El largo viaje a un pequeño planeta iracundo (Runas 1) Introduccióna la Historia Colonial Harmagiana #2
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Introduccióna la Historia Colonial Harmagiana #2

Doctor Chef soltó una armonía divertida.

—¡Que no se dan cuenta!

Ambos aún estaban riéndose cuando Ashby entró por la puerta. Tenía el cabello húmedo. Era obvio que acababa de bañarse. Sissix y Doctor Chef se quedaron mudos. Rompieron a reír de nuevo, incluso más fuerte que antes.

—¿Quiero saber qué pasa? —preguntó Ashby, pasando la mirada de uno a otra.

—Bromeamos sobre los humanos —respondió Sissix.

—Bien —repuso Ashby—. Entonces desde luego que no quiero saber qué pasa. —Hizo un gesto hacia Sissix—. ¿La muda ha llegado antes de lo esperado?

—Sí.

—Mis condolencias. Te sustituiré en el turno de limpieza.

—Oh, eres el mejor. —Eran noticias estupendas. Los productos de limpieza y la piel nueva no eran buena mezcla.

—Recuérdalo la próxima vez que te rías de nosotros, humildes primates.

Rosemary estaba sentada mientras revisaba documentos en su despacho; bueno, lo que pretendía ser un despacho.

Había sido un almacén antes de que llegara, y técnicamente todavía lo era, como apuntaba la discreta pila de cajas contra la pared del fondo.

Todo el escenario estaba a años luz del elegante escritorio que había tenido en Transporte Roca Roja, incluso como becaria, pero la comida de Doctor Chef era mucho mejor que la que tenía en la austera cafetería corporativa, y además no necesitaba nada sofisticado para hacer su trabajo.

Disponía de una sencilla mesa y un gran panel de interfaz, además de una pequeña planta píxel que Jenks le había dado para compensar la falta de ventana (¿por qué las personas que trabajaban con números siempre acababan recluidas en cuartos traseros?).

La planta no se parecía a una planta real, por supuesto.

La cara sonriente y los pétalos de colores fluctuantes no se asemejaban a nada existente en la naturaleza.

Estaba programada con algún software de reconocimiento del comportamiento que podía adivinar si ella había estado cierto tiempo de pie, o bebiendo, o tomándose un descanso, y gorjeaba alegres recordatorios en respuesta: «¡Oye!

¡Necesitas hidratarte!», «¿Qué te parece picar algo?

», «¡Da un paseo! ¡Estira las piernas!».

El efecto era vulgar, y a veces un poco desconcertante cuando estaba concentrada en su trabajo, pero apreciaba la intención.

Dio un sorbo a la taza de café aburrido mientras trataba de descifrar una de las hojas de gastos de Kizzy.

La técnica mecánica tenía la costumbre de anotar cosas en clave que solo entendía ella.

Al principio, Rosemary dio por sentado que era algún tipo de jerga entre técnicos, pero no; Jenks había confirmado en silencio que era la particular manera de Kizzy de ser organizada.

Rosemary parpadeó ante la pantalla. «5500 créditos (más o menos) – WRSS».

Gesticuló con la mano izquierda, y sacó un archivo titulado «Kizzydioma», la chuleta de acrónimos que había podido descifrar.

CM (Cosas Motor). HP (Herramientas y Pedazos).

CRCT (Circuitos). Pero no, WRSS no estaba ahí.

Se apuntó preguntarle a Kizzy sobre el tema.

La puerta se abrió de golpe, y Corbin entró en la habitación. Antes de que ella saludara, él depositó un objeto mecánico negro en la mesa.

—¿Qué es esto? —preguntó él.

El corazón le martilleó en el pecho, como siempre que Corbin se le acercaba. Al hablar con él siempre tenía la sensación de que era más una emboscada que una conversación. Observó el objeto.

—Es el filtro salino que pedí para ti.

—Sí —replicó Corbin—. ¿Notas algo raro?

Rosemary tragó saliva. Observó con detenimiento el filtro, el cual solo reconocía como tal porque había una fotografía en la página del Enlace del comerciante. Le devolvió una sonrisa incómoda.

—No es que sepa mucho sobre tecnología de algas —dijo, intentando mantener la voz calmada.

—Sí, eso es obvio —replicó Corbin. Le dio la vuelta al filtro y señaló la etiqueta—. Modelo 4546-C44. —Se quedó mirándola, expectante.

«Oh, no». La mente de Rosemary se aceleró, trataba de recordar el formulario del pedido. Había rellenado tantos…

—¿No es el que querías?

La expresión agria de Corbin fue respuesta suficiente.

—Pedí específicamente el C45. El C44 tiene un puerto de acoplamiento que es más estrecho que el empalme en el tanque. Tendré que añadir una pieza nueva para que conecte como es debido.

Rosemary había estado sacando formularios archivados mientras hablaba. Ahí estaba: Filtro salino Tritón Avanzado, modelo 4546-C45. «Mierda».

—Lo siento mucho, Corbin. No sé qué ha ocurrido. Debo de haber seleccionado el modelo incorrecto. Pero, por lo menos este funcionará, ¿no? —En el instante en que las palabras escaparon de su boca, supo que había cometido un error.

—No se trata de eso, Rosemary —dijo Corbin como si le hablara a una niña—.

¿Y si hubiera pedido algo más vital que un filtro salino?

Tú misma lo has dicho, no sabes demasiado sobre tecnología de algas.

