El lugar donde aprendí a amar 1 #6
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Supongo que por eso escucho durante varios minutos cómo habla de la persona a que más ama y a quien ahora mismo está a un paso de perder.

—Entonces cuando esta mañana he ido a dejar a Isla a la escuela, me ha resultado extraño no tener un mensaje suyo avisándome de había llegado, pero aun así me he ido al

ayuntamiento porque tenía mucho papeleo pendiente…

—Sé que ahora es cuando viene la parte dura, la parte que se le queda estancada en la garganta sin poder pronunciar—.

Ha sido sentarme en la silla y sonar el móvil, era el sheriff.

He sabido que algo iba mal. Es entonces cuando me ha dicho que, en la curva, nada más salir del pueblo vecino, se había producido un choque frontal porque uno de los vehículos se había salido de su carril y se había chocado con el coche de Bella…

Escucharlo es mucho peor de lo que creía, podría haber muerto, podría ser muchísimo peor de lo que es. Porque al menos ahora aún tenemos alguna esperanza.

No digo nada, solo me acerco y lo abrazo una vez más, porque a veces las palabras sobran y los gestos de amor escasean. Quiero que tenga bien claro que no está solo, ni él ni nadie de la familia, porque Coralina nunca abandona a los suyos.

—Coral, necesito un favor. —Me asusto cuando empieza a hablar. Quiero hacer todo por él, pero su voz suena a súplica—. Isla saldrá del colegio en media hora y yo ahora mismo no puedo separarme de Bella. —Sabía quedaría eso—. ¿Puedes ir tú a recogerla, por favor?

—Eso no tienes ni que preguntarlo, Kai, voy encantada a por mí chica favorita. Me encargo de llevarla a mi casa para darle de comer, y luego la llevo a la librería con la yaya Violeta a que pase la tarde, así podré volver a acercarme para estar contigo.

—Gracias hermanita, ¿crees que es posible que duerma contigo?

—Dormirá conmigo todo el tiempo que sea necesario, por algo hice una habitación para ella, solo pido que te vea, aunque sea diez minutos. Será muy difícil para ella de repente encontrarse sin su padre ni su madre.

Él sabe de lo que estoy hablando, es lo que nos ocurrió a nosotros años atrás.

Sin ninguna explicación, nos quedamos solos él y yo en el mundo, fueron nuestros abuelos los que se encargaron de nosotros.

Amo a Isla más que a mi vida, pero por esa razón necesito, como psicóloga también, buscar su bienestar y su calma.

Será suficientemente duro para ella no entender dónde está su madre, pero a su padre lo adora, le provocaría demasiada tristeza a sus tres años no verlo durante un día. Al menos sin una explicación.

—Tienes razón, cuando vayas a buscarla a la librería iré contigo y así podré verla antes de volverme al hospital a dormir.

Lo miro desconcertada.

—¿Pasarás la noche con ella? —Sé la respuesta, pero debo preocuparme por él también.

—No me separaré de mi mujer a menos que sea porque mi otra princesa me necesite.

Siento un gran orgullo por mi hermano, es la persona más fuerte que conozco, y no porque la vida no le haya puesto complicaciones en el camino.

Él siempre se encarga de superarlos todos.

Su vida es su familia, antes que el mundo y no puedo estar más orgullosa del hombre en el que se ha convertido a sus veintisiete años.

Diez minutos después me encuentro de camino al colegio de Isla, la verdad ni siquiera sé cómo estoy caminando. El temblor que siento en las piernas es muy grande. La noticia ha llegado a todos, cada persona con la que me cruzo me pregunta cómo se encuentra Bella.

No sé qué responder. No hay nada que responder, a decir verdad.

No tenemos ninguna noticia de ella, solo que le han inducido un coma y que los hematomas no alertaban de ninguna lesión por el cuerpo. Dentro de todo lo que ha ocurrido, es algo que nos alivia.

Odio tener que separarme de mi hermano en estos momentos, pero me tranquiliza que Ian, su mejor amigo, y Jessica -su pareja y mejor amiga de Bella- estén acompañándolo hasta que yo vuelva.

Sigo tan en shock todavía que las lágrimas aún no han salido como sé que lo harán en el momento que mi mente y corazón entiendan a la vez lo que ocurre.

Incluso Rafael se ha llevado a Aurora a casa, le han tenido que dar un tranquilizante, pues nos empezaba a preocupar su salud, y ya tenemos suficiente con lo que hay en estos momentos.

Además, dice que se encargará de unas llamadas demasiado importantes en estos momentos.

No hay que ser un genio para imaginar a qué se refiere y la verdad es que, aunque no quiera pensar en ello, me encuentro totalmente nerviosa por el reencuentro que sé que ocurrirá de un momento a otro.

Porque, si es lo que en realidad pienso, a quien tiene que avisar es a Luca. Y este hombre no tardaría nada en aparecer por el pueblo y ponerlo todo patas arriba para salvar a su hermana. Porque si hay algo que admiro de él es que siente el mismo amor por ella que yo por Kai.

Sin embargo, no puedo pensar en eso, no ahora que mi mente tiene que estar despejada para Isla y poder darle todo el amor del mundo como madrina y como tía. Pienso ser su lugar seguro en esta tormenta que ha llegado sin avisar.

Su felicidad será todo lo que buscaré siempre.