El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 12 — EL ASALTO AL BÚNKER SUBTERRÁNEO DE BODOVALLE #2
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CAPÍTULO 12 — EL ASALTO AL BÚNKER SUBTERRÁNEO DE BODOVALLE #2

Miren ancló al primer ingeniero herido en el arnés de rescate tipo triángulo Petzl Pitagor .

—¡Iza arriba con el torno! —ordenó Miren.

Uno a uno, los seis ingenieros, los prisioneros esposados y los operadores del equipo fueron izados por el pozo vertical de cincuenta metros hasta la superficie exterior de la mina, mientras Miren y Unai cerraban la retaguardia asegurando que ningún ser humano quedara atrapado en la atmósfera tóxica del subsuelo.

A las nueve y media de la noche, el equipo emergió a la superficie exterior de la corta a cielo abierto de la Mina Bodovalle, donde el Servicio de Emergencias de Osakidetza y los Bomberos de Bizkaia habían desplegado un hospital de campaña avanzado con cuatro carpas neumáticas de triaje y descontaminación.

El aire de la noche era frío y limpio, barriendo la niebla con un viento del Cantábrico que olía a tierra mojada y a mar.

Tres de los ingenieros rescatados presentaban signos evidentes de intoxicación aguda por organofosforados por la inhalación previa de vapores en el búnker: miosis puntiforme en los ojos, sialorrea abundante con secreciones bronquiales profusas, broncoespasmo severo y fasciculaciones musculares en los brazos.

La doctora Miren Mendiluze asumió la dirección médica del puesto de reanimación avanzada.

—¡Tenemos un síndrome colinérgico agudo por inhibición irreversible de la enzima acetilcolinesterasa!

—instruyó Miren al equipo médico de la UVI móvil—.

Administrad de inmediato atropina a dosis de dos miligramos por vía intravenosa cada cinco minutos en bolo rápido hasta lograr la atropinización completa: frecuencia cardíaca por encima de ochenta latidos por minuto y desaparición de los estertores bronquiales.

Simultáneamente, Miren canalizó una segunda vía venosa en el ingeniero Koldo Mardones y administró dos gramos de pralidoxima (2-PAM) en infusión intravenosa continua durante treinta minutos para reactivar la enzima fosforilada y prevenir el colapso respiratorio por parálisis diafragmática.

—Nebulizad salbutamol con ipratropio al cien por cien de oxígeno y pasad dos mil quinientos mililitros de suero salino fisiológico para compensar la deshidratación por sudoración y vómitos.

A los veinte minutos de tratamiento toxicológico intensivo, las pupilas de los tres ingenieros comenzaron a dilatarse, las secreciones pulmonares desaparecieron y la saturación de oxígeno ascendió al noventa y nueve por ciento, confirmando la recuperación clínica completa de todos los afectados.

En la carpa del puesto de mando judicial, la magistrada Elena Orue y la inspectora Irati Mendiluze completaron la apertura y el precinto del maletín blindado de titanio incautado a Marcos Urrutia.

El perito judicial volcó el contenido de los discos duros maestros.

—Es la estructura integral de la corporación criminal —informó la inspectora con una satisfacción profesional inmensa—.

Contiene la contabilidad secreta de más de doscientos millones de euros en fondos opacos, la lista completa de empresas pantalla en Panamá, Suiza y Singapur, las identidades de dieciocho intermediarios corruptos en las autoridades portuarias europeas y los expedientes clínicos de todas las pruebas ilegales realizadas.

La jueza Elena Orue estampó su firma y sello en el auto de procesamiento judicial.

—En nombre del Juzgado de Instrucción Número 3 de Barakaldo, se decreta la clausura definitiva de la factoría clandestina de Bodovalle, el comiso de todos los activos financieros intervenidos y la prisión incondicional comunicada y sin fianza para Marcos Urrutia, Karin Van Der Bilt y los veintidós mercenarios capturados.

La jueza se volvió hacia el sargento Unai Etxebarria y hacia la doctora Miren Mendiluze, que se encontraban de pie junto a la ambulancia, con la ropa manchada de barro minero y los rostros marcados por el agotamiento pero iluminados por una dignidad sobrehumana.

—Lo que habéis logrado en estas últimas veinticuatro horas, desde el quirófano de Cruces hasta el fondo de esta mina... entrará en los anales de la historia policial y médica de este país. Habéis salvado decenas de vidas humanas y habéis devuelto la paz y el honor a nuestra tierra.

A las diez de la mañana del día siguiente, un convoy de técnicos especialistas de la Agencia Vasca del Agua ( URA ) y de la Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco se desplegó en la boca del Pozo Concha II.

Equipados con sondas multiparamétricas de inmersión y espectrofotómetros de campo, tomaron muestras en cuarenta y dos puntos del acuífero kárstico de Triano.

La directora de aguas subterráneas entregó el dictamen certificado a Miren y a la jueza Orue.

—Los reactores de neutralización química inyectaron con éxito dos toneladas de hidróxido cálcico y carbón activado en los colectores de la cota menos ciento cincuenta metros antes de que los vertidos alcanzaran la capa freática.

