EL LIMITE DE MI PIEL Capítulo 11 Bajo el dominio de la Bestia y el Pecado #2
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Capítulo 11 Bajo el dominio de la Bestia y el Pecado #2

Llegamos a un hotel temático y solicitamos la habitación roja.

Al cruzar el umbral, la luz carmesí bañaba cada rincón.

Frente a la amplia cama de sábanas blancas se alzaba una estructura de madera equipada con sujetadores, mientras que sobre las mesas reposaban accesorios de cuero y restricciones.

Me paseé por el lugar, tocando cada detalle con fascinación Julián me abrazó por la espalda, besándome el cuello.

-¿Estás segura, mi amor? -susurró.

-Completamente -asentí.

Ray se acomodó a un costado y dio la orden:

-Desnúdate lentamente para nosotros.

Obedezco y poso frente a ellos y poco a poco me quitando las prendas empiezo por las sandalias, luego haciendo moviendo en mis caderas me voy quitando el jean, me volteo y le doy una muestra de mis nalgas y ambos me dan una nalgada en cada una y suelto un gemido, poco a poco me voy subiendo el body, hasta que me lo quito, quedo en hilos y brasier, sigo avanzando pero Julián me detiene, arrodíllate me pide, obedezco, chupársela gateo y voy hasta donde está Ray, quien se abre si jean y saco su polla, empiezo con movimiento suaves, paso mi lengua de arriba abajo, abrazo su miembro con mi lengua, cambio los movimientos a más rápido y trato de metérmela toda sin arquear mientras Ray posa su manos en mi cabello y luego me lo jala para aumentar los ritmo, sigo chupando, cuando de pronto siento el látigo pasando entre mis nalgas, quiero parar pero Ray me dice

-No, no, eres mi puta ahora y quiero que chupes-, y sigo pasando mi lengua, hago varias arqueadas pero no me detengo, Julián sigue pasando el látigo, que me Eriza la piel con el solo roce, cuando estoy chupando de arriba abajo, siento como el cuero como impacta en mi nalgas y mi cuerpo responde con un pequeño brinco, me trago el gemido, vuelvo a sentir otro azote, diooss por qué esto me excita tanto, Ray me agarra y me dije ahora el, señala a Julián y él está de pie, me volteo y gateo, hasta donde está el, Ray me da otra nalgada y me dice

-así me gusta mi zorra- y yo obedezco, lo miro a los ojos, y sus mirada oscura aparece ante mí, me acaricia la cara, yo busco su miembro mientras paso mi lengua del tallo hasta la punta, y me prendo del cómo siempre lo he hecho, suelta un gemido, mientras Ray se posa al lado de él y lo empiezo acariciar con la mano y me alterno entre ambos para chuparlo, los miro y esa mirada llena de lujuria me enciende más.

-No te detengas, eres nuestra puta hoy -me exigió Ray.

Julián me puso de pie, me retiró la lencería y me guio hacia la estructura de la pared.

Ambos me sujetaron de muñecas y tobillos.

Una ola de calor intenso recorrió mi vientre; la imposibilidad de moverme libremente disparó mi sensibilidad Julián besó mi cuello para darme seguridad, me pregunta al oído -estas bien- solo logro asentir, mientras Ray se concentraba en mis pechos con una devoción desesperada.

Julián extrajo el vibrador negro de mi bolso y lo colocó en mi punto más sensible. Las vibraciones, sumadas a las caricias de Ray, me llevaron al borde de un colapso de placer. Sentía las piernas contraídas por las ataduras. Cuando el clímax estaba por alcanzarme, se detuvieron en seco.

-Todavía no -murmuró Ray tras intercambiar una mirada con Julián.

Ray sigue chupando, mordiendo, pasando la lengua como un desesperado, Dios la sensación.

Que siento no es normal, siento como se me contraen las piernas y no puedo moverlas mucho debido a que las tengo sujetadas, siento como el orgasmo está por venir, mi respiración es acelerada, mi pecho sube y baja, estoy empapada, Julián me mira de nuevo y me dices

-estás bien,

asiento medio ida por la avalancha de sensaciones que siento, Julián se arrodilla y pone un poquito de agua en la genitales, y luego empieza a chupar, pasa su lengua de manera sutil, con la punta de la lengua, pasa a mi clítoris, los gemidos salen sin que los detenga, empiezas los espasmo en mi vientre, cuando me quiero arquear, siento el látigo por los costilla, que me empapan más, y así vienen dos más, pasas por mis pechos y Julián sigue chupando y lamiendo mis fluidos, mete sus dedos y me dice estás empapada, saco sus dedos y me lo mete a la boca chupo.

Julián me toma por las caderas, para evitar caerme cuando Ray me suelta Liberada de las ataduras, Julián me llevó a la cama. Me toma en sus brazos y me lleva a la cama, Ray se posa detrás de mí, mi espalda queda en su piernas, me da un beso en la frente y me susurra

-Que buena puta eres, ahora abre las piernas que quiero ver cómo he cogen mientras te chupas mi verga-, obedezco abro mi piernas, Julián me da besos en mi vientre se ubica en mi canal, y me lo introduce el cual entra sin dificultad.

