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Servicios que nos hemos pasado toda la noche creando y retocando para que fueran lo más perfectos posibles, porque nos hemos dado cuenta de que no podemos atrasar mucho más la creación de esta asociación, el pueblo está totalmente desbordado y se necesita ayuda de verdad.
Lo único que nos falta para empezar es un lugar donde nos podamos reunir.
—De momento lo podemos hacer en mi casa —resuelvo. Poder acoger a las chicas en un espacio seguro es primordial para nosotros y qué mejor lugar que la casa de una persona que sufrió como ellas.
El teléfono fijo empieza a sonar, son tan solo las siete de la mañana. A decir verdad, hace poco que nos hemos acostad, no solo por planificar la asociación, sino porque estar en la cama con Luca y no disfrutar de él es un delito.
Por eso, cuando el teléfono no deja de sonar, gruño, no tengo para nada buen despertar, todo el mundo lo sabe, pero es que ni siquiera llevo dormida dos horas. Empujo a Luca fuera de la cama para que sea él quien atienda a quien se encuentre al otro lado de la línea.
Consigo ganarme un gruñido de su parte, lo entiendo, no tiene los mejores despertares tampoco, pero esta vez gano yo.
—Por momentos como este me planteé no declararte mi amor —refunfuña. Qué gracioso es cuando quiere, solo recibe mi dedo corazón a modo de respuesta. Intento volver a dormirme, pero la voz de Luca no me deja.
—¿No estás bromeando? —Sea quien sea, podría guardarse la información para una hora más decente. —Por supuesto que podemos ir, ahora mismo la recogemos y vamos.
¿Ir? ¿Adónde? No pienso moverme de mi cama, mucho menos después del día de emociones de ayer. Antes de que mi querido novio regrese a la habitación me hago una bola en la cama. SI no me ve, no puede decirme nada.
Muy maduro por mi parte, lo sé.
Un peso cae encima, sobresaltándome, prometo que pienso ahorcarlo con las sábanas.
—Deja ya de gruñir, nos vamos. —Quiero dormir, más bien lo necesito.
—Estás loco si piensas que saldré de la cama tan pronto.
—¿Ni siquiera porque tu cuñada está regresando a Coralina? Pum.
Luca está otra vez en el suelo. Pero me da igual, Bella está de vuelta, aunque no solo ella regresa, viene con un nuevo integrante que nacerá dentro de muy poco. Es motivo suficiente para levantarme de la cama.
—Joder, ayer cuando llegué yo no te emocionaste tanto —protesta y le hago una mueca mientras me acerco para besarlo.
—No seas así, ni siquiera sabía a qué venías.
—¿Y dejarte escapar? No, gracias. —Me agarra de la nuca, aún en el suelo, y me acerca una vez más a sus labios, juro que no me cansaría nunca de saborearlos.
—Aunque me quedaría aquí, besándote todo el tiempo posible, Kai me ha preguntado si podemos ir a por Isla.
Hoy se ha quedado a dormir con una amiga y quiere que esté con nosotros para cuando lleguen.
Asiento y me dirijo hacia el armario para poder vestirme.
Cuando estoy escogiendo mis pantalones negros de campana y mi jersey blanco, recuerdo que hoy nos hemos propuesto también poner los carteles anunciando la inauguración de nuestra asociación.
—Podemos aprovechar para llevar los carteles y empezar a distribuirlos. —Lo digo desde el pequeño vestidor, mientras Luca termina de arreglasen el lavabo.
—Está bien. —Salgo totalmente vestida, y antes de dirigirme al salón, Luca me frena en seco. —Coral, no puedes huir, sabes tan bien como yo que hay un tema que ni siquiera has querido mencionar. —Lo miro, no sé muy bien a qué se refiere hasta que lo aclara: — Andrea.
Vale, está claro que mi mente sí ha querido guardarse un pequeño detalle.
No lo he olvidado, es algo que no podría olvidar nunca.
Desde que los amigos de Luca nos relataron los hechos ayer, no he podido dejar de pensar en los acontecimientos que han tenido lugar anteriormente.
Andrea ingresó en el hospital, presumiblemente por intentar quitarse la vida, algo que, aunque todos piensan que es la versión oficial, ni su madre ni yo creemos.
Todavía no he descubierto por qué alguien ha querido que sufriera tanto y por qué ella lo protege, pero la existencia de esa grabación lo cambia todo.
Y aunque odio recordar ese día, se entiende perfectamente por qué fue a mí a quien llamó; fui la primera chica de la que ese malnacido intentó abusar.
—No sé qué decir al respecto, desde el momento en que conocí a Andrea sabía que algo mucho más profundo se escondía en su corazón, aunque nunca he pensado que tendría que ver con el tema de mi pasado, pero viendo todo en retrospectiva, tengo que decir que todo encaja.
Rompo a llorar al recordar estos meses, como si se tratara de un tiempo lejano. No puedo negar que me duele, el problema de la gente es que olvida demasiado pronto el dolor, tanto que no entiende que acordarnos de él es lo que nos impulsa a luchar por nosotros.
Luca no lo piensa, me acuna en sus brazos en cuanto ve que no puedo continuar hablando y, una vez más, se convierte en mi lugar seguro. Me hace sentir feliz, no todos podemos encontrar un lugar en el que sentir paz.
Hace mucho que encontré dos; Coralina y Luca Bay.
—Lo mejor que puedes hacer es esto: ayudarlas a todas ellas.
