CAPÍTULO 8 — EL INTERROGATORIO EN ERANDIO Y EL SABOTAJE NBQ
A las dos y cuarto de la madrugada, la sede central de la Ertzaintza en Erandio bullía bajo una actividad frenética e ininterrumpida.
Tras el atraque del buque mercante Nordic Horizon en el muelle de Getxo y el traslado bajo custodia armada de los catorce detenidos, las salas de interrogatorio de la Unidad de Investigación Criminal y Policía Judicial se encontraban a pleno rendimiento bajo la supervisión directa de la magistrada Elena Orue.
El sargento Unai Etxebarria, todavía con el mono táctico oscuro sobre el que se había colocado una chaqueta cortavientos de la Policía Judicial, caminaba por el pasillo acristalado de la primera planta portando la carpeta de diligencias preliminares.
A su lado, la doctora Miren Mendiluze —que había insistido en acompañar al equipo judicial tras firmar los partes médicos de estabilización de los heridos en Cruces— revisaba las analíticas toxicológicas y los informes de espectrometría de masas remitidos con carácter de urgencia por el Instituto Vasco de Medicina Legal.
El aire en el edificio olía a café cargado de máquina, papel impreso y ozono procedente de los servidores informáticos de alta potencia.
Frente a la Sala de Interrogatorios 3, la inspectora Irati Mendiluze aguardaba con una copia impresa del volcado telemático del disco duro incautado en el puente del carguero.
—El emisario logístico suizo Klaus Von Berg lleva cuarenta minutos sentado frente al espejo espía con su abogado de oficio —informó Irati en voz baja—.
Al principio se acogió a su derecho a no declarar, pero al comprobar que hemos bloqueado todas las cuentas intermedias de Helvetia Marine Logistics en el Credit Suisse de Zúrich y en el banco Liechtensteinische Landesbank de Vaduz, ha comenzado a mostrar signos severos de ansiedad y sudoración profusa.
Miren examinó el informe financiero.
—Ese hombre sabe que la organización no dudará en silenciarlo si no colabora con la justicia antes del amanecer.
La estructura química del Neurocaine-7 que sintetizaban no es una simple droga de diseño; es un agente neurotóxico experimental concebido para suprimir el reflejo de dolor y la fatiga en operaciones subacuáticas extremas y aplicaciones militares encubiertas.
Unai abrió la puerta blindada de la sala.
—Vamos a escuchar lo que tiene que decirnos antes de que el resto de la red intente borrar sus huellas en tierra firme.
La Sala de Interrogatorios 3 era una estancia sobria, con paredes revestidas de paneles fonoabsorbentes grises, una mesa rectangular de madera atornillada al suelo y cuatro sillas metálicas.
Klaus Von Berg, de cuarenta y dos años, vestía aún la camisa blanca arrugada y empapada de sudor con la que había sido capturado en el puente del Nordic Horizon .
Tenía las manos apoyadas sobre la mesa, con los dedos temblorosos entrelazados, y la mirada fija en el vaso de plástico vacío que la policía le había facilitado.
A su lado, el letrado del turno de oficio asistía en silencio, consciente de la contundencia aplastante de las pruebas acumuladas en el sumario.
Unai se sentó frente a él con una parsimonia imponente, apoyando los antebrazos sobre la mesa y clavando en los ojos del sospechoso una mirada profunda, serena y desprovista de cualquier concesión.
Miren e Irati se situaron de pie a ambos lados del sargento.
—Señor Von Berg —comenzó Unai con una voz grave y pausada que llenó la habitación de una tensión asfixiante—.
En menos de dos horas, la magistrada instructora dictará auto de prisión provisional comunicada y sin fianza imputándole los delitos de homicidio consumado con alevosía, pertenencia a organización criminal internacional, tráfico de sustancias químicas letales no autorizadas y conspiración contra la salud pública.
Von Berg tragó saliva con dificultad, levantando la vista despacio.
—Yo solo soy un gestor logístico mercantil, sargento... Mi empresa se limita a tramitar cartas de flete marítimo y transferencias de depósito fiduciario.
—No mienta, Von Berg —intervino Miren con voz firme y precisa, arrojando sobre la mesa las fotografías forenses de las microdisecciones de la vena subclavia de Mikel Aldai y Koldo Basurko—.
Estas dos víctimas murieron en menos de noventa segundos por fibrilación ventricular refractaria tras ser inyectadas con viales de Neurocaine-7 con pureza del noventa y nueve coma cuatro por ciento.
Esos viales salieron del laboratorio experimental del Hospital de Cruces bajo un código de ensayo clínico falsificado: el expediente CEIm-084 .
El sospechoso palideció visiblemente al escuchar el código del ensayo.
—Ustedes no entienden a quién se están enfrentando...
—susurró Von Berg con la voz quebrada por el pánico real—.
El lote de quinientos viales que capturaron en Zorrotzaurre y en el Nordic Horizon era solo una muestra de validación biológica para los compradores internacionales.
