El lugar donde aprendí a amar 3 #5
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Dejamos a las personas que nos dieron la vida atrás, encaminándonos hacia el pasillo donde Bella se encuentra internada. Ni siquiera he entrado a verla aún, no me he visto capacitada para ver a una de las personas que más quiero postrada en una cama.

Pasamos de largo de su puerta y nos dirigimos a la sala de espera.

—Kai, he tenido paciencia delante de vuestros padres, pero explícame de una vez qué pasa y por qué mi familia no está enterada de esta reunión.

— Luca, habla tan deprisa y con tantos nervios que me cuesta entenderlo.

Lo comprendo, la que está ahí detrás es su hermana, su mundo entero.

Además, él como médico debe sentirse demasiado mal y frustrado por no poder hacer nada.

Mi hermano baja la cabeza y empieza a tocar el anillo de compromiso que tiene con Bella desde el día en que nació Isla, es en ese momento cuando entiendo que nosotros estamos aquí solos porque lo que nos tiene que decir es demasiado duro y complicado.

—Necesito que no perdáis la cabeza. —Noto cómo se le forma un nudo en la garganta y me acerco a él para poder entrelazar nuestras manos.

Necesita fuerza para seguir adelante y se la doy, él me aprieta y con un suspiro decide avanzar en la conversación—.

Ayer por la tarde le hicieron unas pruebas a Bella, querían ver si ya podían empezar a despertarla poco a poco del coma inducido en unos días.

—Esa es una buena noticia, ¿no?

—No Coral, Kai ha dicho si podían, no que podrán… —No sé siquiera a cuál de los dos hombres mirar, parece que se han entendido entre ellos, pero yo no—. Ahora es cuando viene la parte complicada, ¿verdad?

Mi hermano se centra en Luca con una mirada rota y asiente poco a poco.

—No es que lo que tengo que decir sea malo, pero trae consecuencias.

No estoy entendiendo nada, ya que aún me siento un poco desorientada, han pasado demasiadas cosas en tan poco tiempo… Mis padres están aquí, he vivido un momento íntimo y difícil con Luca después de haber discutido y ahora no entiendo qué es lo que me quiere decir Kai.

—No van a poder empezar a despertarla hasta dentro de, por lo menos, tres semanas.

Me quedo totalmente inmóvil, incapaz de digerirlo. Cuando pensaba que mi mundo no podría venirse más abajo, ocurre esto. Estoy muy asustada, tres semanas es muchísimo tiempo para que una persona esté completamente dormida, no creí que el accidente fuera a provocar tanto dolor.

Pero, desde luego, lo que más temo es la reacción de él, de la persona que se ha quedado como una estatua y completamente pálida.

—Luca, habla… —Mi voz es una súplica.

—Coral, hay algo más. —Algo que Luca como doctor sabe muy bien y por eso se encuentra en este estado, ni siquiera sé cómo lo sabe.

No sé qué esperar, tampoco a quién abrazar, porque los dos están completamente desolados, pero sí sé que necesito saber qué es lo que ocurre.

—Bonita, vamos a volver a ser tíos. —La frase me cae como un balde de agua fría, no tengo claro si debo alegrarme o llorar. No sé mucho sobre medicina, pero tengo claro que un embarazo con un atropello y un coma entre medias es complicado.

No soy capaz de pronunciar palabra, lo único que consigo hacer es abrazar a mi hermano como si así pudiera salvarlo del pozo en el que ha caído y recuperarlo. Necesito que luche junto a su mujer, pero por mucho que odie admitirlo siento que lo estoy perdiendo poco a poco.

—Nos la vamos a llevar de aquí. —Kai y yo levantamos rápidamente la cabeza para buscar la voz de quien acaba de decir esta locura. Sabemos que ha sido él, pero no entendemos cómo puede plantearse algo así.

—Es peligroso.

—Kai, lo más peligroso es dejarla aquí. Es un pueblo pequeño, no tiene los suficientes recursos para cuidarla como es debido.

—Lo sé, pero tampoco tengo dinero para trasladarla. —Su voz se rompe y las lágrimas empiezan a salir.

—Pero no lo necesitas, si va a mi hospital tengo un seguro que cubre a mi familia, solo debemos trasladarla allí. Soy consciente de que es un trayecto largo, pero tú la acompañarás.

—¿Y qué hay de Isla? —En este momento es cuando sé que debo intervenir.

—Isla tiene a su tía aquí, para poder cuidarla y estar con ella.

—Y a su tío también. —Me encantaría creer esas palabras, pero sé que no va a ser así…

—Tú tendrás que ir con ellos, ¿no? Es el hospital donde trabajas. Para mi sorpresa, niega con la cabeza.

—No, no puedo irme dejando a mis chicas aquí, nunca me lo perdonaría.

Una parte de mí siente euforia, alegría y una mezcla de tristeza al saber que lo voy a tener aquí, pero en realidad tengo que admitir que estamos más lejos de lo que nunca me pude imaginar y sé que en parte es culpa mía. No consigo sacarme de la cabeza el pasado.

Porque, aunque lo tengo delante de mí, con sus ojos esmeralda mirándome intensamente, me está leyendo la mente. Soy consciente de ese detalle, pero ahora mismo no puedo enfrentarme a lo que siento.

Agacho la cabeza y me retuerzo los dedos, siento que mi mundo sigue dando vueltas y necesito sentir que estoy viva, que sigo aquí.

Tengo demasiado claro que las cosas van a dar un giro de ciento ochenta grados.

—¿Vas a estar bien quedándote aquí con todo lo que está ocurriendo? —Mi hermano me habla como si cada palabra que pronuncia pudiera romperme.

Sé que no solo se refiere a la vuelta de nuestros padres sin explicación, sino al hecho de que otra persona más haya decidido volver del pasado para recordarme el dolor que me provocó.

Luca se interpone entre mi hermano y yo antes de que podamos intentar detenerlo, sus músculos están tensos y sus facciones completamente serias.

—¿Hay algo de lo que yo no esté enterado? —Me alegro de que a quien esté mirando sea a Kai y no a mí, porque palidezco en el momento en que soy consciente de que él no sabe que Christian ha vuelto, si él se enterara el mundo se volvería un infierno.

Intento asomar la cabeza entre ellos para que mi hermano se dé cuenta de lo que tiene que decir, tengo pánico de saber cómo puede reaccionar y no tan solo hacia él, sino al darse cuenta una vez más de lo cobarde que fui.

Kai suelta un suspiro antes de hablar y lo que acaba diciendo creo que es peor que cualquiera de las posibilidades que yo misma me imaginaba.

—Lo siento, pero no es el momento todavía de que lo sepas.

—Luca se enfurece, soy consciente. Su puño se estampa contra la pared con un gruñido que nos sobresalta a los dos, pero a mí me provoca un sentimiento diferente, uno que me hace salir corriendo de la habitación sin mirar atrás, porque mi mente vuelve al pasado,

al momento en que esa persona me tuvo entre sus brazos…