El lienzo de tus sueños Capítulo 3 #3
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Capítulo 3 #3

Vestida con una fina bata de dormir, Katja se acomodó en su lecho, apartando de su rostro la larga trenza que le caía por el hombro.

Encendió la vela colocada en la palmatoria, cuyo parpadeante fulgor dibujaba sombras danzantes sobre cortinas y paredes, y exhaló un suspiro de alivio y expectación.

Allí, dentro de la madera envejecida del cofre, reposaba un manojo de cartas antiguas, atadas con una cinta de raso rojo, ahora descolorida y ajada.

Los bordes ocre y las fechas en la esquina inferior de cada hoja revelaban que esas misivas habían sido escritas hacía muchos años.

Desató el lazo y desplegó la primera carta, quedando inmediatamente atrapada por la caligrafía refinada y sinuosa del remitente, cuyos trazos parecían cobrar vida bajo la luz temblorosa.

Las palabras se sucedían con un ritmo pausado, cargadas de un sentimiento intenso y hermético, como si cada frase contuviera un secreto que temía ser forzado.

Katja sintió cómo su pulso se aceleraba con cada línea, mientras las emociones vertidas en aquel texto comenzaban a envolverla en un inexplicable halo de melancolía.

No era una simple esquela; era una ventana abierta al pasado de Katja Rose, una historia oculta que aguardaba ser divulgada. La curiosidad la empujó a continuar leyendo, anhelando comprender quién había plasmado aquellas confidencias y qué acontecimientos habían marcado sus páginas.

Estimada señorita Bauer,

Confío en que esta nota la encuentre completamente recuperada de su reciente alergia y que disfrute de este espléndido día primaveral.

Permítame comenzar manifestándole mi más profundo agradecimiento por la confianza que ha depositado en mí al otorgarme el privilegio de pintar su retrato.

Es, sin duda, un honor inmenso trabajar para una familia tan respetable como la suya y captar en el lienzo la serenidad y elegancia que emanan de su presencia, un regalo que parece bendecido por la mano divina.

Desde aquel primer encuentro, en la cálida tarde en la que su radiante figura iluminó el salón donde esperaba para nuestra entrevista, he sentido una sutil pero innegable afinidad con usted.

Cada trazo que realizo sobre la tela no solo intenta reproducir sus rasgos, sino que busca reflejar la profundidad y delicadeza de su alma.

Este proyecto artístico se ha convertido en un empeño personal, en un viaje para capturar la esencia pura de su ser, algo que me produce una satisfacción sin igual.

Más allá de la emoción que me embarga al trabajar en su imagen, quiero aprovechar este mensaje para expresarle un sentimiento que ha ido creciendo silenciosamente en mi interior durante las últimas semanas.

Rememoro con especial ternura el paseo que disfrutamos juntos entre los claros del bosque, donde la luz filtrada por las copas de los árboles dibujaba un tapiz dorado bajo nuestros pies.

En ese momento, parecía como si el tiempo se hubiera detenido y el universo se redujera al ámbito compartido entre usted y yo.

Anhelo poder repetir esos instantes, perderme con usted en los recovecos escondidos de la arboleda que rodea Sunny Hütte, y encontrar en la quietud del paisaje el lugar para hablar sin reservas.

Desearía que pudiésemos explorar esos parajes mágicos, donde solo la naturaleza y nuestros pensamientos sean testigos de nuestras palabras.

Espero sinceramente no ser demasiado audaz ni inadecuado; no pretendo incomodarla, sino expresar con honestidad lo que siento.

Si usted lo considera oportuno, me complacería enormemente que pudiéramos acordar una fecha para una nueva cita, una en la que podamos gozar no solo del arte, sino también de la compañía y la conversación, en un ambiente de calma y confianza.

Quedo a la espera de su respuesta, anhelando que esta propuesta sea recibida con agrado. Con el mayor respeto y afecto,

Roderick W.

Al finalizar la lectura, Katja se sintió abrumada por una mezcla de emociones abrasadoras.

El fervor de las palabras, impregnadas de un tono romántico y sugerente, despertaba en ella una serie de pensamientos turbulentos y expectativas inciertas.

Roderick W... ahora ya conocía el nombre de pila del autor del cuadro que Annette había descubierto en el desván.

Y ese hombre probablemente era un... ¿pretendiente de su tía?

Decidió abrir la siguiente epístola.

Querida Katja Rose,

Sé que arriesgo demasiado al dirigirme a ti de esta manera, usando tu nombre sin ceremonias, pero la verdad es que ya no me importa el qué dirán ni las convenciones.

Desde el instante en que tus ojos se cruzaron con los míos, sentí que había encontrado algo único, algo que no podría olvidar jamás.

Cada jornada que he dedicado a crear el retrato que muy pronto será tu imagen definitiva ha sido para mí una fuente constante de admiración silenciosa.

Y fue ayer, mientras paseábamos juntos en el lugar que tantas confidencias ha escuchado, cuando acepté plenamente que mi afecto por ti supera cualquier mero deseo estético.