La fábrica principal no está en tierra firme ni en el carguero que abordaron esta noche.
Unai dio un golpe seco con la palma abierta sobre la mesa, inclinándose hacia adelante.
—¿Dónde está el núcleo de síntesis química, Von Berg? Diga las coordenadas exactas ahora mismo.
El emisario suizo rompió a llorar en silencio, derrumbado bajo el peso de la evidencia y el terror a sus superiores.
—El complejo de síntesis industrial está instalado a bordo del buque factoría nodriza Nordic Star , un antiguo arrastrero factoría de pabellón liberiano reconvertido en laboratorio químico offshore flotante.
Se encuentra fondeado en aguas internacionales a once coma cinco millas al norte de Bermeo , justo fuera del límite de las aguas jurisdiccionales españolas, al resguardo de los bajos submarinos de la fosa de Capbreton.
Llevan seis meses operando allí con reactores automatizados.
Irati tomó nota inmediata en su tableta táctica.
—¿Quién suministra los precursores y los protocolos clínicos desde el Hospital de Cruces?
—El jefe del departamento de investigación quirúrgica, el doctor Adolfo Elorriaga —confesó Von Berg sin reservas—.
Elorriaga cobra dos millones de euros al año a través de una fundación médica ficticia en Ginebra.
Él controla los ordenadores centrales del laboratorio de la cuarta planta en Cruces.
Al enterarse de la detención de Barandiaran y de la caída del Nordic Horizon , Elorriaga activará el protocolo de autodestrucción química para quemar los servidores y disolver todos los registros con reactivos corrosivos antes de huir en su vehículo personal hacia la frontera francesa.
Miren miró su reloj de muñeca con horror: marcaba las tres y veinticinco de la madrugada .
Miren, Unai e Irati salieron al pasillo a la carrera.
A través del intercomunicador de la jefatura, la central de emergencias de SOS Deiak 112 emitió un aviso de máxima prioridad con código de alerta biológica y química.
— Atención a todas las unidades de Bizkaia.
Activada alarma NBQ y de incendios en el pabellón de investigación quirúrgica de la cuarta planta del Hospital Universitario de Cruces.
Sensores de conductos de ventilación detectan fuga masiva de vapores de cloro, amoníaco anhidro y disolventes volátiles con riesgo de deflagración y toxicidad respiratoria severa.
Evacuación de emergencia de las plantas tercera, cuarta y quinta en marcha.
Miren sintió que la sangre se le helaba en las venas.
—En la cuarta planta del pabellón de investigación trabajan esta noche dos becarios de guardia y un técnico de mantenimiento en el área de cromatografía.
Si la nube de amoníaco y cloro entra en el circuito general de climatización, los gases tóxicos alcanzarán la Unidad de Reanimación Postquirúrgica y la UCI pediátrica en menos de doce minutos.
Unai cargó su equipo táctico y miró a los operadores de Berrozi que aguardaban en el vestíbulo de guardia.
—¡Equipo de Intervención Rápida, a los vehículos de inmediato! Salida en convoy de máxima urgencia hacia el Hospital de Cruces con equipo NBQ de Nivel B y máscaras de circuito cerrado.
A las tres y treinta y ocho minutos de la madrugada, cuatro todoterrenos de la Ertzaintza y dos furgones del cuerpo de Bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia entraron a gran velocidad en el recinto hospitalario de Cruces con las sirenas y los rotativos azules rasgando la niebla nocturna.
En la explanada exterior del pabellón de investigación, densas columnas de humo blanquecino y acre salían por los conductos de extracción de la azotea, desprendiendo un olor penetrante y sofocante a lejía concentrada, azufre y amoníaco que obligaba a los sanitarios a protegerse con mascarillas de alta eficacia FFP3.
El jefe de guardia de Bomberos de Bizkaia, Kepa Arana, desplegaba la línea de mangueras de agua nebulizada y el puesto de descontaminación de masa con tiendas neumáticas estancas.
Unai y Miren saltaron del Land Cruiser colocándose los cascos de mando.
—El doctor Adolfo Elorriaga fue visto entrando en el laboratorio de la planta cuatro hace quince minutos con una tarjeta de acceso maestro —informó el oficial de seguridad del hospital—.
Las cámaras de seguridad del pasillo quedaron inutilizadas por un corte intencionado del cuadro de distribución eléctrico.
El técnico de mantenimiento y dos investigadoras continúan atrapados en el interior de la sala de cultivo celular porque las puertas cortafuegos quedaron bloqueadas en modo de sellado hermético por el sistema contra incendios.
Miren tomó el mando de la respuesta médica de trauma químico.
—El amoníaco anhidro mezclado con disolventes orgánicos y vapores de cloro produce un edema agudo de pulmón no cardiogénico fulminante por necrosis química del epitelio alveolar en menos de seis minutos de inhalación continua.
Necesitamos entrar con trajes estancos de Nivel B, rescatar a los atrapados y neutralizar el foco químico antes de que el edificio colapse por sobrepresión.