Los errores de este tipo tendrán pocas consecuencias en una cómoda oficinilla planetaria, pero no en una nave de espacio profundo.

El componente más diminuto puede marcar la diferencia entre llegar a salvo a puerto o sufrir una descompresión en el vacío.

—Lo siento —repitió Rosemary—. Tendré más cuidado la próxima vez.

—Eso espero. —Corbin recogió el filtro y se dirigió a la puerta—. Tampoco es tan difícil —dijo dándole la espalda. La puerta se cerró de un portazo tras él.

Rosemary se sentó con la mirada fija en la mesa. Sissix le había dicho que no dejara que Corbin le afectara, pero esta vez había cometido un error, y además era un error negligente. La descompresión no sonaba tan mal en aquel instante.

—¡Oye, no es para tanto! —chirrió la planta píxel—. ¡Date un abrazo!

—Eh, cállate —espetó Rosemary.

Ashby tropezó con un pedazo de cañería mientras se dirigía a la sala del motor.

—¿Qué…? —Asomó la cabeza por la esquina y descubrió una avalancha de cables que brotaban de la pared.

El panel de soporte había sido arrancado por completo.

Pasó de puntillas por todo aquel lío, con cuidado de no pisar ningún cable de fluidos.

Se acercó al hueco en la pared y oyó a alguien sorber por la nariz.

—¿Kizzy?

La técnica mecánica estaba sentada dentro de la pared, abrazándose las rodillas, con las herramientas esparcidas alrededor.

Tenía la cara manchada de mugre y grasa, lo normal, pero una o dos lágrimas habían dibujado senderos limpios que descendían por las mejillas.

Levantó la cara y le dirigió una mirada lastimosa.

Incluso las cintas del pelo parecían mustias.

—Estoy teniendo un mal día —dijo.

Ashby se inclinó dentro del panel abierto.

—¿Qué ocurre?

Ella volvió a sorber y se frotó la nariz con el dorso de la mano.

—He dormido fatal, he tenido mogollón de pesadillas, y cuando conseguí dormirme, sonó la alarma, así que estaba un poco atontada por el madrugón, y luego en plan, oye, todavía tengo algunos pastelillos de mermelada, y eso me animó, pero entonces fui a la cocina y alguien se había comido los últimos anoche y no me pidieron permiso ni nada, y todavía no sé quién ha sido, así que fui a ducharme, y me di un rodillazo contra la pica, muy hábil yo, y ahora tengo un moretón enorme, además, tenía la boca llena de dentbots y me tragué algunos, y Doctor Chef dice que no pasa nada pero me duele la tripita, algo que dijo que era posible, y entonces volví a mi estúpida ducha, pero me di cuenta de que la presión del agua era rara, por lo que comencé a toquetear en los sistemas de reciclaje de agua, y te aseguro que hay un montón de cableado complicado de narices, pero no lo he encontrado todavía, y ahora tengo todo este lío en el suelo y todavía no he conseguido solucionar las otras cosas que tenía que hacer hoy, y luego me acordé de que hoy es el cumpleaños de mi primo Kip, y él siempre celebra las mejores fiestas y me lo estoy perdiendo todo.

—Volvió a sorber—. Y sé lo estúpido que suena todo, pero hoy no tengo el día. Para nada.

Ashby puso la mano sobre las de ella.

—Todos tenemos días así.

—Supongo.

—Pero, sabes una cosa, ni siquiera es la hora de comer. Todavía hay tiempo para que mejore.

Ella asintió, abatida.

—Seh.

—¿Qué había en tu lista para hoy?

—Casi todo es limpieza. Los filtros de aire necesitan un pulido. Una lámpara solar de la Pecera necesita cables nuevos. Y hay un panel del suelo suelto en la habitación de Ohan.

—¿Algo de eso es vital?

—No. Pero hay que hacerlo.

—Preocúpate de arreglar las líneas de agua hoy. El resto puede esperar. —Le dio un apretón en la mano—. Y, oye. No hay nada que puedas hacer sobre el cumpleaños de tu primo, pero sé lo duro que es. Siento que esta vez tengamos un viaje tan largo.

—No pasa nada —dijo ella—. Es mucha pasta y me encanta lo que hago. No es que sea una becaria en prácticas sin remuneración o algo por el estilo. Irme de casa fue elección mía.

—Que hayas decidido irte de casa no quiere decir que haya dejado de importarte. Si así fuera, no sentirías nostalgia. Y tu familia sabe que te preocupas. Mantengo un ojo en nuestro tráfico del Enlace, sabes. Veo cuántos paquetes de vídeos se envían a tu familia.

Kizzy sorbió con extraordinaria potencia y señalo hacia el pasillo.

—Venga, vete ya —dijo—. Tengo que trabajar y vas a conseguir que llore todavía más. No en plan mal. Pero haces que me ponga tierna y si te abrazo te voy a manchar de mugre esa bonita camisa, que por cierto conjunta muy bien con tus ojos.

—Atención todo el mundo —anunció Lovey a través de la vox más cercana—. Hay un dron de correo entrante. Han llegado paquetes para Ashby, Corbin, Jenks, Doctor Chef y Kizzy. Llegará en unos diez minutos.

—¡Ay! —chilló Kizzy—. ¡Correo! ¡Un dron de correo! —Se arrastró fuera de la pared y corrió por el pasillo con los brazos abiertos como las alas de una lanzadera—. ¡Cositas intergalácticas llegaaandooo!

Ashby sonrió.