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Con todo esto en la cabeza, caigo al suelo de rodillas, con las manos en el pecho y las lágrimas saliendo a borbotones de mis ojos, porque he guardado tan dentro de mí este dolor para poder sujetar a todo el mundo que me he olvidado de mí misma, de mi amor por Bella, de mi amor por estas personas…
Me encuentro rota porque no sé qué va a pasar.
Rafael se da cuenta enseguida de que estoy teniendo un ataque de pánico, como hacía años que no tenía y, aunque odio ser el centro de atención, en estos momentos ya no puedo soportar el dolor que me está provocando el pecho.
—¡Luca, ayúdala, por favor!
Solo escucho un zumbido a lo lejos, pero sé perfectamente a quién le están pidiendo ayuda.
Sin entender por qué, mi vista está enfocada en ellos, en cómo se giran abruptamente y asustados. Mi hermano se queda estático en el sitio, sé que está reviviendo todo en su mente otra vez, pero me centro solo en él, en cómo viene corriendo hasta mí. En dos zancadas ya está arrodillado frente a mí.
—Vamos a respirar como solo tú y yo sabemos, Coral, no puedes volver a hacerme esto nena, no ahora que estoy volviendo.
— Lo siento todo como una nube, ni siquiera sé si es real lo que escucho, pone su mano en mi pecho y la otra en la espalda, tal y como me enseñó hace tantos años y como yo misma he hecho esta mañana con mi hermano.
Los dos empezamos a respirar, mis ojos azules buscan los suyos y eso es como encontrar un mundo paralelo donde solo estamos él y yo. Me concentro en esa mirada, justo cuando sabe que tiene toda mi atención, empieza a contar para que solo yo lo escuche, hasta que mi respiración se relaja.
Cuando mi mente vuelve en sí, poco a poco, me siento completamente idiota por montar esta escena, todavía tengo las manos de Luca presionando mi cuerpo, algo que me provoca un calor interno y mi cara adquiere un color rojizo que no me gusta nada, siento demasiada vergüenza.
Por eso mismo, lo único que se me ocurre es levantarme tan rápido como puedo, ignorando el mareo que me sacude, y alejarme de él.
Su respuesta es negar con la cabeza, sé que no dirá nada, pues nuestros silencios dicen demasiado y Luca lo sabe demasiado bien. Entre nosotros, aunque existan momentos así, siempre habrá un abismo.
—Lo siento mucho, de verdad, no sé qué me ha ocurrido
—Ocurre que eres humana, Coral, llevas encargándote de todo desde las once de la mañana que te he llamado. — Ahora que lo dice mi hermano, es verdad, no me he parado a asimilar nada en ningún momento.
—¿No has descansado nada? —Esa pregunta viene de Luca, pero después de esta escena, ni siquiera puedo mirarlo a la cara. Aun así, sé que me mira con desaprobación, pese a que no tiene derecho a hacerlo—. Sabes mejor que nadie que tienes que descansar.
Si hay algo que no me gusta que me recuerden es precisamente eso, sé muy bien qué me ocurre y cómo tengo que gestionarlo. No necesito que me traten como a una muñeca de cristal y parece que todos lo entendieron con el tiempo, menos él.
—Ni siquiera he pensado en eso, tata, lo siento mucho. Has estado todo el día pendiente de mí, después de Isla y ahora has vuelto aquí y luego volverás con ella para dormir…
—Claro que se va a quedar con su tía —anticipo, antes de que cualquiera me rebata este tema.
— Ella es mi sobrina, mi ahijada y lo más preciado que tengo, hice una habitación explícitamente para ella, para cuando necesitara quedarse y ella está a gusto conmigo.
Así que se quedará el tiempo que haga falta en mi casa, no te preocupes Kai.
Sé que la mirada de mi hermano no solo es de orgullo, sino también de agradecimiento, pero no hace ni falta que se plantee dónde va a estar Isla.
Él es el que estuvo para mí cuando solo teníamos cinco y once años respectivamente, éramos nosotros dos contra el mundo porque, por mucho que tuviéramos a nuestros abuelos, eran nuestros padres quienes nos habían abandonado.
Nunca en la vida podré pedirle nada más a la vida porque yo, con él, lo tengo todo.
—Me voy a quedar aquí hasta que Bella se recupere, por lo tanto, puedo estar con ella también. —La voz de Luca se hace presente.
Esas palabras me dejan totalmente estática en el sitio, es como si me acabaran de dar una bofetada sin verla venir.
Era consciente de que Luca se iba a quedar unos días, al menos para ver el pronóstico de su hermana, más siendo el jefe de médicos en tan solo un año que lleva trabajando en el hospital y, por tanto, sabe mucho del tema.
Pero, de ahí a quedarse hasta que se recupere… puede ser mucho tiempo.
—Te lo agradezco, hijo, pero tampoco podemos hacer nada… — Aurora tiene razón, pero todos conocemos a Luca.
—Me da igual, no me iré sin ver a mi hermana despierta.
—¿Y el trabajo?
—Papá, he tenido mucho tiempo de camino aquí para hablar con mis compañeros y opinan lo mismo que yo. Así que ahora trabajaré en el hospital de Coralina para ayudar en lo que haga falta y estaré pendiente de las cosas urgentes de allí, pero no me iré sin ver a mi hermana consciente.
