El largo viaje a un pequeño planeta iracundo (Runas 1) 25 de octubre #3
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25 de octubre #3

—Me han parecido más. —Ashby se dejó caer en la silla. Doctor Chef le puso una taza de mek delante. La cogió con ambas manos, dejando que el calor se le filtrara por las palmas. Dejó la mirada perdida durante unos instantes; luego respiró hondo y miró a su tripulación.

—¿Alguno lo sabíais?

Cabezas que negaban.

—No tenía ni idea —dijo Jenks; encendió la pipa de junco rojo. Los montoncitos de ceniza en el plato que tenía delante indicaban que ya había consumido otras dos.

—Estábamos discutiendo si Corbin lo sabía o no —dijo Sissix.

—¿Y?

—Creemos que no —contestó Jenks. Dejó salir el humo entre los dientes—. ¿Le viste la cara cuando se lo llevaron a rastras? No tenía ni puta idea de lo que estaba pasando.

—Comprobé un antiguo análisis de sangre —dijo Doctor Chef— No hay duda. Hay algunas irregularidades en su ADN que no pueden aparecer de otro modo.

—¿Por qué no te habías dado cuenta antes? —preguntó Ashby.

—Porque es la típica cosa que solo encuentras si la estás buscando intencionadamente. No tenía ningún motivo para hacerlo.

Ashby suspiró y se reclinó.

—Esto no cambia nada, espero que todos lo sepáis.

Corbin es un individuo sapiente y no me preocupa demasiado de dónde viene.

Sé que todos tenemos nuestras… dificultades con él.

—Miró a Sissix, que estaba picoteando con una garra un pastelito de primavera—.

Pero es parte de la tripulación, y tenemos que ayudarlo.

—Paseó la mirada alrededor de la mesa. Algo no encajaba—.

Un momento, ¿dónde está Rosemary? ¿No ha vuelto?

—¿Los quelin también la habrían descubierto?

Estrellas, ¿cuántos miembros de la tripulación iba a perder hoy?

—No, está en su despacho —respondió Sissix—. Ha estado revisando las posibilidades legales relativas a Corbin desde el momento en que la liberaron.

Ashby tomó nota mental de subirle el sueldo a Rosemary una vez que el túnel estuviera construido.

—Iré a ayudarla —dijo, apartando la silla.

—No hace falta. —Rosemary entró en la cocina con el escrib en una mano y el lápiz píxel tras la oreja—. Pero tenemos mucho de lo que hablar.

—Adelante.

Rosemary se sentó en su sitio de la mesa.

—Corbin está detenido en un orbital judicial cercano. Lo mantendrán allí por tiempo indefinido, hasta que se procese su caso.

—¿Y qué pasará luego?

—Si no hacemos nada, lo enviarán a una colonia penal quelin. Por lo que he visto, casi todo son campos de trabajo. Parece que la mayor parte del mineral de teracita de la CG lo extraen prisioneros quelin.

—Qué estupendo —dijo Jenks—. Es bueno saber de qué están hechos mis paneles de circuitos.

—¿Cómo pueden hacer eso? —dijo Doctor Chef—. Corbin es un ciudadano de la CG.

—No, no lo es —dijo Rosemary—. La clonación es ilegal en la mayoría de los territorios de la CG, así que los individuos clonados no tienen derechos de nacimiento. Tienen que pasar por el mismo proceso de solicitud que las especies que no son de la CG, incluso si han habitado toda su vida en esta.

—No es justo —dijo Kizzy.

—Ya —dijo Jenks—. Pero piensa en lo raro que es que ocurra algo así.

Los juristas no se van a molestar en crear un nuevo sistema legal para algo que afecta quizá a…

¿qué? ¿Unos pocos cientos de personas, como mucho?

No hay clonadores en ningún sitio excepto en el límite, y dudo muchísimo que alguien que sea parte de aquello vuelva a la CG.

Seguramente es algo a lo que la CG no tiene que enfrentarse muy a menudo.

—Exacto —repuso Rosemary—. Y por eso, la política no oficial es ceñirse a la ley local, sea cual sea.

Si hubiéramos descubierto lo de Corbin en, digamos, espacio harmagiano, tendría que pasar de todos modos por el proceso de solicitud, pero lo único que le ocurriría es que tendría una nota al pie de su documento de identidad.

La única persona a la que detendrían sería a su padre.

Lo que probablemente esté ocurriendo mientras hablamos.

—¿Alguien sabe algo de su padre? —preguntó Kizzy.

—Todavía está en el orbital de Encelado, creo. Él y Corbin no se hablan —dijo Ashby. Se dirigió a Rosemary—: Entonces, a ver si lo he entendido. Ya que Corbin no es un ciudadano, ¿no podemos usar ninguno de los derechos que nos concede el tratado para recuperarlo?

—Correcto. Pero hay un vacío legal. Es solo que no… —Se aclaró la garganta—. No es lo que se dice ideal.

—Me lo imaginaba.

Rosemary jugueteó con el lápiz.

—Los términos del acuerdo de membresía de los quelin con la CG establecen que deben respetar cualquier documento legal que afecte a los ciudadanos de la CG que viajan por su espacio.

Esto está pensado para casos como… Digamos, por ejemplo, que tienes un humano y un harmagiano que se han registrado como pareja en espacio harmagiano.

—Ugh —dijo Kizzy.

—Especista —acusó Jenks.

—No soy especista, son viscosos.

—Es solo un ejemplo —dijo Rosemary—. Bien; no podrían registrar su unión con los quelin, porque estos no reconocen las relaciones interespecies. Pero en términos legales, como se habían registrado en otro territorio de la CG, los quelin tienen que respetar su unión civil.

