2 #6
Unas que desde luego ahora nos está destruyendo y trayendo demasiado dolor, pero sobre todo aprendizaje.
Es entonces cuando entiendo que esto solo es el principio de algo que estamos por vivir.
Ni Luca ni yo emitimos sonido alguno, solo dejamos que los llantos de Isla se transformen en silencio con el paso de los minutos, porque ella también necesita soltar todo aquello que siente. Porque ser una niña de tres años no te hace más débil, ni inconsciente.
Ella sabe que algo ocurre, entiende que sus padres no están a su lado y lo peor es que no podemos decirle cuándo podrán volver con ella.
Isla y su tío llevan por lo menos veinte minutos abrazados y aunque puede ser algo incómodo para mí, que me encuentro al lado sin moverme, no lo siento así en ningún momento.
Es más, decido aprovechar para desconectar leyendo en el e-book a su lado en un silencio calmado, lleno de miedos, inquietud y a la vez, sin saber por qué, rodeada de paz y calma.
Hacía mucho que no experimentaba esos sentimientos, solo dos personas son capaces de hacerme sentir así.
Una de ellas el amor de mi vida, mi niña pequeña; y la otra alguien que nunca entenderé por qué ni en qué momento ocurrió, pero son las dos encargadas de hacer que mi casa se sienta plena ahora mismo.
—Coral. —Su voz ronca me saca de la historia de golpe, haciendo que lo mire atentamente.
Sus ojos son los más especiales que he visto nunca, pero ahora mismo lucen tristes y cansados.
Nunca lo había visto así. Su pelo está completamente despeinado de todo lo que Isla le ha acariciado hasta quedarse dormida, en sus brazos.
Su mano izquierda está tan cerca de mi muslo que temo que me roce y los sentimientos que he intentado esconder en lo más hondo de mi ser salgan a relucir y me haga perder el norte.
—¿Qué necesitas? — Le pregunto para salir de mis pensamientos. Se hace raro tener una conversación con él de manera tan natural.
—¿Puedes abrir su cama? Así puedo dejarla descansar.
Asiento y rápidamente me dirijo hacia la habitación con Luca tras de mí, miro de reojo la imagen que puedo contemplar pocas veces en mi vida. Un hombre de uno noventa, con sus brazos grandes alrededor de una niña pequeña que se acomoda a él como si él fuera su único lugar seguro.
Veo perfectamente como él va dándole besos en su cabeza y cómo le susurra cosas bonitas, a pesar de que está dormida su subconsciente está reteniéndolo.
Me parece tan bonita la manera que tiene de querer a Isla…
sé que Kai y Bella adoran y aman locamente a su hija de una manera que nunca nadie comprenderá.
Pero entre ellos, tío y sobrina, es mágico el vínculo que se creó.
Desde el momento en que sus miradas se cruzaron siendo ella una bebé recién nacida, ha habido un vínculo tan fuerte que, aunque es al que menos ve últimamente, para ella siempre va a ser su devoción.
Por la mirada que le dedica él cuando la deja en la cama y la forma en la que la acurruca para que duerma plácidamente junto a su peluche favorito… puedo darme cuenta de que, para él, ella también es su perdición.
Me dirijo hacia la cocina para poder acabar de recoger las pocas cosas que se encuentran esparcidas por la isla.
Y de paso aprovecho para ver qué puedo preparar mañana para el almuerzo para Isla.
Todo es demasiado nuevo para mí, nunca había tenido que cuidar de nadie, siempre era mi hermano el que cuidaba de mí.
Imagino que esa es una de las razones por las que me siento en deuda con él y necesito que esto salga bien, porque les debo la vida entera a esas personas que ahora mismo se encuentran en el hospital.
Quiero hacer más, ese es mi problema, siempre creo que estoy haciendo demasiado poco por la gente, pero ahora mismo es la verdad.
Lo tengo claro, no he querido ser un estorbo y supongo que ese pensamiento es el que me hace sentir una vez más aquella ansiedad que creía que se había quedado en el pasado.
No quiero volver a hundirme, por primera vez quiero ser yo la que lleve a flote a los que quiero. Quiero ser yo la solución y no el problema.
Por desgracia, en solo unas horas me he dado cuenta de que no se si podré, aún me siento pequeña, aún siento que me cuesta vivir y quererme.
Y si no me quiero a mí misma primero, no podré querer a nadie.
Supongo que eso significa estar rota en el momento que más viva debo estar.
A escasos centímetros de distancia de mí, se encuentra la persona que más me hace sentir en el mundo y ahora que puedo percibirse presencia, escuchar su respiración pesada y sobre todo sentir sus ojos puestos en mí, me quedo totalmente quieta,
con las dos manos apoyadas en la isla y la cabeza agachada, intentando controlar la respiración, porque siento que esta situación me está superando.
Sé que puedo tranquilizarme sola, lo he hecho durante mucho tiempo, pero con él aquí siento que ahora más que nunca no me puedo permitir fallar. No quiero que me vea débil, descompuesta por la situación y por él.
Sin embargo, soy consciente de que no voy a poder ocultarlo, y no me refiero al mundo, sino a él.
Lo sé en el momento en que sus brazos se enroscan en torno a mi cintura y se coloca tras mi espalda, dejando solo unos escasos centímetros de distancia. Los suficientes para que mi mundo no colapse, a diferencia de mi corazón.
Cuando siento sus manos presionar mi cintura, suelto todo el aire que contienen mis pulmones y me relajo por un segundo.
—Eso es, suéltalo todo. Lo necesitas Coral, no estás sola.
Sus palabras son la cura para mi corazón y música para mis oídos.
En el momento en que dejo salir todos los sentimientos que me abrasan el alma, como si fueran llamas de fuego que me queman por dentro, el llanto no tarda en aparecer mientras siento que caigo por un pozo del que esta vez no sé si podré salir.
Sus brazos son los que me sujetan una vez más para no caer.
—Lo siento…, no deberías tener que volver a pasar por esto. —Hablar del pasado nunca es buena opción entre nosotros, sobre todo, después de los silencios que aún tenemos miedo a afrontar. Pero esas palabras provocan que su cuerpo se tense y su mente se ponga en alerta.
—Coral —acerca sus labios a mi oído—, volvería a estar aquí y ahora, una y mil veces más, si con eso puedo conseguir que no te caigas sola.
Joder.
¿Qué acaba de pasar?
¿Dónde ha quedado la distancia que se creó entre nosotros?