Cambia los ritmo y me pecho solo suben y bajan mientras Ray se levanta ponen su miembro en mi boca y me agarra las piernas para darle más visibilidad a Julián, parezco una muñeca con ellos dos.

Paso mi lengua como una loca por el miembro de Ray mientras siento como Julián me coge a modo bestia, quiero gemir pero el miembro de Ray no me da tregua, cambia de posición, le pido un poco de agua julian me da agua, me quita el pelo de la cara, me besa, y me pregunta si estoy bien, sonrió y le digo que sí, y le miro como estás tu? Me responde bien.

Ray espera que beba, le hago la misma pregunta y me dices -si mi puta, tienes alto voltaje y aguantas- Cambiamos de posición.

Me colocaron en cuatro sobre el colchón.

Se ubica en mi Canal, Julián me pone el vibrador de nuevo, siento un hormigueo en mi vientre que va hasta mis piernas, Julián me muerde la espalda.

Ray me da azote en la nalgas y yo solo me arqueo y gimo de placer, siento como va tanteado mi recto, introduce un dedo, y luego otro

-Está lista -le indicó a Julián.

Ray me levanta en sus brazos, pongo mis piernas en sus caderas y me penetra de esa manera, Julián se ubica a mi espalda, Ray me abre las nalgas para darle mejor entrada. Mis brazos están en el cuello de Ray, lo miro y me dice

- Lista mi puta-, asiento, Julián me dice

-Amor me la vas aguantar toda- vuelvo a sentir, se coloca el preservativo y se ubica en mi recto, Ray me abre más las nalgas, y poco a poco siento como se va introduciendo, el dolor es tolerable pero duele. Ray siente mi cuerpo tenso.

-Respiración profunda, aguanta un minuto -me ordenó Ray.

Ambas manos me sujeta por la caderas y al mismo tiempo y me mueve de arriba abajo, siento como mi cuerpo se abre para recibirlos, duele sí, pero me excita sentí dolor, siento como ambos miembros me llenan de ellos, Ray se pega de una de mis tetas, Julián me llena de besos y mordiscos la espaldas y yo solo gimo y gimo, ya no lo aguanto más,; el dolor inicial se transformó en una explosión de sensaciones que recorrió mi espina dorsal hasta hacerme colapsar en un orgasmo devastador.

Ellos aún no han acabado, Julián sale de mí y Ray me lleve a la cama con él, se ubica debajo y yo encima de él, me ordena levantar las caderas, Julián se ubica detrás y vuelve a entrar, vuelvo a gemir, al mismo tiempo ambos me dan, Ray me agarra por las caderas, Julián por los hombros y empiezan sus movimientos duros, salvajes, las palabras de Ray;- te gusta así puta dime-, me empapan más y me dejó llevar por todo lo que siento y es que me veo, siendo dominada por dos hombre que me toman a su manera, uno me toma como una bestia silenciosa y el otro con sus palabras sucias que no sabía que me prendía de una manera tan lujuriosa, me siento una diosa en medio de ellos dos, me siento libre.

Julián acaba primero, y luego Ray se me introduce más y acaba también, caigo en su pecho, me da un beso en la frente y me dice así me gusta bien putica para mí. Los fluidos empaparon la cama.

Terminé en la cama sin energía, sentí que hice un maratón, Julián se acerca a mi lado y me pregunta

-te encuentras bien

Solo lo miro y asiento, trato de procesar todo lo que había pasado, me sentía en una nube de éxtasis total.

Ambos tomaron turnos para asearse en el baño y finalmente me correspondió el turno a mí. Al salir, ya estaban vestidos. Me puse la ropa, me arreglé el cabello y abandonamos la habitación. Dejamos a Ray en el punto acordado y me quedé a solas con Julián en la camioneta.

Él me acercó hacia su costado y me dio un beso profundo.

-No sabía que esas palabras te ponían tan caliente -comentó con su serenidad habitual.

-Yo tampoco lo sabía... -sonreí, mirándolo a los ojos.

-Ya te complací con tu fantasía, pero no quiero volver a repetirlo. Ahora quiero que seas solo mía, ¿estamos?

-Está bien, mi amor. Solo tuya.

Aunque su tono era serio, su reclamo de posesión me pareció extrañamente reconfortante.

Sabía que nuestro vínculo era efímero y que en cualquier momento podía terminar, pero me llevaba el recuerdo de una experiencia insuperable.

Mis libros de lectura se habían quedado cortos ante la realidad de ser dominada por dos hombres que despertaban mi deseo más oscuro.

No me sentía sucia ni juzgada; me sentía plena, libre y feliz por haber sido la dueña de mi propio placer.

Llegué a mi casa, tomé un analgésico para aliviar el cansancio muscular de las piernas y me di una ducha prolongada, sintiendo en mi piel el rastro combinado de sus perfumes.