El Legado de Lúgardark (Arlasófica 2) Chapter 1 La EDMO #3
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Chapter 1 La EDMO #3

—¡¿A qué viene esto?! ¡¿Por qué me has dado esos cargos?! ¡¡Ayer mismo te dije que no me gustaba la política!!

—Baja la voz —le exigió Crispina sin alterar el tono ni el semblante—. Lo he hecho para quitarme un problema de encima.

—Este no era el trato —siguió protestando, ahora con un tono más calmado—. Cuando acepté ser el capitán de tu Escolta, no dijiste nada sobre ser consejero o mucho menos vicepresidente. ¡Estás loca!

—Tú no vas a tener que hacer ni decidir nada, simplemente asentirás y aceptarás todo lo que diga y haga en las reuniones.

—¿Ahora tengo que ser tu títere?

—Eres el capitán de mi Escolta —afirmó la presidenta—, ibas a tener que estar pegado a mí constantemente, incluidas las reuniones del Consejo. ¿Qué cambia que ahora seas además consejero y vicepresidente?

—Este no era el trato —se reafirmó, aunque cada vez con menos arrebato.

—No sabía que te resultara tan soporífero el tener que estar a mi lado —opinó ella, con un exagerado deje de decepción.

El capitán la observó durante un par de segundos antes de marcharse en silencio. En su mirada había más reproche del que su boca se atrevió a pronunciar.

Escasos minutos después de terminar la reunión del Consejo, la presidenta habló con su asistente personal para que convocara a los medios.

Iba a dar una nota de prensa en la que anunciaría todo lo ocurrido en la reunión, especialmente la reinstauración de la EDMO y la reapertura de Lúgardark, con la intención de ponerlo en marcha cuanto antes.

A las cinco en punto de la tarde, después de revisar junto a su asistente todo lo que iba a decir, subió a la plataforma de madera situada en el centro del Despacho Presidencial, flanqueada por ocho columnas.

Se sentó a la mesa y se colocó delante de una cámara para dar comienzo al directo.

Además, tres técnicos radiofónicos estaban presentes para enviar la señal a los aparatos.

Más que una rueda de prensa, pretendía ofrecer un mensaje a la ciudadanía.

Detrás de la cámara también estaba el capitán de su Escolta, aunque este rehusaba mirar a la presidenta.

—Buenas tardes, ciudadanas y ciudadanos de Las Cinco Comarcas —dijo, pronunciando a la perfección—.

Comparezco ante ustedes para dar a conocer todos los temas tratados en la crucial reunión del Consejo celebrada esta mañana.

En ella hemos tomado decisiones trascendentales para el futuro de nuestra sociedad.

Hizo una pausa premeditada para beber un poco de agua.

—En primer lugar, quiero hablarles sobre una decisión que refuerza nuestra estructura gubernamental.

A partir de hoy, el capitán de la Escolta Presidencial asumirá nuevas y fundamentales responsabilidades.

Ya saben que no puedo revelar su identidad, pero sí asegurarles que su trayectoria profesional es intachable, razón por la cual ha sido nombrado consejero de Defensa y Justicia.

Además, ejercerá también el cargo de vicepresidente del Gobierno.

La presidenta hizo otra pausa para dirigir una mirada de complicidad hacia el aludido, quien, aunque seguía molesto, esta vez no esquivó el contacto visual.

—Esta decisión no se ha tomado a la ligera. Conozco a este hombre desde la infancia, y puedo asegurarles que confío plenamente en él. Estoy convencida de que su liderazgo ayudará a fortalecer las decisiones que tomemos a partir de este momento.

»Como bien saben —continuó—, acabamos de sufrir uno de los episodios más violentos de nuestra reciente historia: el cobarde atentado contra la vida de mi predecesor y querido sobrino Andris.

Este ataque no fue solo contra un líder político, sino contra los principios y valores que sustentan nuestra convivencia.

Los responsables de esta atrocidad han demostrado un desprecio por la vida humana y el orden social.

De nuevo hizo una pausa que aprovechó para inclinarse ligeramente sobre la mesa, y de esa forma acercarse un poco más al objetivo de la cámara.

—A la luz de los recientes y terribles acontecimientos, me he visto obligada a reflexionar y tomar medidas drásticas. Por ello, les anuncio la reinstauración de la Educación y Disciplina Militar Obligatoria, también conocida como la EDMO.

Volvió a detener su discurso para dejar que sus palabras calasen y fueran asimiladas por todos.

—Esta decisión busca forjar una generación comprometida con el respeto, la disciplina y el deber cívico.

Para llevar a cabo esta medida, reabriremos el Centro de Formación Militar de Lúgardark.

Este emblemático edificio será rehabilitado para formar a quinientos jóvenes de dieciocho años, seleccionados por sorteo para ser educados no solo como soldados, sino también en su desarrollo personal y profesional.

Serán elegidos de forma equitativa y divididos por comarcas, con igualdad en el número de hombres y mujeres.

Además, algunos podrán presentarse voluntarios para ser admitidos como reclutas.

Al terminar las explicaciones, volvió a beber, cambiando después la expresión de su semblante.

—Por último, quiero enviar un mensaje directo a la prófuga Xalara Verdreven —Crispina se irguió en su asiento—.

Tu tiempo se está agotando. Entrégate a las autoridades, asume tus crímenes y acepta la justicia.

Cada día que permaneces en la clandestinidad refuerza nuestra determinación de encontrarte. Buenas tardes.