Ahí estaba, el hermano protector. Nadie puede contradecir nada, porque todos vamos a hacer lo mismo, aunque eso significa que tendré que verlo más de lo necesario, me guste o no y más teniendo a Isla a mi cargo.
—Está bien, como veo que está todo pensado, ya sabes dónde tienes tu casa, está tal y como la dejaste.
—¿Qué casa? —La verdad es que, a pesar de la situación, mi curiosidad se impone, pues no tenía ni idea de que Luca tenía una casa. Claro está que yo también he pasado cuatro años fuera de Coralina.
—Tengo una casa hace un año entre el mar y las colinas, a unos diez minutos de aquí. Por tanto, a cinco minutos del centro de Coralina, más que una casa es una cabaña de madera.
Esto tiene que ser una broma de muy mal gusto. La vida no puede odiarme tanto como para que la llegada de Luca ponga mi mundo completamente del revés.
—¿Por qué tienes esa cara de asustada, cariño? —Aurora es muy perspicaz y enseguida nota cuando algo me ocurre, esta vez no iba a ser menos.
—Aurora, la casa de la que habla tu hijo es la que está al lado de la suya, por tanto, Luca y Coral son vecinos. —Las miradas de asombro no tardaron en aparecer, con la excepción del aludido, Rafael tiene toda la razón.
Es la cabaña que se encuentra justo al lado de la mía, la que pensaba que no sería ocupada nunca porque nadie quiere tanta paz como yo, y es que, aunque en toda Coralina reina la tranquilidad, hay varias cabañas alejadas del centro.
A tan solo cinco minutos andando entre las montañas y el mar.
El extremo del pueblo donde se puede ver la mezcla de los dos paisajes; en esa zona solo existen varias cabañas alejadas entre ellas, la realidad es que después de saber que esa cabaña sería mía por tanto tiempo y ver que nadie quería adquirir la de al lado me empecé a alegrar.
Pero me he estado equivocando, la cabaña de color madera ya tenía un dueño, hace aproximadamente un año.
Un dueño que acabará conmigo un día de estos.
—Supongo que eso está bien, porque de esa manera Isla podrá estar cerca de sus dos personas favoritas en un momento tan importante. — Por primera vez no tengo nada que rebatir e intento devolverle una sonrisa totalmente sincera.
Si algo no podemos negar es que nuestra sobrina nos adora tanto como nosotros a ella, como padrinos suyos que decidimos ser, debemos cuidar de ella y protegerla en los peores momentos.
Supongo que algo bueno teníamos que sacar de la desgracia que estábamos viviendo y era el tiempo que pasaré con ella…
aunque tengo mil cosas más; mi hermano, la casa y el trabajo…
pero en eso consiste ser adulta, en dejar los miedos atrás junto al pesimismo y centrarte en conseguir aquello que necesitas.
Por desgracia, ahora viene la peor parte de la historia. Esto solo acaba de empezar, Bella solo lleva en coma unas horas y no somos conscientes de todo lo que va a cambiar nuestro mundo…
No quiero irme del hospital, esa es la realidad.
Aún me parece una pesadilla lo que estamos viviendo. Mi hermano ha podido entrar a ver a Bella durante cinco minutos a la UCI, aunque después de ver cómo ha vuelto, no tengo claro que haya sido buena idea. No dicho una sola palabra más allá de que se le ve en paz.
Hemos acordado que de momento solo entrarán él, Luca y Rafael. Yo no me siento para nada preparada para ver en ese estado a una persona a la que quiero tanto y no podemos permitir que Aurora vea a su hija de esa manera.
Sé que podemos sonar muy egoístas, pero es lo mejor para ella.
Al menos eso cree Luca y por mucho que no me guste admitir que tiene razón, o que odie que siempre sea el más razonable de todos nosotros, hasta en los peores momentos, una vez más ha demostrado la gran madurez que posee.
La manera tan bonita que tiene de querer y a veces un poco egoísta de proteger, cuando quiere entrar a toda costa a ver a su hermana.
Le ha costado entender que es Kai quien debe entrar, pero lo ha hecho.
Aunque al salir, se ha dirigido a hablar con el doctor directamente.
A Luca no lo pueden engañar, es uno de los jefes del hospital más prestigioso de la ciudad donde vive y todos son conscientes.
Nadie hace preguntas cuando regresa y mucho menos cuando pide que su madre no entre a verla de momento.
También me pide con la mirada que no lo haga yo.
Llevo una hora decidiendo cómo hacer para separarme de Kai e irme con Isla, sé que me necesita, aunque en realidad, creo que la verdad es que la necesito yo más a ella.
Es como si mi corazón estuviera dividido; mi yaya me ha escrito cuatro veces para decirme que esté tranquila, que pueden quedarse con ella, pero no puedo.
Supongo que me he vuelto algo sobreprotectora en este caso.
Después de mucho dudarlo, decido despedirme de todos y emprender el camino a por Isla. Mañana tendré el día libre gracias a Rafael, los médicos se reunirán para ver qué sucede con Bella y yo me volveré a ocupar de Isla.
Aunque sé que Luca también querrá hacerse cargo.