El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 17 — EL NUEVO TURNO EN CRUCES Y EL HALLAZGO EN EL DIQUE SECO
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CAPÍTULO 17 — EL NUEVO TURNO EN CRUCES Y EL HALLAZGO EN EL DIQUE SECO

A las siete y cuarenta y cinco minutos de la mañana del uno de septiembre, las puertas automáticas del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Cruces se abrieron con el habitual murmullo de monitores, llamadas de interconsulta y pasos apresurados del personal de guardia.

La doctora Miren Mendiluze , con su uniforme quirúrgico azul marino limpio, su bata blanca bordada con su nombre y el fonendoscopio Littmann Master Cardiology al cuello, firmó la hoja de relevo con el director médico doctor Jon Uriarte .

—Bienvenida a casa, Miren —la saludó Uriarte con una sonrisa franca y una taza de café en la mano—. El hospital ha recuperado el pulso habitual tras el operativo naval, pero las emergencias no se toman descanso. Tenemos un Código Trauma procedente de los Astilleros de Murueta en la ría de Gernika.

Por la rampa de ambulancias entró la unidad de Soporte Vital Avanzado (SVA) de Osakidetza con las sirenas apagadas pero los rotativos azules encendidos.

El médico de emergencias de la ambulancia entregó la transferencia clínica verbal en el Box 1 de politrauma.

—Varón de cuarenta y dos años, soldador naval, aplastamiento por caída de estructura de acero de tres toneladas sobre miembro inferior izquierdo y pelvis.

Vía aérea permeable con cánula orofaríngea, frecuencia cardíaca de ciento dieciocho latidos por minuto, presión arterial de noventa sobre cincuenta milímetros de mercurio y saturación de oxígeno en noventa y tres por ciento con mascarilla reservorio a quince litros por minuto.

Administrados dos gramos de ácido tranexámico y dos concentrados de hematíes en el trayecto.

Miren se colocó los guantes estériles y el delantal plomado, tomando el liderazgo del equipo multidisciplinar de trauma.

—Iniciamos protocolo de resucitación de control de daños. Maite, prepara un tercer concentrado de hematíes isotipo-específico y plasma fresco congelado en ratio uno a uno. Doctor Arriaga, ecografía POCUS abdominal y pélvica inmediata.

Miren deslizó la sonda convex sobre el cuadrante superior derecho (espacio hepatorrenal de Morison ) y el espacio de Douglas .

—Espacio de Morison libre de líquido libre intraabdominal. Ventana esplenorrenal negativa. En ventana pélvica observamos hematoma retroperitoneal contenido secundario a fractura en libro abierto de la pelvis con diástasis de sínfisis púbica de cuatro centímetros.

Miren aplicó de inmediato la faja pélvica circunferencial SAM Pelvic Sling II a la altura de los trocánteres mayores, ajustando la tensión hasta escuchar el clic de seguridad.

La diástasis pélvica se redujo mecánicamente, y la presión arterial del paciente subió a ciento diez sobre sesenta y cinco milímetros de mercurio en menos de dos minutos.

A las ocho y media de la mañana, el paciente fue trasladado de urgencia al Quirófano 2 de Traumatología y Cirugía Vascular.

Miren Mendiluze, junto al traumatólogo de guardia doctor Gorka Zubieta , procedió al lavado quirúrgico de manos con clorhexidina jabonosa al cuatro por ciento durante tres minutos reglados.

Tras el secado estéril y la colocación de bata y guantes de látex reforzado, el equipo cubrió el campo con paños estériles hidrófugos.

La pierna izquierda del paciente presentaba una fractura abierta de tibia y peroné Grado IIIB de Gustilo y Anderson , con severa conminución diafisaria, pérdida de cobertura cutánea y un síndrome compartimental agudo inminente con tensión leñosa a la palpación de las cuatro celdas musculares.

—Presión intracompartimental medida con aguja de Stryker en cuarenta y ocho milímetros de mercurio, superando ampliamente el umbral crítico de treinta milímetros —anunció Miren—. Realizamos fasciotomía descompresiva de urgencia de doble incisión anterolateral y posteromedial.

Con bisturí del número 20, Miren realizó una incisión longitudinal de veinticinco centímetros en la cara anterolateral de la pierna, seccionando la fascia profunda del compartimento anterior y lateral respetando el nervio peroneo superficial.

La musculatura tibial anterior, isquémica y edematosa, protruyó a través de la brecha fascial, recuperando al instante el color rosado y la contractilidad refleja al estímulo mecánico.

Simultáneamente, el doctor Zubieta colocó los clavos de Schanz de cinco milímetros en fémur distal y tibia proximal, montando el marco de fijación externa tubular Hoffmann II para estabilizar la fractura.

Miren inspeccionó la arteria tibial posterior mediante microdisección bajo magnificación óptica con lupas quirúrgicas Zeiss 3.5x .

—La adventicia está íntegra y el pulso distal se palpa con excelente amplitud y flujo Doppler continuo trifásico —confirmó Miren aproximando los bordes cutáneos con técnica de cordón de zapato ( shoelace technique ) con gomas de drenaje vascular de silicona para permitir el cierre secundario diferido sin tensión.

El paciente quedó estabilizado y trasladado a la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) con pronóstico favorable para la viabilidad de la extremidad.

