El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 14 — EL TESTIMONIO EN LA UCI DE TRAUMA Y EL COMITÉ DE CRISIS
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CAPÍTULO 14 — EL TESTIMONIO EN LA UCI DE TRAUMA Y EL COMITÉ DE CRISIS

A las cuatro y cuarto de la madrugada, a diez millas náuticas al norte de la costa vizcaína, el buque patrullero de altura Itsas-Zaintza navegaba sobre la impresionante vertical de la fosa de Capbreton , un monumental cañón submarino que desciende de forma abrupta desde la plataforma continental hasta profundidades abisales que superan los mil ochocientos metros.

En aquel punto geográfico del golfo de Bizkaia, la colisión de las corrientes termohalinas frías procedentes del Atlántico norte con las surgencias de aguas profundas generaba una perturbación hidrodinámica extrema.

Olas gigantescas de siete metros de altura rompían contra la amura de estribor del patrullero, proyectando penachos de espuma blanca y agua helada que se estrellaban contra las ventanas de policarbonato reforzado del puente de navegación.

—Estamos sobre la cota batimétrica de mil cuatrocientos metros, sargento —informó el piloto Goikoetxea sujetando con firmeza la rueda del timón hidráulico—.

La temperatura del agua en superficie es de once grados centígrados, pero en el fondo de la fosa la temperatura desciende hasta los tres grados.

Si un buceador cae a esas aguas sin protección térmica activa, el tiempo de supervivencia antes del paro cardíaco por hipotermia profunda no supera los quince minutos.

Unai Etxebarria contemplaba el ecograma submarino con el rostro tenso y concentrado.

—En estas fosas es donde arrojaron a los veinticuatro buzos asesinados... El cañón de Capbreton fue su cementerio clandestino durante cuatro años. Hoy pondremos fin a tanta impunidad.

En la camareta médica de proa, la doctora Miren Mendiluze activó el terminal de comunicaciones satelitales de alta velocidad Inmarsat FleetBroadband 500 , estableciendo un enlace de telemedicina de máxima seguridad con la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma y Reanimación del Hospital Universitario de Cruces .

En la pantalla médica de alta definición apareció la imagen del doctor Jon Uriarte , director médico y jefe de guardia de la UCI de Cruces, ataviado con pijama quirúrgico verde y bata estéril.

— Miren, me alegro de verte a bordo y con el sistema operativo —saludó Uriarte con tono de alivio profesional—. Tenemos noticias asistenciales de máxima relevancia sobre los heridos del operativo.

Miren tomó su libreta de constantes clínicas.

—Jon, ¿cuál es el estado hemodinámico y neurológico del agente Mikel Zárate tras la laparotomía de control de daños que realizamos en el Quirófano 4?

Uriarte movió la cámara telemétrica hacia el Box 6 de la UCI.

— Zárate ha presentado una evolución extraordinaria.

La presión arterial media se mantiene estable en ochenta y cinco milímetros de mercurio sin necesidad de soporte vasopresor con noradrenalina.

La gasometría arterial muestra un lactato de uno coma un milimoles por litro y un exceso de bases de más cero coma cinco, confirmando la resolución completa del shock hemorrágico y la excelente perfusión tisular tras la anastomosis de la arteria mesentérica superior.

El director médico ajustó los parámetros del respirador de cabecera.

— Hace exactamente cuarenta minutos completamos la prueba de ventilación espontánea con tubo en T, constatando reflejos de tos y deglución totalmente preservados y una escala de coma de Glasgow de quince sobre quince.

Procedimos a la extubación orotraqueal con éxito.

Mikel está consciente, orientado en tiempo y espacio y ha solicitado expresamente declarar ante la autoridad judicial antes de que iniciéis el abordaje.

Desde su despacho de instrucción en Barakaldo, la magistrada Elena Orue y la inspectora Irati Mendiluze se incorporaron a la multiconferencia satelital cifrada.

En la pantalla de la UCI de Cruces, el agente Mikel Zárate , con una cánula nasal de oxígeno a dos litros por minuto y una vía venosa central yugular derecha protegida con apósito transparente, levantó con esfuerzo la mano vendada para prestar juramento telemático.

— Juro decir la verdad ante su señoría... —articuló Zárate con voz débil pero con una determinación absoluta en la mirada.

La jueza Elena Orue tomó el acta judicial.

—Agente Zárate, identifique formalmente a las personas que le asaltaron en la dársena de Santurtzi y los detalles de la carga que custodiaban.

Zárate respiró hondo, sintiendo el apósito abdominal de la laparotomía.

— El asalto fue dirigido en persona por el mercenario alemán Gerhard Richter y por el comandante naval del buque nodriza Hendrik Van Zyl.

Mientras me tenían inmovilizado en la furgoneta frigorífica, escuché cómo Van Zyl hablaba por radio satelital con la sede de Zug...

Confirmó que el cargamento principal de diez mil viales de Neurocaine-7 fluorado y los cuatro cilindros de gas neurotóxico están asegurados en la bodega número tres del Oceanic Leviathan, bajo la esclusa del Moon Pool.