—¿Cómo? —preguntó Ashby.

—Si por ejemplo se estrella la nave y uno de ellos muere, las autoridades quelin deben reconocer al otro como el pariente más cercano, incluso aunque no otorguen ese derecho a la gente que vive en su espacio.

—Lo pillo. Pero ¿cómo ayuda eso a Corbin?

—Bueno, cuando presentas una solicitud para obtener la ciudadanía en la CG, tienen que asignarte un guardián legal durante el proceso. Un ciudadano de la CG que responda por ti.

—Sí, yo tuve que hacerlo —dijo Doctor Chef.

—¿Cómo funciona? —preguntó Jenks.

—Es una formalidad más que nada. La idea es que tengas a alguien que te ayude a encajar.

Se aseguran de que aprendes el idioma y las leyes, que entiendes la cultura local y la etnia, ese tipo de cosas.

También es responsable de ayudarte a tener el papeleo listo a tiempo, y tiene que acompañarte a la audiencia.

Es una especie de sistema de compañerismo para ayudarte a integrarte.

—Parece estúpido para Corbin —dijo Kizzy—. No es como si tuviera que volver a aprender klip.

—Bueno, entonces —dijo Ashby—, si Corbin tiene un guardián legal, ¿los quelin tendrán que entregarle a esa persona?

—Sí, pero solo tenemos un estrecho margen para lograrlo.

Tenemos que rellenar el papeleo, conseguir que la CG lo apruebe y mostrárselo a los quelin antes de que procesen el caso de Corbin.

Tengo un… amigo al que puedo contactar. Un funcionario menor de la CG.

Seguro que en cuanto vean que es una emergencia, firmarán el papeleo lo más rápido que puedan.

—¿El mismo amigo que, em…? —preguntó Jenks. Terminó la pregunta señalando el parche de la muñeca de Rosemary.

Ella bajó la mirada.

—Sí —respondió.

—¿Cuánto queda para que los quelin procesen a Corbin? —preguntó Doctor Chef.

—Nadie lo sabe. Podrían ser días o semanas. Podrían estar haciéndolo ahora mismo, por lo poco que sabemos, pero lo dudo. Por lo que he sacado en claro del sistema legal quelin, no se apuran con estos temas.

—Bien —dijo Ashby—. Tan solo dime dónde quieres mi huella dactilar.

—No, verás, tú no puedes ser su guardián. —Rosemary tomó aire. Parecía incómoda—. Hay una pega. Y es una pega estúpida y burocrática, pero no podemos evitarla.

—Tú dirás.

—Las leyes de clonación quelin no solo son estrictas; son…

Ni siquiera sé qué palabra usar. Inflexibles.

Apenas tengo una idea superficial, pero parece ser que los quelin tuvieron una sangrienta guerra interplanetaria hace algunos siglos, donde se mezclaron la clonación, la eugenesia y todo tipo de cosas conflictivas.

Hoy en día, no consideran la clonación solo como una práctica ética turbia.

La ven como algo malvado. Para ellos, la propia existencia de Corbin es peligrosa.

Por lo tanto, sus leyes sobre la clonación son mucho más exhaustivas que en los códigos legales de otras especies.

Está claro que pensaron en la posibilidad de entraran en su espacio clones de otros lugares.

—¿Y eso quiere decir…?

—Quiere decir que con tratado de la CG o sin él, no entregarán a Corbin a nadie que pertenezca a una especie que prohíbe la clonación.

Bajo su punto de vista, le hacen a un favor a esa especie al apartarlos del resto de la galaxia.

—Se aclaró la garganta—. Así que el único modo de recuperar a Corbin es que su guardián sea de una especie que no tenga leyes sobre la clonación.

—¿Quién no tiene…? —Ashby se detuvo cuando vio la mirada dubitativa de Rosemary. No lo miraba a él. Siguió su mirada al otro lado de la mesa. A Sissix.

Sissix parpadeó dos veces con rostro inexpresivo. Se llevó una mano a los ojos, arqueó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un largo y rabioso suspiró.

—Venga, no me jodas.

—Espera —dijo Kizzy—. Alucina. ¿Tú? ¿Los aandrisk no tenéis leyes sobre clonación?

—No; no tenemos leyes sobre clonación.

—¿Por qué?

—Porque no lo hacemos —espetó Sissix—. La idea nunca se nos ocurrió. ¿Sabes por qué? Porque al contrario que vosotros, creemos que la naturaleza ya hace bien su trabajo sin trastear con ella ni alterarla ni… ni… Oh, esto es ridículo.

—Sissix… —dijo Ashby.

—No digas nada. Lo haré. Ni siquiera tengo que pensarlo; no voy a dejar que se pudra en una mina de teracita. —Repiqueteó con las garras en la mesa—. Vale. ¿Qué tengo que hacer? ¿Firmar papeleo, ir a unas cuantas audiencias con él?

—Sí —respondió Rosemary. Se humedeció los labios y empezó a hablar más rápido—: Y tienes que estar en el mismo sistema que él a todas horas durante todo el proceso de la solicitud.

Sissix erizó las plumas.

—¿Y eso cuánto es?

Rosemary se encogió. Todo su cuerpo era una enorme expresión de disculpa.

—Un estándar. Quizá más.

Sissix maldijo en reskitkish y se alejó de la mesa. Se giró hacia Rosemary.

—No estoy enfadada contigo por esto —dijo—. Lo sabes, ¿no?