El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 13 — LAS CURAS DE CAMPO Y EL DESCUBRIMIENTO DEL COMPLOT SUIZO
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CAPÍTULO 13 — LAS CURAS DE CAMPO Y EL DESCUBRIMIENTO DEL COMPLOT SUIZO

A las dos de la madrugada, el puerto pesquero de Bermeo yacía sumergido bajo una espesa cortina de niebla marina que se deslizaba desde los acantilados del monte Gaztelugane hasta acariciar las aguas negras de la dársena vieja.

El convoy policial, integrado por tres todoterrenos Toyota Land Cruiser y un furgón táctico blindado de la Unidad Especial de Intervención de Berrozi, descendió por la empinada cuesta del muelle Artza, apagando las sirenas acústicas y manteniendo únicamente las luces de cruce para no alertar a los posibles informadores que la red criminal pudiera mantener en la costa.

El olor a brea caliente, a salitre concentrado, a redes de nailon secándose al viento del norte y a madera vieja de roble impregnaba la atmósfera gélida del puerto.

En el extremo del muelle de atraque de alta velocidad, amarrado por la proa y la popa con gruesas estachas de polipropileno de ocho cordones, esperaba el buque insignia de la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza: el patrullero de altura Itsas-Zaintza .

La embarcación, una imponente mole de treinta y dos metros de eslora construida en aluminio naval de alta resistencia con casco en uve profunda reforzado para navegación en mar bravía, mantenía encendidos sus dos motores diésel marinos MTU 16V 2000 M96L de dos mil seiscientos caballos de vapor cada uno, cuyo ronroneo grave y sordo hacía vibrar suavemente los norays de piedra de la dársena.

Junto a la escala de acceso al buque, bajo la luz mortecina de una farola portuaria azotada por el viento, aguardaba el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores San Pedro, don Imanol Badiola, acompañado por el párroco del puerto, don Xabier Azkarate, un anciano de setenta y cuatro años que durante cuatro décadas había bendecido las salidas de las costeras de bonito y anchoa.

El sargento Unai Etxebarria descendió del todoterreno y estrechó con firmeza la mano áspera y encallecida del patrón mayor.

—Arratsalde on, Imanol. El patrullero tiene las bodegas de combustible al cien por cien y los tanques de agua dulce llenos.

El patrón mayor asintió con una gravedad solemne en la mirada.

—Treinta mil litros de gasóleo marino en los tanques principales y la sala de máquinas revisada por el jefe de máquinas Gorka Bilbao, sargento.

La mar afuera en la fosa de Matxitxako está rompiendo con fuerza; Euskalmet ha elevado el aviso a alerta naranja por galerna con olas que van a superar los siete metros a partir de las cuatro de la madrugada.

Si vais a salir a cazar a ese buque nodriza en mitad de la noche, vais a necesitar toda la fuerza de este barco y la ayuda del cielo.

Don Xabier Azkarate dio un paso al frente, levantó su crucifijo de madera de olivo pulida y trazó la señal de la cruz en el aire sobre las frentes de Unai y de Miren.

— «Jaungoikoak gorde zaitzatela itsaso zabaleko ekaitzetan eta iluntasunaren arriskuetan...» Que el Señor del mar os proteja en las tormentas del abismo y en los peligros de la oscuridad, y os devuelva sanos y salvos a este puerto con la justicia cumplida en vuestras manos.

Miren inclinó levemente la cabeza, sintiendo el peso sagrado de aquella despedida en una tierra donde cada familia guardaba en su memoria el duelo por marineros que nunca regresaron de las mareas negras del Cantábrico.

A las dos y veinte de la madrugada, en el interior del Itsas-Zaintza , la doctora Miren Mendiluze y la enfermera supervisora de quirófano de Cruces, Maite Bilbao, comenzaron a transformar la camareta de oficiales de proa en una estación médica de reanimación y cirugía de control de daños de combate.

El espacio, de veinte metros cuadrados con mamparos de acero insonorizados y revestimiento fenólico lavable, disponía en el centro de una sólida mesa de roble macizo atornillada a las cuadernas maestras del casco.

Miren desplegó sobre la mesa una colchoneta quirúrgica de vacío Spencer Nexus , fijando los anclajes con correas de sujeción rápida de cuatro puntos para impedir cualquier desplazamiento del paciente provocado por los balanceos de cabeceo y balanceo del barco bajo oleaje severo.

En el mamparo de estribor, Maite Bilbao instaló en sus soportes antivibratorios de titanio los equipos electromédicos de soporte vital avanzado.

El respirador de transporte de turbina neumática Hamilton-T1 , calibrado con sensor de flujo proximal para ventilación mecánica protectora con volumen corriente de seis mililitros por kilogramo de peso ideal y presión positiva al final de la espiración ( PEEP ) regulable hasta veinte centímetros de agua.

Junto al respirador, ancló el monitor desfibrilador bifásico Corpuls3 con módulo de telemetría inalámbrica desacoplable, cables de monitorización de electrocardiograma de doce derivaciones, capnografía volumétrica por infrarrojos Microstream , pulsioximetría Masimo SET y canal de presión arterial invasiva continua mediante transductor de cuarzo Edwards TruWave .

