunta por él, salta de los brazos de Luca al suelo y empieza a dar vueltas por todos lados y a reírse.
—¿Cómo debo tomarme eso? —Me hago la misma pregunta que Bella.
—Aún no sabe cuándo es, el recital será mañana por la tarde y está tan entusiasmada que solo con mencionarlo se pone a bailar sin parar.
—Tío Luca, tía Coral, ¿vais a venir?
Sus ojos grandes de color azul nos miran con intensidad.
—No nos lo perdemos por nada del mundo —contestamos, a la vez.
Y es que es cierto; por esta pequeña niña, y el que viene ahora en camino, sus tíos darían el mundo entero. Supongo que la razón es porque el amor más grande que puede existir cuando no tienes hijos es el que sientes por los de tus hermanos.
—Tete, ¿sabéis algún nombre para el bebé?
Bella y Luca se han dirigido al parque delante de la cafetería, los hermanos Mariner estamos aprovechando para ponernos al día.
—Queremos que escoja Isla, le daremos diversas opciones y ella tendrá la última palabra.
—Es muy bonito.
—Lo sé, es lo mejor sabiendo que es su vida la que más va a cambiar.
—Se nota demasiado que Bella es psicóloga, es un pensamiento muy bonito e importante, aunque no todos están listos para aceptarlo.
—Ahora explícame, ¿por qué he tenido que firmar con tanta urgencia una aprobación para la creación de una asociación en Coralina?
Mierda, no he caído en ese detalle, Luca se ha pasado la noche pidiendo todos los papeles que necesitamos, pero la mayoría tienen que ser firmados por el alcalde, mi hermano. Él sabe que lo estamos haciendo juntos, constamos como socios en todo momento.
—Quiero ayudar a quien lo necesita.
Sé que lo aprueba, su sonrisa lo delata, pero en su mirada puedo ver preocupación.
—Me parece algo muy noble, pero me preocupa que no estés lista.
A mí también, pero siento que no lo estaré del todo hasta que no me vea rodeada de chicas que, desgraciadamente, han pasado por algo parecido a lo que viví.
—Confía en mí por favor, solo déjame avanzar antes de explicaros más.
No tiene nada que objetar, al menos eso da a entender con un asentimiento de cabeza. Me respeta y confía en mí, siempre lo ha hecho, también sé que puedo recurrir a él cuando lo necesito.
Sobre el tema de nuestros progenitores, si es consciente de algo, ha preferido no mencionarlo. Me conoce muy bien.
Isla no quería que nos fuéramos, solo pedía que toda la familia pasara el día entero juntos.
Pero, por mucho que sea nuestro plan favorito, debemos dedicar el día a poder hablar con las chicas que han sufrido estos años.
Tenemos que intentar que vengan mañana por la tarde a la asociación.
Sí, queremos que la cosa avance rápido, cuanto antes podamos desenmascarar al que está provocando tanto dolor, mejor.
Por lo que hemos descubierto, Ava es una estudiante del instituto, está cursando último año y aunque empezó siendo la mejor de la clase, ahora es como si fuera un fantasma. Me hierve la sangre de ver cómo poco a poco la gente se va apagando cuando alguien decide robarle una parte de su alma.
Sé lo que es sentir eso, yo misma por un instante quise convertirme en un fantasma. Bueno, en realidad lo hice durante un tiempo. La diferencia es que a mí la vida me regaló a los mejores familiares del mundo y también a la mejor amiga.
Tanto Luca, en las sombras, como Mackenzie, me repitieron cada día que yo era más fuerte que el dolor.
Lo que me mantuvo a flote durante los primeros meses fue justamente esa frase.
Ese es el lema que quiero que las chicas entiendan, el dolor solo es una parte más de tu vida, igual que la alegría, el enfado o el amor. Tú tienes el poder y el derecho de elegir cuál predomina en tu corazón, por mucho que cueste, tú eres quien manejas tú vida.
No las personas externas. No tus sentimientos.
Tú.
Ser la psicóloga del instituto ayuda bastante a poder reunirme con Ava en ese mismo momento.
He tenido que hablar con su profesor y decirle que después de informarme sobre los estudiantes quiero empezar a hacer una pequeña reunión con varios de ellos.