A las once y media de la mañana, mientras Miren completaba el informe quirúrgico digital en la estación clínica de Cruces, el buscapersonas de emergencias prioritarias emitió el código de alerta de máxima prioridad policial y médica.

`SOS DEIAK 112 // CÓDIGO ESPECIAL NBQ-JUDICIAL // ASTILLEROS DE LA NAVAL DE SESTAO (DIQUE SECO N.º 2) // HALLAZGO DE COMPARTIMENTO OCULTO CON RIESGO QUÍMICO EN CASCO DE BUQUE PESQUERO GURE AITONA // MOVILIZADA POLICÍA CIENTÍFICA, UNIDAD DE BUCEO Y CIRUJANA FORENSE DR. MENDILUZE.`

Miren cogió su teléfono móvil y marcó el número directo de la sala de coordinación de la Ertzaintza en Erandio.

La voz del sargento Unai Etxebarria sonó al otro lado de la línea con tono enérgico y concentrado.

— Miren... los operarios de desguace y mantenimiento del dique seco de Sestao estaban realizando un corte con soplete en la quilla de doble fondo del pesquero Gure Aitona, un arrastrero de altura que estuvo fondeado junto al Oceanic Leviathan durante los últimos meses.

Al perforar el forro exterior de acero, han descubierto una cámara acorazada de doble mamparo con conexiones hidráulicas secretas y emanaciones de vapores con olor a almendras amargas. Hemos acordonado todo el dique.

Miren tomó su maletín de toxicología y protección NBQ.

—Salgo hacia Sestao de inmediato, Unai. Llevaré los detectores multigas y los reactivos de neutralización.

A las doce menos cuarto, el vehículo todoterreno de emergencias de Cruces llegó a la puerta monumental de los antiguos Astilleros de La Naval de Sestao , a orillas de la ría del Nervión.

El inmenso dique seco número dos, una fosa de cantería y hormigón de ciento cincuenta metros de longitud y doce metros de profundidad, se encontraba drenado y rodeado por diez vehículos policiales, dos camiones de bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia y el furgón de descontaminación química de la Ertzaintza.

En el fondo del dique, sobre los picaderos de madera de roble que sostenían la enorme quilla de acero del pesquero Gure Aitona , aguardaban Unai Etxebarria, el cabo Iker Aldai y los técnicos artificieros con trajes de protección química DuPont Tychem 6000 .

Miren descendió por la escala metálica del dique portando el analizador fotoacústico de gases Dräger X-am 8000 .

Unai se acercó a recibirla, ayudándola a ajustar el arnés de seguridad y la máscara de respiración autónoma con filtro combinado ABEK2-P3.

—Los operarios se retiraron a tiempo al notar el olor químico. No hay víctimas humanas, pero la cavidad interior está sellada con pernos de titanio y aislada con masilla epoxídica de grado militar —explicó Unai señalando el mamparo de estribor.

A las doce y cuarto, el especialista artificiero Joseba Agirre conectó la lanza térmica de corte Broco Industrial Cutting System .

La ignición del tubo de magnesio alimentado con oxígeno a diez bar generó una llama concentrada a cinco mil quinientos grados centígrados.

La lanza atravesó la chapa de acero naval de tres centímetros de grosor como si fuera cera, seccionando los pernos de bloqueo sin producir chispas dispersas gracias a la cortina de agua atomizada con espuma desgasificante.

La compuerta blindada de noventa centímetros de diámetro cedió con un golpe sordo.

Unai introdujo la sonda de fibra óptica con cámara termográfica de alta resolución.

La pantalla reveló una estancia oculta de seis metros de largo por dos de ancho instalada entre los tanques de combustible del barco.

En el interior se encontraban cuatro bancos de extracción química automatizada con recipientes criogénicos de nitrógeno líquido a menos ciento noventa y seis grados centígrados, tres centrífugas refrigeradas de alta velocidad Beckman Coulter y doce jaulas de titanio con recipientes herméticos conteniendo caracoles marinos gigantes de la especie Conus geographus y anémonas del Cantábrico ( Anemonia sulcata ).

—Es un laboratorio secundario clandestino de bioextracción y purificación de toxinas naturales —dictaminó Miren alumbrando los frascos con luz ultravioleta—.

Extraían conotoxinas peptídicas y tetrodotoxina para combinarlas sintéticamente con el Neurocaine-7 , multiplicando su potencia bloqueadora neuromuscular y reduciendo el tiempo de latencia a menos de noventa segundos.

En el rincón de popa de la cámara, el cabo Aldai localizó una caja fuerte ignífuga anclada a la cuaderna maestra.

Con una cizalla hidráulica de rescate Holmatro , forzó la cerradura y extrajo tres discos duros cifrados y un libro de registro de aduanas con sellos marítimos de la lonja pesquera de Bermeo .

A las dos de la tarde, las muestras biológicas y los extractos criogénicos fueron trasladados bajo custodia militar al Instituto Vasco de Medicina Legal (IVML) en Bilbao.

En el laboratorio de toxicología avanzada, la doctora Miren Mendiluze y el doctor Xabier Ugarte procesaron las fracciones peptídicas mediante cromatografía líquida de ultra alta resolución acoplada a espectrometría de masas en tándem ( UHPLC-MS/MS Q-TOF ).