El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 8 — EL INTERROGATORIO EN ERANDIO Y EL SABOTAJE NBQ #3
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CAPÍTULO 8 — EL INTERROGATORIO EN ERANDIO Y EL SABOTAJE NBQ #3

Unai disparó un único proyectil incapacitante de nueve milímetros que impactó de lleno en la muñeca derecha de Elorriaga, haciendo saltar el revólver por encima de la barandilla hacia el vacío de la noche.

En el mismo movimiento fluido, Unai recorrió los ocho metros que los separaban en dos zancadas, placó a Elorriaga contra el suelo de hormigón del helipuerto, le arrebató el maletín de aluminio de un tirón y le colocó los grilletes de acero en las muñecas a la espalda, inmovilizándolo bajo su rodilla con una técnica policial impecable.

—Doctor Adolfo Elorriaga —decretó Unai con una voz que resonó como una sentencia inapelable sobre los tejados del hospital—. Queda usted detenido por orden del Juzgado de Instrucción Número 3 de Barakaldo.

A las cuatro y media de la madrugada, la magistrada Elena Orue y los peritos informáticos de la Ertzaintza subieron a la azotea para proceder a la apertura judicial del maletín de aluminio intervenido al doctor Elorriaga.

En su interior reposaba una unidad de estado sólido externa blindada con cifrado cuántico IronKey , junto con las tarjetas de coordenadas bancarias de los depósitos en Zúrich y el libro de registro maestro encuadernado en piel del ensayo CEIm-084 .

El perito conectó el dispositivo al terminal forense.

—El disco contiene los expedientes clínicos completos de ciento veinte sujetos que fueron sometidos de forma encubierta a la administración de Neurocaine-7 en ensayos ilegales a bordo del buque factoría Nordic Star y en centros privados de Francia, Alemania y España —anunció el especialista con una gravedad que sobrecogió a todos los presentes—.

También figuran los contratos de patente con corporaciones militares extranjeras y el código de acceso a los servidores centrales de navegación del buque nodriza en Bermeo.

La jueza Elena Orue firmó la diligencia de incautación y el auto de prisión provisional incondicional para Elorriaga.

—Este maletín contiene la prueba reina que desmantela toda la cúpula directiva de la trama.

Pero el mayor peligro sigue activo en el mar: el buque factoría Nordic Star tiene capacidad para sintetizar diez mil dosis al día y verter toneladas de residuos tóxicos en las aguas del Cantábrico si deciden sabotear la factoría antes de ser capturados.

Miren miró al sargento Etxebarria.

—Tenemos que ir a Bermeo, Unai. La batalla final se librará en esas aguas.

A las cinco de la madrugada, en la carpa de descontaminación del parque de bomberos instalada en la dársena de Cruces, Miren y Unai se sometieron al protocolo de ducha química de neutralización con solución de hipoclorito sódico diluido al cero coma cinco por ciento.

El agua caliente desinfectante lavó los restos de gases ácidos adheridos a los trajes de Nivel B, escurriendo por el sumidero de recogida de residuos peligrosos.

Dos bomberos les ayudaron a retirar las máscaras panorámicas y a despojarse de los monos Tychem , dejándolos en ropa de faena limpia.

Miren respiró el aire fresco de la madrugada con una sensación de renacimiento físico y emocional: el cansancio de más de treinta y dos horas de lucha continua pesaba sobre sus músculos, pero la victoria en el hospital le devolvía una energía inagotable.

Se apoyó contra el lateral de la ambulancia, secándose el cabello húmedo con una toalla de algodón.

Unai se acercó a ella con dos vasos humeantes de café caliente y se sentó a su lado sobre el estribo del vehículo.

Le ofreció un vaso con esa delicadeza silenciosa y protectora que caracterizaba cada uno de sus gestos hacia ella.

—Gracias, Unai —susurró Miren, tomando el vaso entre sus manos y sintiendo el calor revitalizante en las palmas—. Cuando Elorriaga levantó ese revólver en el helipuerto... no sentí miedo. Sabía que tú estabas ahí y que no ibas a permitir que nada malo me ocurriera.

Unai bebió un sorbo de café, manteniendo la mirada fija en los ojos verdes y luminosos de la doctora.

—Daría mi propia vida antes de que un solo pelo de tu cabeza fuera dañado, Miren. En el quirófano salvaste a mi gente con el bisturí; en ese laboratorio entraste entre las llamas y los gases para salvar a esos muchachos... Eres el corazón y el alma de esta tierra.

Miren sonrió con una ternura infinita, deslizando sus dedos sobre la mano enguantada de Unai que descansaba sobre su rodilla.

—Y tú eres la roca sobre la que se sostiene este mar, sargento. Ahora vamos a terminar lo que empezamos en Bermeo.

A las cinco y media de la mañana, la plana mayor de la Ertzaintza, Salvamento Marítimo y la Unidad Especial de Intervención de Berrozi se reunió en la Sala de Crisis de la Jefatura para trazar el plan de asalto aeronaval definitivo contra el buque factoría Nordic Star .

En la pantalla mural interactiva se proyectaba la carta náutica de la costa de Bizkaia.

El objetivo se encontraba posicionado a once coma cinco millas náuticas al norte del cabo de Matxitxako , al borde exterior de la plataforma continental y en el margen de la fosa submarina de Capbreton, a una profundidad de mil doscientos metros.

El capitán de Salvamento Marítimo expuso las condiciones oceanográficas.

—El Nordic Star es un buque factoría de ochenta y cinco metros de eslora, con doble casco reforzado para hielos y helipuerto propio en popa.

Transporta una guardia armada de veinte mercenarios con fusiles automáticos y lanzagranadas.

Las previsiones meteorológicas para las próximas doce horas anuncian la entrada de un nuevo frente de temporal del norte con mar muy gruesa y visibilidad reducida a menos de una milla.

Unai se situó frente a la carta náutica, señalando los puntos clave de inserción táctica.

—El abordaje se realizará mediante una maniobra combinada aeronaval de pinza.

— Fuerza Naval : La patrullera de altura Itsas-Zaintza zarpará a las seis y cuarto de la mañana desde el puerto de Bermeo, aproximándose por el sector de popa para fijar escalas de abordaje y asegurar las bodegas inferiores y la sala de reactores químicos.