El agente herido tosió levemente y continuó con la información más determinante.

— Van Zyl programó el sistema de navegación del buque nodriza con un código maestro de anulación automática de los transpondedores AIS para eludir a la patrullera francesa.

El código de acceso de emergencia a los paneles de control de la sala de bombas es siete-cuatro-nueve-alfa-omega.

Con ese código, Unai podrá bloquear el sistema hidráulico de las válvulas de purga antes de que activen la secuencia de vertido.

Unai anotó la clave en su terminal táctico.

—Recibido, Mikel. Tu testimonio ha salvado a toda la costa. Descansa y recupérate; nosotros nos encargamos del resto.

Zárate esbozó una leve sonrisa de camaradería.

— Traedlos de vuelta esposados, sargento... por los compañeros que dejamos en el camino.

A las cuatro y treinta y cinco de la madrugada, mientras el Itsas-Zaintza cortaba olas de ocho metros en mar abierta, el operador de Berrozi Julen Garai sufrió un traumatismo directo en el antebrazo derecho al ser proyectado contra el marco de acero del pañol de armas durante una violenta guiñada provocada por una ola cruzada.

Garai entró en la camareta médica sujetándose el brazo ensangrentado.

—Doctora Mendiluze... una caja de munición se soltó del trincaje y me ha abierto una brecha en el antebrazo.

Miren sentó al operador en la camilla fija, ajustó las correas de retención pélvica y examinó la herida con su linterna quirúrgica frontal.

La lesión presentaba una laceración profunda de siete centímetros en la cara anterior del antebrazo derecho con exposición de la fascia antebraquial y sección parcial de una rama de la vena cefálica con sangrado venoso activo pero sin afectación de los tendones flexores ni del nervio mediano.

—La motilidad y sensibilidad de los cinco dedos están completamente intactas —diagnosticó Miren con serenidad absoluta mientras se colocaba los guantes estériles de nitrilo—. Vamos a realizar hemostasia microquirúrgica y sutura por planos antes del abordaje.

Maite Bilbao preparó el campo quirúrgico estéril con paños adhesivos impermeables.

Miren infiltró cinco mililitros de anestésico local Mepivacaína al uno por ciento con aguja de calibre 27G alrededor de los bordes de la herida, logrando un bloqueo anestésico completo en noventa segundos.

Con una pinza vascular de Halsted-Mosquito de punta fina, Miren aisló el extremo seccionado de la vena cefálica, aplicando una ligadura hemostática precisa con hilo absorbible de poliglactina 910 Vicryl 4-0 .

El sangrado cesó de inmediato.

A continuación, lavó profusamente el lecho muscular con cien mililitros de suero salino fisiológico estéril con clorhexidina para prevenir la colonización bacteriana por restos de grasa metálica.

Con un portaagujas de titanio Mayo-Hegar y sutura monofilamento reabsorbible de poliglecaprona 25 Monocryl 4-0 , Miren aproximó el plano fascial y muscular profundo con puntos sueltos invertidos, concluyendo con una sutura intradérmica continua que selló los bordes cutáneos de forma hermética y estética.

Cubrió la herida con un apósito estéril hidrófugo de poliuretano transparente Opsite y vendaje compresivo elástico.

—Herida desbridada, hemostasia completa y sutura intradérmica finalizada, Julen. Puedes empuñar el subfusil con total seguridad funcional.

Garai flexionó los dedos con fuerza y asintió con una gratitud inmensa.

—Mano de seda en mitad de la galerna, doctora. Muchas gracias.

A las cuatro y cincuenta minutos, la sala de derrota del buque patrullero se conectó a la reunión del Comité de Crisis de Seguridad Nacional y Emergencias , presidido telemáticamente por el Consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, el Delegado del Gobierno en el País Vasco y el Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional en Madrid.

El Consejero de Seguridad tomó la palabra en la pantalla táctica.

— Sargento Etxebarria, doctora Mendiluze...

La situación ha sido evaluada al más alto nivel del Estado.

Nos encontramos ante una amenaza de terrorismo químico y biológico inminente sobre el litoral cantábrico.

La Fiscalía General del Estado y la Abogacía del Estado han emitido un dictamen vinculante: el buque patrullero Itsas-Zaintza y la Unidad Especial de Intervención de Berrozi están plenamente facultados para ejercer el derecho de visita, inspección forzosa y uso de la fuerza proporcional según el artículo 108 de la Convención de Montego Bay.

El Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional añadió las directrices operativas.

— Si el capitán del carguero nodriza o sus mercenarios intentan manipular las válvulas de vertido de Neurocaine-7 o repelen el abordaje con fuego hostil, se autoriza la neutralización armada inmediata de los atacantes para proteger la integridad de las aguas territoriales y la vida de la población civil.

Todo el dispositivo judicial de la Audiencia Nacional aguarda en guardia permanente para recibir a los detenidos y los contenedores intervenidos.

Unai se cuadró ante la pantalla con el casco táctico bajo el brazo.