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—Me alegra que estéis aquí, casi no pasamos tiempo juntas. —La voz de mi yaya me atraviesa el corazón, sobre todo porque tiene razón, hace demasiados días que no vengo a estar tranquila aquí con ellos, supongo que es una de las razones por las que he aceptado rápidamente la idea de Isla.
—Es hora de remediarlo, queda casi una hora para que abráis y debo coger nuevos libros para el club, acompáñame y nos ponemos al día.
Qué mejor manera de avanzar con mis proyectos personales, que no sea de la mano de quien me ha impulsado siempre a crearlos.
—Claro, Violet ve con ella, yo me quedo aquí con Luca y la niña.
Cuando el abuelo Alonso te mira con esa cara y además te guiña el ojo, no puedes esperar nada bueno, Luca lo sabe, por eso traga con dificultad al saber lo que le espera.
La protección de los Mariner.
—Necesito contarte algo. —Tanto Violet como yo lo decimos a la vez, soltando una risa floja.
—Tú primera, yaya.
—Está bien, pero debes prometerme que no te enfadarás, me dejarás explicarme y escucharás.
—La tranquilidad en este pueblo es imposible que dure, sobre todo en mi vida.
Que mi abuela me advierta de esta manera en cuanto quiero empezar a hablar es porque no me va a gustar nada lo que tiene para decir.
—Hace tres días, recibimos una llamada, la cual colgamos enseguida porque no estábamos interesados en escuchar a esas personas, pero al día siguiente no fue una llamada lo que recibimos.
—¿Qué recibisteis? —me regaña con la mirada en cuanto la interrumpo. Está bien…
—No esperábamos volver a ver esas personas nunca, fue un shock muy importante, incluso a tu abuelo le bajó la presión. —No me da tiempo a preguntar cómo se encuentra ahora, ella misma me asegura que solo ha sido un susto. —El problema es que esas personas venían buscándoos a ti y a tu hermano.
Empiezo a notar el corazón desbocado. Se por dónde va esto.
Desde lo que ocurrió en el hospital, llevo demasiado tiempo con miedo a que este día llegue.
Me niego totalmente a que un huracán más se adentre en mi vida.
—Se trata de nuestros padres, ¿verdad? —Le cuesta contestar, ni siquiera puede aguantarme la mirada, ella más que nadie sabe lo que he sufrido y llorado por este tema. No es justo que ninguna niña de cinco años deba pasar por algo así.
Ya no solo porque nos abandonaron, sino que cuando yo tuve que vivir el momento más traumático de mi vida, cada noche le imploraba a la vida que hiciera que ellos regresaran. Nosotros solo éramos unos niños que querían a sus padres.
Pero ellos nunca volvieron, ni siquiera dieron una razón de su huida.
—Han vuelto a Coralina, Coral. —Noto el temblor en su voz, no fuimos los únicos en sufrir, mis abuelos perdieron a su hija de la noche a la mañana.
—Que no esperen una bienvenida de mi parte.
—Tu madre se está muriendo…
Silenció, es lo único que recibe la yaya Violet, no puedo darle más que eso. Es su hija, la respeto.
Pero por muy mal que suene, no puedo dejar de pensar en que yo era su hija y decidió dejar de ser mi madre. Por mucho que sienta que me acaban de clavar un puñal en el corazón, no estoy lista.
Me estoy enfrentando a una parte de mi pasado, si le sumo una pieza más no seré capaz de soportarlo.
—Yaya, lo siento, pero no puedo enfrentarme a ellos, ni siquiera sé si en algún momento seré capaz. —Su mirada derrocha ternura, sé que ella quiere lo mejor para Kai y para mí, pero no puede pretender que lo mejor para nosotros sea reunirnos con ellos.
Óscar y Olivia se fueron cuando éramos demasiado pequeños, tenía cinco años, pero nunca he conseguido recordar mucho sobre ellos.
Kai, en cambio, fue quien peor lo pasó, él sí recuerda los momentos que vivió con ellos.
Hasta los catorce años, sufrió pesadillas casi cada noche.
El abuelo Alonso era quien se pasaba todas ellas a su lado, teniéndole sus brazos hasta que podía volver a respirar.
Después de todo eso, no digo que no me duela saber que mi madre esté enferma, pero ellos decidieron irse de nuestras vidas.
—No ha sido el mejor momento para comentártelo, no tengas prisa para tomar una decisión.
—Es algo que por ahora no me planteo.
—Lo entiendo, será mejor que dejemos este tema apartado ahora mismo, ¿qué es lo que me querías comentar, cariño?