Pienso en todo momento en lo que Luca me ha dicho, en que estoy para ayudarlas a todas. No puedo negar que siento felicidad, me resulta raro, pero es como me siento, he encontrado mi propósito en la vida.
Es doloroso que sea a causa del sufrimiento ajeno, pero lo que más me repito es que, igual que hay maldad en el mundo, alguien tiene que regalar bondad. La balanza debe estar equilibrada.
Así que, mientras nos dirigimos a buscar a Isla a casa de su amiga, que resulta que es la hija de su profesora, decido escribirle un mensaje a Andrea.
Destinatario: Andrea ¡Hola preciosa! Me encantaría que podamos vernos y hablar de cómo está todos.
Estoy tan centrada en querer recibir una respuesta cuanto antes que no noto que Luca me está hablando justo a mi lado.
—Tormenta, ¿me estás escuchando? —Joder, no, y no porque no quiera, sino porque he disociado por un momento.
Él es consciente, cuando utiliza ese apodo, es porque quiere que vuelva a la realidad.
Lo miro y dejo que entienda que ahora sí tiene toda mi atención.
—Decía, que me gustaría saber si vas a volver a sacar a la Coral celosa.
Entrecierro los ojos ante la tontería que ha dicho, no soy celosa.
Él no me cree nada, levanta la ceja y se muerde el labio para no reírse.
—Puede parecer muy infantil, pero no me sentó bien el hecho de que no me presentaras, además en ese momento Lena estaba pasando el límite.
—Tienes toda la razón en lo primero, es que me alegró verlos después de tanto tiempo, pero Coral, yo nunca haría nada que te molestara, no estaba dudando ni un segundo de frenar a Lena. —Sé que tiene razón, a veces mis inseguridades salen a flote demasiado rápido, intento trabajar en ello.
—Entonces espero que frenes a Laura, ella quiere algo contigo desde siempre. —Se ríe, el muy idiota se está riendo de mí, me pongo delante de él y me cruzo de brazos, indignada, pero no sirve de nada, él continúa igual.
Lo dejo detrás de mí mientras avanzo, no me sienta bien que la gente se ría de mí y mucho menos presenciarlo. Escucho sus pasos siguiéndome con rapidez al darse cuenta de lo que ha provocado.
—Perdón, perdón, es que me gusta demasiado este lado tuyo. —Estira el brazo para agarrar el mío y yo dejo que me atraiga hasta él. —No me río de ti, sino de la idea que tienes de lo que sucede.
—¿Qué idea se supone que tengo? —Enarco una ceja, esperando su respuesta.
—Que puedo ser capaz de mirar a cualquier mujer, teniendo a la chica que quiero a mi lado.
Joder, cómo odio cuando se pone tan cariñoso. Bueno, tal vez me encante, pero es que nunca sé qué contestar.
Mi mente se queda en blanco, sé todo lo que quiero decirle y hacerle sentir, pero no sé cómo hacerlo.
—No digas nada, anda, solo abrázame. Bien, eso puedo hacerlo sin problema.
Luca se comporta tal y como ha dicho en todo momento, en cuanto Laura ha abierto la puerta, me ha presentado como su novia. La cara de la pobre profesora ha sido para grabarla, de verdad, no estaba entendiendo nada. Por mi parte, solo he podido tener una sonrisa en la cara en todo momento.
En cuanto Luca dice que estamos juntos, Isla es quien más contenta se pone con la noticia.
Según ella, todos sus deseos se han cumplido, tanto que sus tíos estén juntos, como que mamá vuelva a casa con su hermanito.
Sí, según mi sobrina, Bella está embarazada de un niño, aunque la verdad es que es lo que menos nos preocupa.
Nos importa más el hecho de que gracias a Dios, Bella no ha sufrido ninguna complicación, algo que como bien nos explicó Luca, era muy difícil que sucediera. Supongo que tenemos un ángel entre nosotros que no ha permitido que sufriéramos más.
En cuanto al tema de si es niña o niño, no nos preocupa para nada, además no vamos a saberlo hasta dentro de un tiempo, ¿pero ¿quién le va a quitar la ilusión a una niña de tres años?, Nosotros seguro que no.
—¿Podemos ir a la cafetería de los bisabuelos?
—Es lo primero que nos pide en cuanto salimos de casa de su profesora, no se puede negar que es su lugar favorito en el mundo, además ninguno de los dos somos capaces de negarle nada a está renacuaja.
Por esa misma razón nos encontramos a las ocho de la mañana de un sábado, dirigiéndonos al café de mis abuelos.
—¡Bisas! —Isla entra como un vendaval a la cafetería, mis abuelos están preparándolo todo para la apertura a las nueve, pero dejan absolutamente todo al ver a la niña de sus ojos.
—¿Y esta gran sorpresa?
Saben que Bella vuelve hoy, estoy más que segura, sobre todo por el gran cartel de
«¡BIENVENIDA, CARIÑO!», que cuelga al fondo del local.
—Mi hermana me ha llamado esta mañana, teníamos que llevarla un rato a casa de Coral, pero ha preferido venir aquí.
—Claro que sí, donde mejor se está es con el bisa Alonso.
Diez minutos después, Isla se está atiborrando a galletas caseras sin que nos demos cuenta y la consiente con todo lo que le pide. Es más, mi abuelo ya ha sacado un peluche y un cuaderno de colorear para ella para que se pueda entretener.
Este es el mejor lugar para mi sobrina.