Miren abrió el primer arcón isotérmico Credo Cube y verificó el termógrafo digital interno.

—Temperatura interior en cuatro coma dos grados centígrados, totalmente estable —confirmó Miren anotando la lectura en el parte de trazabilidad clínica—.

Diez concentrados de hematíes grupo cero negativo, seis plasmas frescos congelados y cuatro pools de plaquetas listos para protocolo de transfusión masiva en ratio uno a uno a uno.

En las repisas superiores con reborde antideslizante, Miren organizó las cajas estériles de instrumental de titanio para laparotomía y toracotomía de urgencia.

Separadores autoestáticos de Balfour y Finochietto , pinzas vasculares de DeBakey , Cooley y Satinsky , clamps vasculares atraumáticos Glover , disectores de ángulo recto Mixter , portaagujas de carburo de tungsteno Mayo-Hegar y tijeras de Metzenbaum de dieciocho centímetros.

Colocó en el soporte térmico el infusor rápido de fluidos y sangre normotérmico Belmont Rapid Infuser RI-2 , capaz de administrar hemoderivados a una velocidad de hasta quinientos mililitros por minuto a treinta y siete grados centígrados para prevenir la letal tríada de la muerte en el trauma grave: hipotermia, acidosis metabólica y coagulopatía de consumo.

A las dos y cuarenta minutos, en la sala de derrota y mando táctico situada detrás del puente de gobierno, el oficial técnico de telecomunicaciones de la Ertzaintza, el suboficial Aitor Zabaleta, conectó el disco duro blindado IronKey H350 incautado a Marcos Urrutia en la mina de Bodovalle a una estación de trabajo forense aislada Tableau TX1 .

La inspectora Irati Mendiluze y el sargento Unai Etxebarria observaban la pantalla mientras el algoritmo de descifrado AES-XTS de doscientos cincuenta y seis bits, alimentado con los certificados digitales recuperados del teléfono del doctor Elorriaga, desbloqueaba la partición cifrada del sistema.

Una cascada de directorios clasificados con el membrete corporativo de Helvetia DeepSea BioPharma AG se desplegó en el monitor.

—Tenemos la matriz internacional completa —informó Zabaleta con los ojos brillantes de excitación profesional—.

La sede jurídica de la corporación está registrada en el cantón suizo de Zug, en la Baarerstrasse 14, con cuentas nodriza en dos entidades privadas de banca de inversión en Zúrich y Ginebra: la Banque Privée Helvetique y el Lombard & Odier Trust .

Irati abrió la carpeta de transferencias y balances financieros.

—Aquí está el registro de pagos opacos de los últimos tres años...

Más de ciento ochenta millones de francos suizos movidos a través de sociedades instrumentales radicadas en las Islas Caimán, Panamá y la República de Mauricio.

Pagaban mordidas de trescientos mil euros mensuales a intermediarios de aduanas y capitanías marítimas en Amberes, Róterdam, Le Havre y Bilbao para garantizar que sus buques no fueran sometidos a inspecciones portuarias de conveniencia ( Port State Control ).

Unai señaló un documento en formato PDF de alta seguridad marcado con la etiqueta «Clinical Protocol Shark-Deep / Subject Registry» .

—Mirad esto... Es la lista de las víctimas humanas.

El informe detallaba las pruebas clínicas clandestinas realizadas en alta mar entre 2022 y 2026.

Cuarenta y dos buceadores profesionales e industriales de distintas nacionalidades —españoles, franceses, noruegos y británicos— habían sido contratados mediante ofertas de trabajo fraudulentas para trabajos de mantenimiento submarino en plataformas petrolíferas y parques eólicos offshore .

Una vez en las cámaras de saturación del buque Oceanic Leviathan , se les administraban dosis escaladas de derivados fluorados del Neurocaine-7 en los circuitos de mezcla de gas respirable Heliox para medir el umbral de bloqueo neuromuscular y resistencia a la narcosis en profundidades extremas de entre ciento cincuenta y trescientos metros.

Veinticuatro de los buzos habían fallecido por arritmias ventriculares malignas intratables y sus cuerpos habían sido lastrados con pesas de plomo de ochenta kilogramos y arrojados a las fosas abisales del golfo de Bizkaia a más de dos mil metros de profundidad para no dejar rastro biológico.

A las tres de la madrugada, desde el despacho de guardia del Juzgado de Instrucción Número 3 de Barakaldo, la magistrada Elena Orue estableció una conexión satelital segura mediante el protocolo de comunicaciones encriptadas I-24/7 de la Secretaría General de Interpol en Lyon , enlazando simultáneamente con la Fiscalía Federal de la Confederación Suiza en Berna y con la Policía Federal Helvética ( Fedpol ).

En la pantalla múltiple de la sala de derrota del Itsas-Zaintza , el fiscal federal suizo Dr. Markus Von Allmen revisaba en tiempo real los asientos contables y los números de cuenta IBAN volcados por la Ertzaintza.