1 #5
Nunca lo he visto así de roto, ni siquiera cuando los que se hacían llamar nuestros padres nos abandonaron años atrás. Él siempre ha sido el más fuerte de los dos y por lo que veo ahora va a ser mi turno. Tengo miedo de no estar a la altura.
—¡Soy yo, soy tu hermana! ¡Por favor respira, respira conmigo! —Varias veces tengo que repetir esa frase, intentando que Kai abra un poco los ojos y se dé cuenta de que está en mis brazos.
Aún no sé qué ha ocurrido, pero desde luego no va a poder explicarlo en ese estado, es el momento de utilizar la técnica que él llevaba a cabo cuando yo tenía ataques de pánico.
Primero de todo, una de mis manos se desplaza a su pecho y la otra a la espalda; empiezo a hacer un poco de presión y a contar hasta diez para que él pueda respirar conmigo.
—¡Eso es hermano, lo estás logrando! —Solo estas palabras son suficientes para que logre respirar de manera más regular y consiga mirarme a los ojos. —Por favor, explícame qué está ocurriendo.
—Es Bella. —El mundo se detiene por un segundo, ella es como mi hermana mayor, mi salvavidas, y una de las personas más importantes de mi vida.
—¿Qué ocurre con Bella? —Ni siquiera estoy segura de querer oírlo, pero debo mostrar fortaleza por todos los de esta sala o nos hundiremos. —¿E Isla?
—Isla está bien… —Hace una pausa que solo provoca más nervios en mi pecho, ni siquiera él es capaz de pronunciar lo que ha ocurrido.
—Isla está en el colegio cariño, pero Bella ha tenido un accidente con el coche…
Esa voz es la de Rafael, imagino que ha decidido intervenir cuando se da cuenta de que mi hermano no será capaz de pronunciarlo en voz alta, lo entiendo, decirlo lo hace real, y él no está preparado para eso.
Rafael se encuentra a dos sillas de donde estamos nosotros en el suelo.
Aurora sigue llorando y él me pide ayuda con la mirada.
Todos nos vamos a romper en cuestión de segundos. En este mismo momento, me acuerdo de él.
Luca.
Él no debe saber nada, de lo contrario ya se encontraría aquí, quemando el hospital para saber qué ha ocurrido con su hermana.
No tengo fuerzas ni para preguntar si alguien lo ha avisado, a decir verdad, no tengo fuerzas para nada.
Todos mis pensamientos están en Bella, la chica que me tendió la mano antes que nadie, esa persona que se ha vuelto indispensable durante mi proceso de sanación, ya que fue la única que me vio más allá del temor.
He perdido la noción del tiempo, sigo sentada en el suelo, abrazada a mi hermano, pero sin soltar una sola lágrima, me encuentro en shock.
No puedo entender nada de lo que pasa a mi alrededor.
Solo quiero centrarme ahora en ser yo quien controle mi propia respiración antes de tener un ataque de pánico después de tantos años sin sufrir ninguno.
Cuando veo movimiento a través de las puertas que dan a los quirófanos, me levanto lo más rápido que puedo, es como si al abrir esas puertas una ráfaga de aire hubiera vuelto a mí, devolviéndome a la realidad. Un doctor sale en busca de los familiares de la señora Bay - Mainer.
Mi hermano no se encuentra en condiciones de hacerse cargo de nada, y mucho menos de escuchar el diagnóstico. Respiro hondo, me levanto y me dirijo hacia el doctor al tiempo en que ruego porque toda mi fuerza de voluntad vuelva a mi alma. Rafael enseguida se posiciona a mi lado.
— Hemos conseguido detener las hemorragias, pero está muy delicada, ha sufrido un grave traumatismo en la parte baja de la cabeza y por su bien hemos tenido que inducir un coma.
Mi mundo se acaba en el momento que pronuncia las palabras, siento que todo empieza a dar vueltas a mi alrededor.
Como psicóloga, he estudiado demasiado el cerebro, si algo tengo claro es que en el momento que se induce un coma es imposible saber cuándo despertará el paciente o si lo hará en algún momento.
Sin embargo, peor no es eso, aunque ya fuera grave.
En el momento en que despierte, es imposible prever qué secuelas podrán quedarle a corto o largo plazo.
Me giro poco a poco, con temor, no puedo imaginarme la reacción de todos.
La sala no es grande, por tanto, todos han escuchado lo que está diciendo el doctor.
Me percato de que Aurora se encuentra llorando de rodillas, Rafael se agarra el pecho mientras su padre y mi abuelo intentan tranquilizarlo; pero lo más preocupante es ver la mirada de mi hermano, completamente perdida. Llena de dolor.
Le acaban de romper el alma completamente, nadie ama de una manera más fuerte que Kai a Bella. Del mismo modo que ella lo ama a él.
Solo me desplazo hasta él, vuelvo a sentarme con las piernas estiradas a cada lado y coloco a mi hermano en el medio, como si de un niño pequeño se tratara.
Lo abrazo y lo arropo con el cariño más grande que mi corazón sabe dar, una parte de él se encuentra en el mismo trance que su mujer y me necesita más que nunca.
Por mucho que yo esté totalmente destrozada por dentro, no pienso dejar caer a nadie de esta familia, y menos a él; porque todos los presentes en esta sala fueron mi bote salvavidas cuando mi propio corazón zarpó y chocó contra el iceberg más grande del mundo,
provocando grietas en mi alma que pusieron mi mundo del revés.
Llevamos dos horas en total silencio, sin poder hacer nada más que llorar y rezar para que todo esto sea una pesadilla. La noticia se ha extendido como la pólvora, aunque de momento solo se sabe el estado de Bella; mi hermano aún no ha sido capaz de explicar qué ha pasado exactamente.
En cuanto pasan unos minutos, me siento capacitada y con suficientes fuerzas para dirigirme a la cafetería en busca de varias tilas para todos.
En cuanto regreso a la sala de espera de urgencias, me doy cuenta de que varias personas se han acercado para poder ver qué ocurre y si necesitamos algo.
Doy las gracias porque el pueblo se implique tanto, pero ahora mismo todo es demasiado abrumador, ni siquiera nosotros sabemos más allá de lo que el doctor nos ha dicho.
Pese a ello, la mitad del pueblo se encuentra aquí reunido y es entonces cuando mi hermano camina por el pasillo por primera vez desde que nos encontramos aquí. Lo hace en dirección a la salida y eso solo puede suponer que se está despertando del trance.
—Kai, por favor, no huyas, no seas como yo. —Es una súplica, le estoy implorando algo demasiado egoísta, porque yo le hice pasar por eso mismo años atrás.
—No huyo, lo prometo, solo necesito aire. —Escuchar esas palabras hace que el aire vuelva a mis pulmones.
—Está bien. Iremos juntos, como siempre ha sido.
Entrelazo nuestras manos para guiarlo poco a poco hacia los escalones de la entrada principal del hospital. El punto positivo es que, como está justo al lado del mar, el aire que sopla es justo lo que necesitamos en esos momentos.
—Debes explicarme qué ha ocurrido, hermano, no puedes guardarlo para ti o te matará…
—Lo sé, lo sé de sobra Coral, pero es que ni siquiera entiendo cuándo ha ocurrido.
Se supone que solo iba de visita al instituto del pueblo de al lado para dar una charla como psicóloga como hacía cada año, estamos cansados de hacer esa ruta porque ella vive enamorada de Sunridge, va casi todas las semanas…
Noto cómo Kai simplemente habla y habla de cosas que en estos momentos no tienen importancia, pero solo porque no es capaz de llegar al punto necesario para explicar lo que ha sucedido.