No puedo seguir ocultando esta pasión que me consume, y por eso me atrevo a confesarte con el corazón en la mano que me he enamorado irremediablemente de ti.

Cada minuto a tu lado ha sido como un sueño que cobra vida, y el recuerdo de aquel beso bajo la sombra protectora de tu árbol favorito me persigue sin descanso, señalándome mi ineptitud para guardar silencio.

Me has arrancado el alma sin piedad. Me siento desarmado, incapaz de imaginar el futuro sin la promesa de tenerte cerca.

Es tal mi locura que veo tu rostro reflejado en cada mujer con la que me cruzo, y cada vez que mi mente invoca el sabor de tus labios, siento que he bebido de un néctar reservado solo a los dioses.

Renunciar a ese momento es un sacrificio que no estoy dispuesto a hacer.

Aunque sé que mi amor es correspondido, y me has dado señales que me llenan de alegría, debo ser honrado contigo sobre ciertos acontecimientos que rodean mi pasado, y la verdadera razón por la que llegué a Vilbruck.

A los Bauer y a mi familia nos une un lazo complicado, una deuda que ha perdurado por décadas.

Lo que entre nosotros ha surgido no fue producto de un plan preconcebido, te lo juro con toda sinceridad.

Por favor, encuéntrame el domingo después del servicio dominical, en el lugar que ya conoces tan bien, para que pueda explicártelo todo. Creo que mereces conocer toda la verdad antes de que sigamos adelante.

Te adora, R.

P.D.: Te adjunto un mapa que dibujé cuidadosamente de nuestro refugio especial. Espero que te guste y te ayude a revivir esos momentos tan nuestros.

Estupefacta por su repentino hallazgo, Katja dejó de leer, asimilando aquella información que parecía afectarla mucho más de lo que vaticinó en un principio.

Así que el pergamino también era obra de Roderick...

—Tonta de mí por no darme cuenta antes —murmuró para sí. Desdobló la tercera misiva y devoró también sus letras sin demora.

Mi adorada Rosie,

Rezo para que estas líneas te encuentren en paz, o al menos te ofrezcan refugio y solaz en medio de las tormentas que hoy nos tienen sitiados.

Desde que nuestras almas se entrelazaron en un vínculo de amor puro, he sentido una dicha profunda que solo tú sabes despertar en mí.

Sin embargo, la sombra de un destino perverso se cierne sobre nosotros con dureza, aunque te juro, querida mía, que jamás claudicaré en esta batalla que libramos por nuestro futuro.

La noticia de que mis cartas te fueron arrebatadas por la mano implacable del patriarca Bauer me ha dejado sin aliento.

Que hayas logrado conservar solo dos de ellas es una injusticia que hiere más allá de lo que puedo expresar.

Tu padre y tu hermano August, en su afán de separarnos, han consumido en las llamas de una chimenea nuestras palabras, intentando borrar no solo textos, sino también la ilusión que nos sostiene.

Pero déjame decirte que ese fuego no ha hecho más que avivar mi espíritu y reafirmar mi compromiso contigo.

Te imploro, mi dulce Katja Rose, que no pierdas la paciencia ni la fe. Eres como un faro luminoso que guía cada uno de mis pasos. No descansaré hasta que la justicia se imponga y podamos, al fin, ser libres del odio y la ambición de Hans Bauer.

Aunque ahora las circunstancias parezcan insuperables, aferrémonos a la esperanza.

Confía en que nada, ni siquiera las maquinaciones de tu padre, podrá doblegarnos.

Cobija en tu pecho ese anhelo que nos une y aguarda por mí, porque estoy dispuesto a enfrentar cualquier adversidad para que conquistemos la felicidad que merecemos.

Con todo mi amor y devoción eternos,

Roderick

Con una furia que apenas lograba dominar, Katja resolló, levantándose de la cama como impulsada por un tornado.

Sus pasos nerviosos iban y venían, buscando en el movimiento una calma esquiva que lograra sosegar la rabia que la devoraba.

Cada frase escrita en aquellas cartas le atravesaba el pecho como un puñal invisible, desgarrando sus entrañas.

La imagen de su tía, destrozada por el dolor de la separación, se grabó en su mente con una nitidez despiadada, y su cólera crecía sin freno, alimentada por la amarga convicción de que Roderick, después de todo lo ocurrido, no había cumplido su propósito.

Cuando finalmente sus latidos empezaron a desacelerarse y la tempestad interna amainó, Katja se precipitó de nuevo hacia el lecho, decidida a continuar leyendo.

Necesitaba respuestas, aunque dolieran; exigía conocer el desenlace de la historia que lo había cambiado todo.

Para su asombro, descubrió que las veinte misivas restantes estaban escritas del puño y letra de Katja Rose, todas dirigidas a Roderick.

Un extraño sentimiento la invadió: ¿por qué había conservado esas cartas en lugar de enviarlas a su destinatario?