—Sigo buscando libros que me llamen la atención, la zona de romántica y fantasía es la favorita para la mayoría de nosotros, así que sigo intentando encontrar los mejores para leer.
Aunque sí que estoy retrasando tanto el momento de hablar, me da temor explicarle a mi abuela todo el tema de la asociación.
Una vez más, me doy cuenta de que, tal y como Luca me ha dicho, necesito la aprobación de mi entorno.
Y la verdad es que no quiero seguir así, solo deseo compartir mi nuevo proyecto. Respiro hondo, dejo de lado los libros y me centro en mi abuela.
—Eres consciente de todo lo que sufrí hace siete años.
—Le toma por sorpresa la conversación, nunca he querido tocar este tema, al menos antes de que llegara el chico que me ha enseñado a amar hasta mis cicatrices.
—Puede ser que no esté al cien por cien preparada para decir que he cerrado la cicatriz, pero sí lo estoy para ayudar a chicas que sufrieron igual que yo.
—Entonces es verdad, Joey y Courtney te lo han explicado —deduce. —No quiero perder mucho tiempo explicando que no ha sido exactamente así, pero lo importante es que debe saber que sí, que estoy al tanto de todo.
—No todas han tenido la suerte que yo tuve.
—Somos conscientes, Coral, siempre hemos dado gracias por que nada te ocurriera.
—El problema es que algunas de ellas ni siquiera pueden hablar sin miedo, incluso hemos descubierto que puede haber pruebas en contra de la persona que está haciendo esto.
—No le digo nada acerca de las sospechas que tenemos de que es el mismo hombre, eso sería volver a admitir que por mi culpa está libre.
Mi yaya no dice nada al respecto y me deja continuar.
—Estoy formando una asociación, en realidad lo estamos haciendo juntos, Luca y yo.
—Está claro, siempre hemos tenido claro que vosotros dos estábais destinados a estar juntos, pero también para cambiar a Coralina, llevándola a su mejor momento.
Muchas personas nos han dicho lo mismo durante mucho tiempo, ahora sé que tienen toda la razón, en las dos partes la verdad, pero sobre todo en el hecho de que nuestra prioridad siempre ha sido Coralina.
Porque de este pueblo salió nuestra promesa, el sentimiento de querer volver al lugar que nos enseñó a amar.
No me da tiempo a contestar, mi teléfono empieza a sonar y en la pantalla aparece el nombre que más espero, pero que más temor me da.
—Hola, Coral…
—Andrea, me alegra tanto escucharte. —Su voz suena triste, como si ni siquiera tuviera ganas de hablar. —¿Cómo te encuentras?
—Estoy mejor, siento no haber vuelto a las sesiones y todo lo que ocurrió con mi madre, tú no tuviste la culpa de nada.
—En el fondo de mí sé que tiene razón, yo nunca podría haber adivinado que iba a pasar algo así, por un segundo incluso me sentó mal el hecho de que la madre de Andrea me culpara a mí.
Pero ahora entiendo que era una madre totalmente atormentada, con un miedo enorme, necesitaba buscar una persona a la que culpar, y aunque no estoy de acuerdo con cómo lo llevó… yo fui la persona a la que su hija llamó.
Puedo entenderla.
—¿Te parece venir mañana a casa a tomar un café? —No necesitamos seguir tocando el tema de esa noche, al menos no por teléfono.
—Sí… creo que es hora de que te explique algo demasiado importante. —Mi mente se va enseguida a la prueba que creemos que tiene, por un segundo me siento con esperanzas, porque significa que se ha dado cuenta del poder que tiene y lo arropada que está por todos nosotros.
He encontrado varios libros que pueden encajar en el club de lectura, pero solo en temática de romance. En el momento que me dirijo hacia la fantasía, un chillido me hace ponerme en alerta, sé perfectamente que proviene de Isla.
No tardo ni dos minutos en bajar las escaleras de caracol, todos están alrededor de la isla del centro de la cafetería, no veo a Isla, pero sí a Luca y la gran sonrisa que tiene en la cara.
Sin darme cuenta, me encuentro respirando otra vez, si él está tan sonriente es que la niña está perfectamente. Aunque no entiendo a qué viene su grito.
—¡¡¡Mamá, has vuelto!!! —He bajado tan deprisa las escaleras y me he fijado tanto en Isla que no me he dado cuenta de que Kai se encuentra a escasos centímetros de la puerta. Él tendría que estar recogiendo a Bella en la ciudad, así que si mi hermano ya está aquí…
Una mujer con una melena más larga de lo que recuerdo y llena de vida aparece frente a mí. Está agachada, le da igual la dificultad que la barriga le provoca, solo tiene ojos para su niña. No puedo aguantarlo y suelto un sollozo.