El índice de toxicidad por organofosforados en las captaciones de agua potable es de cero partes por billón .

El abastecimiento de los veinticinco mil habitantes de la comarca minera está blindado y garantizado al cien por cien.

Miren firmó la conformidad sanitaria.

—La salud pública ha quedado a salvo. La pesadilla química ha sido neutralizada desde su origen geológico.

A las dos de la tarde, bajo un despliegue de seguridad sin precedentes de la Brigada Móvil de la Ertzaintza con escolta de helicópteros y vehículos acorazados Humvee , los veintiocho imputados de la red —encabezados por Marcos Urrutia, el doctor Adolfo Elorriaga, Karin Van Der Bilt y los mercenarios balcánicos— fueron trasladados desde la Audiencia Provincial de Bizkaia hasta los centros penitenciarios de Basauri y Martutene.

En la rueda de prensa oficial en el Palacio de Justicia de Bilbao, la magistrada Elena Orue leyó el auto de procesamiento.

—Se imputan formalmente treinta y cuatro delitos graves, incluyendo pertenencia a organización terrorista internacional, homicidio en grado de tentativa, conspiración criminal para el narcotráfico y delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente.

No habrá beneficios penitenciarios ni libertades condicionales.

A las cuatro de la tarde, en el Hospital de Cruces, concluyó el ciclo de cuarenta y ocho horas de desaturación programada según las tablas Comex MT-92 en la Cámara Hiperbárica Multiplaza.

La compuerta circular de acero se abrió pesadamente hacia el exterior.

Los doce buceadores de saturación rescatados —con Íñigo Salgado al frente— salieron a pie hacia la sala de observación médica, donde sus esposas, hijos y familiares los aguardaban entre lágrimas de emoción incontenible y abrazos interminables.

Salgado caminó hacia la doctora Miren Mendiluze y el sargento Unai Etxebarria, cuadrándose en saludo militar antes de fundirse en un abrazo con ambos.

—Doctora, sargento... cuando estábamos atrapados a treinta y cinco metros en esa plataforma, escuchando cómo abrían las válvulas de gas...

ninguno de nosotros pensó que volvería a ver la luz del sol ni a abrazar a sus hijos.

Nos devolvieron la vida desde el fondo del mar. Nunca olvidaremos vuestros nombres.

Miren sonrió con los ojos humedecidos por una emoción pura.

—El mar os pertenece, Íñigo. Ahora descansad con vuestras familias.

Al día siguiente, los laboratorios de Balística Forense y Policía Científica de la Jefatura Central de Erandio completaron el informe pericial balístico del asalto a la Galería 7.

El inspector jefe de la Policía Científica mostró a Unai y a la inspectora Irati la reconstrucción tridimensional generada mediante escáner láser FARO Focus Premium 3D .

—Las trayectorias de los dieciocho impactos de proyectil recuperados en el búnker demuestran que la respuesta armada de la Unidad Especial de Berrozi fue estrictamente proporcional y necesaria —certificó el informe pericial—.

Los catorce fusiles incautados a los mercenarios tenían los números de serie borrados con ácido nítrico pero el cotejo balístico con el Sistema Integrado de Identificación Balística ( IBIS ) confirmó que procedían del arsenal militar desviado en los Balcanes.

La prueba pericial es incontestable para la Sala de lo Penal.

A las doce del mediodía, en la Sala de Vistas Número 1 de los Juzgados de Barakaldo, el exdirector de la Autoridad Portuaria Marcos Urrutia compareció esposado ante la magistrada Elena Orue.

Con la mirada demacrada y el traje manchado de óxido minero, Urrutia intentó esgrimir que había actuado bajo coacciones de mafias internacionales.

La jueza Orue lo interrumpió con un tono de severidad implacable.

—Constan en autos transferencias directas a su nombre por más de cuarenta y dos millones de euros en cuentas de Singapur y el testimonio jurado de seis ingenieros a los que usted mismo amenazó de muerte con collares de explosivos plásticos.

No hay coacción posible; hubo codicia despiadada y traición a la confianza pública.

La magistrada golpeó el mazo judicial.

—Se decreta el ingreso en prisión incondicional, comunicada y sin fianza de Marcos Urrutia en el Centro Penitenciario de Basauri. Llévenselo de mi vista.

Urrutia, antes de ser conducido a los calabozos, levantó la cabeza y miró fijamente a Unai y a Miren con una sonrisa siniestra y desafiante.

—Creéis que esto ha terminado aquí, en las galerías de esta vieja mina...

No habéis desmantelado nada. Bodovalle era solo el almacén de tierra...

El verdadero cargamento militar de Neurocaine-7 purificado ya está a bordo del buque nodriza de bandera liberiana fondeado en las aguas abisales frente al cabo Ogoño.

Si intentáis abordar ese barco, todo el fondo del Cantábrico arderá bajo vuestros pies.

A las dos de la tarde, en el laboratorio móvil del Instituto Vasco de Medicina Legal desplegado junto a la bocamina de Bodovalle, la doctora forense Leire Arregi y el toxicólogo jefe doctor Xabier Ugarte concluyeron el análisis de las muestras extraídas de los reactores continuos de acero inoxidable.