CAPÍTULO 10 — LA CIRUGÍA DE COMBATE Y EL MISTERIO DE LA PLATAFORMA GAVIOTA #2
Aproximó las costillas con dos puntos pericostales de Vicryl del número dos, cerró la capa muscular y suturó la piel con grapas metálicas estériles.
—Toracotomía de control de daños finalizada a las ocho y treinta y cinco minutos de la mañana —declaró Miren, retirando los paños quirúrgicos empapados—.
El sangrado torácico está totalmente cohibido, el pulmón izquierdo está reexpandido al cien por cien y el paciente mantiene una presión arterial de ciento cinco sobre sesenta y cinco con saturación en noventa y ocho por ciento.
Josu Barandika está fuera de peligro vital inmediato.
Unai Etxebarria, que había permanecido a su lado sujetando el tórax del paciente y vigilando el acceso a la camareta con el subfusil en bandolera, contempló a Miren con una admiración tan profunda y sobrecogedora que le costó articular palabra.
Se acercó a ella, tomó una compresa limpia y, con una delicadeza infinita, secó las gotas de sudor y salitre de la frente de la doctora.
—Lo que has hecho en esta mesa, con este barco cabeceando sobre olas de seis metros y bajo el fuego enemigo, Miren... no está en ningún manual médico del mundo. Le has salvado la vida a uno de mis mejores hombres.
Miren levantó la mirada hacia los ojos oscuros de Unai, sintiendo el calor protector de su presencia que le devolvía el aliento tras el esfuerzo titánico.
—En este equipo nadie se queda atrás, Unai. Ni en el mar, ni en el quirófano.
Con los heridos estabilizados y la cubierta perimetralmente asegurada por los operadores de Berrozi, Unai y Miren se dirigieron al camarote de radio contiguo, donde el químico jefe Gerhard Richter permanecía sentado en una silla de madera atornillada al mamparo, con la mirada fija en el suelo y el brazo vendado en cabestrillo.
La inspectora Irati Mendiluze y el cabo Lizaso custodiaban la estancia con una carpeta de documentos desclasificados incautados en la caja fuerte del camarote del capitán.
Unai entró en la estancia con paso firme, cerrando la puerta tras de sí.
Se situó frente al químico alemán, apoyando las dos manos sobre la mesa y mirándolo con una severidad implacable.
—Richter —comenzó Unai con voz grave y fría como el hielo del Cantábrico—. La lancha rápida que intentó atacaros desde la popa no venía a rescataros. Venía a hundir este barco con vosotros dentro para que no quedara ni un solo testigo vivo que pudiera testificar ante la Audiencia Nacional.
El químico levantó despacio la cabeza, con el rostro desencajado por el terror.
—Esos mercenarios... eran del escuadrón de limpieza de Helvetia Marine Logistics ... Saben que he fallado al no poder abrir todas las válvulas de fondo... Van a matarme...
—Solo la justicia y la custodia de la Ertzaintza pueden garantizar tu vida, Richter —intervino Miren, colocándose al lado de Unai—.
Hemos asegurado los reactores y la fórmula química del Neurocaine-7 , pero sabemos que esta factoría flotante solo producía el precursor base en fase líquida.
¿Dónde está la planta de purificación molecular y el centro donde se realizaban las pruebas de saturación hiperbárica con seres humanos?
Richter tragó saliva con dificultad, mirando a la cirujana y al sargento con los ojos arrasados por la desesperación.
—El complejo final no está en ningún buque mercante...
Está instalado en la Plataforma Marina Gaviota-Sur , la antigua estructura de extracción de gas natural situada a seis millas náuticas frente a los acantilados de Zierbena y Punta Lucero , abandonada oficialmente por el consorcio energético hace doce años.
Unai e Irati cruzaron una mirada de alarma absoluta.
—La plataforma Gaviota-Sur fue clausurada y declarada zona de exclusión marítima por Capitanía —exclamó la inspectora—. ¿Cómo han podido operar allí sin ser detectados por el servicio de radar de tráfico del puerto de Bilbao?
—La red sobornó a dos técnicos del centro de control marítimo de Santurtzi para alterar los ecos de barrido radar —confesó Richter sin dudar—.
En las cubiertas sumergidas de la plataforma, a treinta y cinco metros bajo la superficie del mar , habilitaron un hábitat hiperbárico estanco y un laboratorio de purificación criogénica.
Allí tienen instaladas cuatro cámaras de descompresión de saturación profunda.
Miren sintió que un escalofrío le recorría la espalda.
—¿Hay personas retenidas en esas cámaras en este momento, Richter? ¡Habla!
—Sí... —susurró el químico con la voz quebrada por el remordimiento—.
Hay doce buzos comerciales y militares que fueron secuestrados en diferentes puertos del norte de España y Francia en los últimos tres meses.
Los mantienen en saturación continua con mezclas de Trimix y Neurocaine-7 a cuatro atmósferas de presión para medir la resistencia del tejido miocárdico y neuronal a la hipoxia extrema.
