CAPÍTULO 15 — EL ABORDAJE EN LA FOSA DE CAPBRETON #3
—Los brazos disponen de garras con sensores de presión táctil y receptáculos de muestreo estanco —verificó Eizmendi alumbrando con una linterna estanca los depósitos de lastre variable de syntactic foam—.
En la cesta de popa del submarino número uno hay restos de sedimentos fangosos y dos eslingas de sujeción idénticas a las halladas en los cadáveres de Pobeña y Capbreton.
Estos aparatos fueron las herramientas mecánicas utilizadas para sumergir y fijar los cuerpos en el lecho abisal.
Miren tomó hisopos estériles de las superficies de las pinzas hidráulicas para su procesamiento por PCR y cromatografía.
—Cada milímetro cúbico de titanio guarda el ADN de las víctimas. La cadena de custodia forense está perfectamente blindada.
El suboficial artificiero Joseba Agirre y el agente Julen Garai recorrieron los túneles de cables y la sala de compresores portando un detector fotoacústico de ionización de fotoemisión MiniRAE 3000 con lámpara ultravioleta de diez coma seis electronvoltios.
—Concentración de compuestos orgánicos volátiles (COVs) en cero coma cero partes por millón en toda la cubierta de máquinas —anunció Agirre observando la pantalla digital del sensor calibrado con gas isobutileno—.
No existen fugas gaseosas residuales ni presencia de vapores fluorados en las zonas de tránsito de la tripulación.
El aire ambiental se mantenía puro gracias a la ventilación forzada con filtros de carbón activo de alta densidad que protegían los respiraderos del carguero.
En el pañol de marinería de proa, el equipo de asalto liberó a los cuatro tripulantes civiles del buque: el cocinero de nacionalidad filipina y tres marineros de máquinas indonesios que habían sido encerrados bajo llave y amenazados de muerte por los mercenarios de Van Zyl desde el inicio de la operación clandestina.
Miren Mendiluze y Maite les suministraron mantas térmicas aluminizadas, agua isotónica y galletas energéticas.
La doctora realizó una exploración física rápida.
—Frecuencias cardíacas en rango normal entre setenta y dos y ochenta y cuatro latidos por minuto, ausencia de signos de deshidratación severa y saturaciones periféricas de oxígeno en noventa y nueve por ciento. Presentan un cuadro de estrés agudo reactivo pero sin lesiones orgánicas.
Los marineros lloraban de alivio, agradeciendo en tagalo y en inglés a los policías y a la médica que les hubieran devuelto la libertad.
— Salamat po... Thank you, Doctor...
Miren les sonrió con calidez maternal.
—Estáis a salvo. Ahora estáis bajo la protección del Gobierno Vasco y de la ley internacional.
En el sollado de popa, Unai Etxebarria y el cabo Iker Aldai completaron el registro y catalogación balística de las armas intervenidas a los mercenarios.
Ocho fusiles de combate semiautomáticos FN FAL 50.61 con culata plegable de calibre 7,62x51 mm OTAN.
Doce subfusiles compactos HK MP5K de nueve milímetros parabellum con silenciadores integrales B&T .
Cuatro lanzagranadas monotiro acoplables Milkor UBGL de cuarenta milímetros con granadas fumígenas e incapacitantes de fósforo y CS.
Diez minas magnéticas de fijación subacuática Limpet Mine con espoletas de tiempo hidrostáticas destinadas al sabotaje de infraestructuras portuarias.
Veinte cajas metálicas estancas con más de cinco mil cartuchos de munición perforante de núcleo de wolframio.
—Todo el armamento catalogado, desarmado, con los cierres extraídos y depositado en arcones sellados con precinto de la Policía Científica —certificó Aldai firmando el acta de incautación armamentística.
A las siete y cuarto de la mañana, el sargento Unai Etxebarria contactó por el canal 12 de VHF marítimo con la torre de control de tráfico portuario de Santurtzi VTS y con la corporación de prácticos del puerto de Bilbao.
— Control del Abra, aquí buque de Estado Itsas-Zaintza escoltando al carguero nodriza intervenido Oceanic Leviathan con destino a atraque en el muelle de cruceros de Getxo.
El capitán práctico de guardia respondió de inmediato.
— Recibido, sargento Etxebarria. El práctico de servicio embarcará en la lancha Prácticos Uno en la boya de recalada del Abra.
Disponemos de los remolcadores Ibaizabal Quince e Ibaizabal Once para asistir la maniobra de ciaboga y atraque por estribor con cabos a noray.
El canal de navegación del Abra exterior queda reservado en exclusiva para vuestro convoy.
— Copiado, Prácticos. Mantenemos rumbo doscientos diez grados a diez nudos.
A las siete y media de la mañana, mientras el Oceanic Leviathan cruzaba la línea de aguas jurisdiccionales protegidas por los acantilados de Punta Galea, Miren Mendiluze subió a la sala de derrota del Itsas-Zaintza con dos tazas de café caliente.
Le entregó una taza a Unai, quien permanecía de pie junto a la ventana de babor con la mirada perdida en las aguas mansas de la bahía.
El vapor aromático del café se elevaba en la penumbra del puente, contrastando con el frío metálico de la madrugada.
Unai tomó un sorbo largo, sintiendo cómo el calor recorría su cuerpo agotado, y luego miró a Miren con una expresión de serenidad y gratitud infinita.