Él me ha creído, sin ningún tipo de pregunta más, así que me ha dado su dirección y allí me estoy dirigiendo.
Me toca hacerlo sola, Luca se ha tenido que ir al otro pueblo, no me veo capacitada para hablar con dos de las chicas sobre el mismo tema, el mismo día. Así que él se encargará de encontrar a Charlotte y yo de hablar con Ava.
Su casa se encuentra cerca de la mía, es una de las zonas retiradas del pueblo y nunca me he fijado en las casitas que tenemos alrededor.
La de Ava es de color madera y bastante amplia, con cada paso que doy hacia la puerta, notoun torbellino sentimientos, por una parte, me siento feliz, porque nos estamos acercando a ayudar a la gente que lo necesita.
Pero por otra temo lo que va a ocurrir.
Mi mano derecha tiembla mientras la estiro para tocar el timbre, miles de escenarios se me pasan por la cabeza.
Confía, esa es la palabra que me repito una y otra vez mientras escucho los pasos acercándose a la puerta. ¿Será ella quien me abrirá? ¿Cómo va a reaccionar?
La puerta se abre y tras ella aparece una mujer de unos cuarenta años, tiene el pelo por los hombros y de un color rubio platino precioso, su mirada, por mucho que intenta ocultarlo, está vacía. Una consecuencia de lo que debe de estar viviendo su hija.
—Buenas tardes. —No sé cómo empezar, siento que todo lo que diga no va a sonar nada bien.
—Eres Coral Mariner. —Me quedo sin palabras en cuanto oigo mi nombre. No me esperaba que me reconociera. —Sí, soy yo.
—Lo siento, ha sido un poco raro. Es que fui amiga de tus padres hace muchos años.
¿Qué está ocurriendo? ¿Porque todo se resume en ellos últimamente? Me remuevo incómoda en el sitio, la señora lo nota enseguida. —No debería haberlos mencionado.
—Es un tema que no me gusta tratar. —Asiente y me invita a pasar. No puedo dejar de lado lo raro que es toda esta situación, no me ha preguntado el porqué de mi visita.
—Sé que estás confusa en estos momentos, pero Coralina es un pueblo pequeño, las habladurías son muy rápidas, así que me imagino por qué estás aquí.
—La miro desconcertada, me hace tomar asiento en el salón y se acomoda a mi lado.
—Me llegó uno de los folletos que Luca Bay y tú habéis creado, estoy al tanto de la asociación.
—Entonces…
—Sé que estas aquí por Ava y eso me pone feliz, como madre que soy, ver a tu hija convertirse en un fantasma es muy duro. Ni siquiera hemos conseguido que explique qué ocurrió de verdad.
La entiendo, de verdad que lo hago, pero lo único que no tengo claro es cómo, si sabe que su hija ha sufrido, no ha hecho nada por encerrar al culpable. Me encantaría preguntarle, pero siento que sería invadir demasiado su espacio y juzgarla.
Es lo último que pretendo hacer.
—¿Cuándo ocurrió? —Hemos intentado investigar, pero no sabemos el orden en que tuvieron lugar las agresiones, solo tengo claro que Andrea fue la última de todos.
—Pasó hace dos años, aunque para mí fue hace tan solo unos días.
—No es la voz de la mujer que tengo delante la que oigo, es una voz suave, una que parece que se vaya a romper en cualquier momento.
Sigo la melodía de esta y descubro a una chica preciosa a los pies de la escalera.
Tiene el mismo pelo rubio platino que su madre y los ojos verde oliva, aunque los suyos están más vacíos aún, totalmente sin vida; pero lo que más me preocupa es su gran delgadez.
—No es mi mejor momento, pero sé a lo que vienes.
Mamá me habló sobre tu asociación esta mañana.
Guau, sí que corren las noticias en este pueblo, la hemos creado esta misma noche.
—Quiero ayudarte, si tú me lo permites.
—Necesito que contestes una sola cosa antes.
—Trago con dificultad al ver cómo se acerca a nosotras, su madre ha quedado en segundo plano, solo puedo concentrarme en la niña tan joven y rota que tengo delante, es como ver un reflejo mío tiempo atrás.
Por mucho que no quiera, se me acumulan lágrimas en los ojos, dispuestas a salir en cualquier momento. —¿Tú también fuiste una víctima?