La jefa de operaciones de la plataforma, una exmilitar sudafricana llamada Karin Van Der Bilt , tiene orden de inundar las cámaras de saturación con cianuro sódico gaseoso si la factoría flotante del Nordic Star caía en manos policiales.
Unai miró el cronómetro de su reloj táctico: marcaba las nueve y cuarto de la mañana .
—Les quedan menos de tres horas antes de que activen el protocolo de exterminio en la plataforma —sentenció Unai con una determinación férrea—. Vamos a asaltar la plataforma Gaviota-Sur antes de que asesinen a esos doce hombres.
A las nueve y media de la mañana, en el puente de navegación del Nordic Star , Unai Etxebarria convocó una reunión de operaciones de máxima urgencia a través de la red de transmisiones tácticas encriptadas con la Jefatura Central de Erandio, la patrullera Itsas-Zaintza y el buque de salvamento María de Maeztu .
En la pantalla táctica del ordenador militar se desplegó el plano arquitectónico tridimensional de la plataforma Gaviota-Sur .
La plataforma era una estructura fija de acero de cuatro patas principales de ochenta metros de altura total, con tres cubiertas superiores sobre la línea de flotación (cubierta de helipuerto, cubierta de producción y cubierta de habitabilidad) y una estructura submarina de celosía que descendía hasta los sesenta metros de profundidad en el lecho marino del Abra exterior.
El suboficial Joseba Agirre expuso los condicionantes náuticos.
—La plataforma se encuentra a cuarenta minutos de navegación de nuestra posición actual.
El temporal de fuerza ocho mantiene olas de cinco a seis metros que rompen directamente contra las patas de acero de la estructura, generando corrientes de resaca de más de cuatro nudos en la base sumergida.
Cualquier aproximación en lancha neumática corre el riesgo de ser aplastada contra las celosías de acero.
Unai tomó el lápiz táctico digital, trazando las líneas de inserción.
—El asalto se ejecutará mediante una maniobra de brecha dual y simultánea .
— Célula de Asalto Aéreo (Helicóptero Águila 01) : El helicóptero Airbus H135 de la Ertzaintza transportará a seis operadores de Berrozi bajo el mando del cabo Lizaso.
Realizarán una inserción rápida por Fast-Rope sobre la cubierta del helipuerto superior para neutralizar a los tiradores de superficie, tomar el centro de control de energía y asegurar los generadores diésel de la plataforma.
— Célula de Incursión Submarina y Brecha Hiperbárica : El sargento Etxebarria y tres buceadores de combate de la Unidad Especial de la Ertzaintza, acompañados por la doctora Miren Mendiluze, nos desplegaremos desde la patrullera Itsas-Zaintza .
Realizaremos una inmersión táctica con trajes secos Viking Pro , máscaras faciales de circuito cerrado y mezclas de Nitrox 32 hasta la cota de treinta y cinco metros de profundidad , penetrando por la esclusa de buceo de saturación de la pata número 3 para neutralizar a los custodios del hábitat submarino y evitar la apertura de las válvulas de gas tóxico.
Miren se colocó al lado de Unai, revisando los parámetros fisiológicos de la inmersión.
—A treinta y cinco metros de profundidad la presión ambiental es de cuatro coma cinco atmósferas absolutas (ATA) —explicó Miren con rigor médico—.
Si los doce rehenes están saturados con Trimix a esa presión, no podemos despresurizarlos de golpe ni subirlos a la superficie mediante un ascenso libre o sufrirán una embolia gaseosa arterial masiva y un síndrome de descompresión fulminante con rotura pulmonar.
Debemos asegurar el control de la consola de presurización del hábitat, mantener la atmósfera estable y conectar el módulo hiperbárico de rescate para transferirlos directamente a la cámara multiplaza del Hospital de Cruces.
Unai la miró a los ojos con una mezcla de orgullo profesional y devoción contenida.
—Por eso tú vienes con nosotros en la inmersión, Miren. Tú controlarás la consola médica y yo aseguraré cada metro de ese hábitat.
La magistrada Elena Orue, conectada por enlace satelital desde los juzgados de Barakaldo, dictó el mandamiento definitivo.
—Tienen autorización judicial plena para el uso de la fuerza proporcional y letal para preservar la vida de los rehenes y asegurar la plataforma Gaviota-Sur . Que la ley y la justicia triunfen en esas aguas.
A las diez menos cuarto de la mañana, la patrullera Itsas-Zaintza transfirió la custodia del buque factoría Nordic Star al remolcador María de Maeztu y a dos patrulleras de la Guardia Civil del Mar, metiendo revoluciones a máxima velocidad para navegar hacia las coordenadas de la plataforma Gaviota-Sur .
En la camareta de buceo de la patrullera, Unai y Miren se preparaban para la inmersión táctica más peligrosa de sus vidas.
Miren se vistió con una rata térmica interior de alta densidad de lana de merino y fibra polar Thinsulate 400 , sobre la que se colocó el traje seco trilaminado Viking Pro de caucho vulcanizado reforzado con rodilleras y coderas de kevlar.