Eclosión, pluma, hogar #7
—Te… Te lo agradezco —respondió Sissix al fin.
Que forma tan horrible y vacía de describir cómo se sentía.
Tresha . Esa era la explicación correcta, pero no había una palabra análoga en klip.
Idioma inútil. Rosemary bajó el rostro levemente, como si hubiera esperado que Sissix tirara las copas.
Maldita sea, ¿por qué aquello no lo cubrían los cursos de sensibilidad interespecies?
— ¿Me estas…? —«Piensa, Sissix, piensa»—.
¿Me estás diciendo esto porque te sientes mal por mí, o es por…
algo que quieres? —«Ugh». El klip era siempre o demasiado práctico o demasiado emocional. No había término medio. Idioma inútil.
Rosemary dio un sorbo al vino y contempló la copa.
—Bueno, me siento atraída por ti. Eres una persona maravillosa y una gran amiga.
No estoy segura de cuándo comencé a sentir más que eso por ti.
Lo cual no es un problema, por cierto, si tu respuesta es no.
Me gusta ser tu amiga, y estaré feliz si eso es todo lo que somos.
—Dio otro trago—. Pero, para serte sincera, es posible que no te hubiera dicho nada de no haber visto a tu familia de eclosión.
Dejando aparte mis sentimientos, necesitas algo como aquello, y no solo cuando te encuentras a otros aandrisk.
—Volvió a levantar los ojos, oscuros y sinceros—.
Si no es de mí, entonces de alguien. Te lo mereces.
«Tan solo di que sí», suplicó una vocecita dentro de Sissix. «Di que sí, Sissix, tiene razón…».
—Rosemary… Quiero decirte que sí. Quiero.
—Recordó a la nueva asistente tímida que subió a bordo hacía menos de un estándar.
¿Quién era esta mujer con la mirada seria, esta mujer que con tanta valentía hablaba con tanta sinceridad?
¿Qué había descubierto ahí fuera en el vacío?
Sissix tomó aire—. Pero no quiero herirte.
Para nosotros copular es diferente, creo.
Me halaga que quieras darme algo que necesito, pero no sé si yo puedo darte lo que tú necesitas.
Rosemary sonrió con suficiencia, del mismo modo que Jenks le sonreía a Kizzy cuando decía algo absurdo.
—Sissix, no te estoy pidiendo que te cases conmigo.
No estoy enamorada de ti. Me gustas. Me gusta quién eres y cómo eres, y me gusta el modo en que tus plumas caen por la curva de tu cabeza.
Entiendo que no te limitas a una persona.
Entiendo que nuestras nociones de familia son distintas, y que es muy probable que no coincidan nunca.
Pero me gustaría ser parte de tu noción por un tiempo, a pesar de todo.
Curiosidad. Ese era un concepto que Sissix comprendía.
—Creo que a mí también me gustaría —respondió. La voz cautelosa en su interior moría, pero no desaparecería sin dar batalla—. Pero hay cosas que debes entender.
—De acuerdo —dijo Rosemary. Había un brillo en sus ojos, cierta esperanza. Sissix se descubrió derritiéndose. Esto podía llegar a ser algo encantador.
—Ser miembro de una familia, como estoy segura de que habrás visto, no es solo un asunto de sexo.
Nos acurrucamos, nos tocamos y nos abrazamos los unos a los otros todo el tiempo.
Si copular es demasiado, si fuera a… —¿Cuál era el modo correcto de decir «sobrecargar tu alocado cerebro mamífero»?
— A hacerte sentir incómoda, o hacerte querer más de lo que puedo darte, me conformaría con tener un trato cercano.
Como viste con mi familia. Incluso eso sería suficiente.
—Sería una gran mejora del actual statu quo , desde luego.
Rosemary asintió.
—Recordaré esa opción. Pero no creo que haya ningún problema.
—Y no tenemos que actuar de ese modo ante los demás, si eso te va a hacer sentir incómoda. Ni siquiera tenemos que contárselo. —A Sissix no le preocupaba que los demás se enteraran, pero si Rosemary iba a ser tan amable de hacer concesiones culturales, ella podía devolverle el favor.
Rosemary reflexionó y asintió.
—Creo que eso sería lo mejor, por lo menos al principio —dijo.
Sissix hizo una pausa. Sabía que lo siguiente no era una idea que demasiados humanos se tomaran con calma.
—Si estuviéramos en un planeta, y me encontrara con otros aandrisk…
—No me importaría que fueras a un tet —interrumpió Rosemary—. Basta con que no esperes que yo también acuda.
—No sería porque fueran más importantes que tú —se apresuró a decir Sissix— O porque me gusta estar con aandrisk más que…
—Sissix —interrumpió de nuevo Rosemary.
Le apretó las manos e hizo algo que nadie había hecho nunca antes.
Se llevó los dedos de Sissix a la boca y presionó los labios contra los nudillos, solo una vez, sosteniéndolos allí un instante.
A Sissix le habían dado besos antes Kizzy, Jenks y Ashby…
Rápidos y secos roces contra la mejilla.
Esto era diferente. Era más lento, más suave.
Era un sentimiento extraño, dulce. Le gustaba.
Rosemary retiró los labios y sonrió—. Lo entiendo.
Estrellas, entendía realmente.
—Hay otra cosa —repuso Sissix. Se dio cuenta de que había bajado la voz.
Algo diferente pilotaba su cerebro ahora, la parte de ella que no era extraña a los tets y a copular, la parte que estaba gritando con alegría que al final, ya era hora, alguien en su familia comprendía.
Se encontró con la mirada de Rosemary y soltó una risita tímida—. Nunca he copulado antes con un humano.
Rosemary sonrió.
—Está bien —contestó. Se inclinó y pasó con suavidad un dedo por una de las plumas de Sissix—. No me hubiera gustado nada que tuvieras una ventaja injusta.